Pinceladas de Montevideo: Monte Vide

Compartir en

Tiempo de lectura aprox: 3 minutos, 28 segundos

La flota compuesta por los naos San Antonio, Concepción, Victoria, Santiago y Trinidad enfilaron sus proas hacia tierras sudamericanas en lo que es hoy la República Oriental del Uruguay. En el puente de mando de la última de esas naves, capitana del comboy,  el experto navegante Fernándo de Magallanes dirigía la operación.

En ese preciso momento, tal vez, el experto marinero recordaba los últimos acontecimientos cuando el escorbuto, el hambre y demás dificultades, durante la travesía, habían producido sabotajes y varios motines de la tripulación.

El rey de España, Carlos I le había encomendado y apoyado una expedición a Magallanes y Sebastián Elcano con el propósito de abrir una inédita ruta comercial con las islas de las Especias (islas Moluscas, Indonesia) por occidente, buscando un paso marítimo entre los acéanos Atlántico y Pacífico. Definitivamente, las embarcaciones se hicieron a la mar el 20 de septiembre del año 1519, dede el puerto de Sanlúcar de Barrameda.

Vista aérea de la ciudad de Montevideo desde el mirador de la Intendencia./Foto: María Elena Llanes Suárez.

La capitana Trinidad, seguida del resto de las naves enrumbó por la costa este del Uruguay con destino al estuario formado por el río de La Plata. Según los hitoriadores al avistar un punto al oeste de la corriente fluvial, un vigía marinero “anónimo” gritó: “Monte Vide ue” al ver el cerro al oeste de la ribera, que traducido en portugués significa “Yo vi un monte”.

La mayoría de los investigadores coinciden en que tal expresión fue el origen del nombre de la capital del Uruguay, Montevideo, aunque no fue la única versión.

En el museo de Blanes se encuetra una de las obras más famosas de Juan Manuel Blanes./Foto: María Elena Llanes Suárez

Para otros  aseguran que viene de “Monte Ovidio”, en relación a San Ovidio, quien fue un Obispo muy querido. Hay quienes dicen que Américo Vespucio (explorador y navegante italiano conocido por sus contribuciones a la exploración temprana de América, a finales del siglo XV y prinipios del XVI) puso las siguientes siglas en una roca “VIDI” para anunciar “Vesputius Invenit DI”, o sea “Descubierta por Vespucio en 1501”.

Los que llegaron después de Magallanes al ver la roca, llamaron a ese cerro “Monte Vidi”. Finalmente, unos le dan crédito a la lengua Charrúa, población nativa, en la cual “oviti” quiere decir “cerro puntiagudo”.

Como dato curioso agregar que entre las teorías místicas del nombre aparace una en Montevideo Portal denominada la teoría de Esmeralda Gutiérrez, nacida sobre la falda del Cerro de Montevideo en abril de 1924 y más conocida como Madre Esmeralda, que fue una famosa “mensajera divina” que anunciaba a Uruguay como la nueva Tierra Santa, a Montevideo como la nueva Jerusalén y profetizaba al Cerro como el nuevo Monte de Sión. Es decir, afirmaba que la segunda llegada de Cristo a la Tierra debería esperarse en Uruguay, más precisamente sobre el cerro de Montevideo, el cual según ella esconde un código oculto:

Monte vi deus: sobre el monte he visto a Dios”

Sea una u otra la verdadera acepción, lo cierto es que el 8 de agosto de 1726, el militar español y Gobernador  del Río de la Plata a la sazón, Bruno Mauricio Zabala dispuso fundar una ciudad, tarea que encargara a Pedro Millán que no solo elaboró el plano, sino también realizó el padrón poblacional y el reparto de solares a las primeras seis familias provenientes de Buenos Aires, en el barrio La Teja.

Cuentan que durante el proceso de fundación y las primeras décadas de vida de Montevideo, los indios que circulaban por la campaña, eran los minuanes (así aparacen referidos en las Actas del Cabildo). Su dominio territorial abarcaba una extensión mayor a la del actual Uruguay, extendiéndose hasta el Río Grande do Sul.

La composición étnica de la futura urbe fue de ascendencia europea, fundamentalmente española e italiana, aunque secundariamente hubo aporte africano e indígena americano, en minoría. Estas migraciones se dieron mayormente durante el Siglo XIX y XX.

Hoy Montevideo es una ciudad populosa que alberga a más de la mitad de los uruguayos con aproximadamente más de 1 millón 862 mil 900 habitantes, que representan el 53 por ciento de la población total de ese país.

Al recorrer la urbe, además de encontrarte a tu paso gente amistosa y amable, el visitante puede difrutar de una diversidad cultural que se refleja en su arquitectura, con una variedad de estilos que se pueden apreciar en sus edificaciones en la cuales se combina lo moderno y lo clásico (Art Decó hasta lo colonial español). En esa misma cuerda existen numerosas instituciones públicas de acceso gratuito para los montevideanos y turistas o visitantes de otras urbes uruguayas, entre ellos los museos.

El Rosedal de El Prado es un sitio visitado todo el año por nativos y foráneos./Foto: María Elena Llanes Suárez.

Por su lado, el arbolado constituye una característica particular del paisaje urbanístico metropolitano, lo que te invita a recorrer las principales arterias protegidos por las sombras de los corpulentos arboles.

El predominio de la vegetación en plazas, parques y jardines le mereció la denominación de Ciudad Verde, por su inpacto además en la preservación del medio ambiente y la reducción de la contaminación producida por el tráfico vehicular, como también darle hábitat a la avifauna local.

Estos —entre otros atractivos históricos y culturales— promueve una constante afluencia de turistas extranjeros. Por todas estas virtudes ha sido calificada como la ciudad con mejor calidad de vida de América Latina desde el 2006, así como ser la metrópolis más austral de América y la tercera del mundo en esa posición.

Trabajo relacionado: Pinceladas de Montevideo: ciudad Verde (+Fotos)

Visitas: 57

Armando Sáez Chávez

Periodista de la Editora 5 de Septiembre, Cienfuegos, Licenciado en Español y Literatura y Máster en Ciencias de la Educación

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *