Otton A. Suárez, entre estampillas y páginas de libros viejos

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La fotografía ha desplazado hoy casi totalmente al maravilloso oficio del dibujo in situ; faena que, a juicio del que suscribe, es una labor magnífica de maestros y apasionados por el arte y la naturaleza que debería tener más seguidores. Uno de esos apasionados fue Otton Adolfo Suárez, nacido en Cienfuegos en 1934, artista pintor quien sentía un apego singular hacia los lápices, que lo llevó a convertirse en uno de los primeros ilustradores de libros cubanos luego de 1959.

Graduado como agrimensor, perito trazador de tierra, dibujante arquitectónico y mecánico, se consagró de veras luego de comenzar con el trabajo docente en escuelas tecnológicas e institutos de La Habana. Fue en ese ámbito donde comienza a fascinarle el mundo de la biología, y se mete de lleno como dibujante científico del Instituto de Zoología en la Academia de Ciencias de Cuba, realizando allí numerosas actividades que despuntan a comienzos de la década del 70.

Durante aquellos fértiles años inicia su producción de grabados en el Taller Experimental de Gráfica, y se convierte en el encargado de ilustrar varios títulos de la Editorial Gente Nueva, menciónese Mamíferos de Cuba (1980), Catey y sus amigos (1984), Las aves de Cuba: especies endémicas (Tomo I) y Las aves de Cuba: subespecies endémicas (Tomo II), ambos de 1987, y Polymita (1987) de la Editorial Científico- Técnica.

Todos esos títulos conforman los anaqueles tanto de coleccionistas como de investigadores de los ecosistemas cubanos; joyas llenas de anécdotas en los que figura el nombre de Otton, debajo o encima de la imagen de la criatura estudiada. “Después de contemplar esta escena durante un rato, creí estar viviendo en un mundo de fantasías”, se expone en el Tomo I de las aves endémicas, obra de su amigo Florentino García, en la que un hombre sensible dejó consignada su emoción mientras observaba el cortejo de una pareja de tocororos en pleno éxtasis.

Gracias a la profesionalidad con el lápiz y su buen ojo observador, se convirtió en discípulo del ya mencionado Florentino García Montana, emérito investigador y ornitólogo entusiasta, además de codearse con numerosas personalidades que han contribuido al desarrollo de la zoología acá, como Orlando H. Garrido Callejas, Jorge Santamarina Guerra y el malacólogo José M. Fernández Milera, entre otras figuras relevantes del ámbito de marras.

Las ilustraciones de Otton figuran tanto en textos de importantes autores cubanos, como en esmeradas colecciones de sellos de los años 70

Después de lanzados los anteriores volúmenes, Suárez se sintió muy animado en continuar compartiendo su obra, esta vez, con el objetivo de hacer bocetos para estampillas con destino a la Dirección de Emisiones Postales del Ministerio de Comunicaciones.

Hoy día dicha colección de sellos figura entre lo mejor y más acabado de la filatelia en nuestro país, destacando el esmero de un profesional consagrado al dibujo y al respeto por la naturaleza. “En primer lugar, en todas se trató, en lo posible, de hacer una referencia a su ecología; o sea, al ambiente en que se desenvuelve la que es de bosque, terreno pantanoso o de montaña; conformarle un fondo que sugiera el hábitat”, expresó el autor en una entrevista sobre el tema en la revista Filatelia Cubana, de 1978, en clara referencia a las aves que quedaron plasmadas en las estampillas de aquellos años.

Si usted posee dicha colección se percatará de que las especies ilustradas como el Juan Chiví, Sijú cotunto, Catey, la Paloma perdiz, el Gavilán caguarero y la Gallinuela de Santo Tomás, están todas encima de plantas comunes en sus ecosistemas. En aquellas donde aparecen dos ejemplares, según declaró el propio autor, se puso énfasis en mostrar la presencia del dimorfismo sexual de la especie en cuestión. “En el sello de 13 centavos de 1976 se puede apreciar al gavilán colilargo; el animal macho posado y con la presa, mientras la hembra vuela al fondo”, confirmó.

En un tiempo donde no existían programas digitales ni aplicaciones para celulares generadoras de formas, el trabajo de Otton, a puro lápiz, tinta y talento, debe ser considerado como paradigmático. En este mes de mayo, se conmemoran 28 años de su muerte, y sus obras, por muy sencillas que parezcan hoy, representan el ingenio de un vehemente ilustrador que encontró en las aves y la biología en general, un modo de enaltecer al medioambiente y a conocer mejor su país.

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Delvis Toledo De la Cruz

Licenciado en Letras por la Facultad de Humanidades de la Universidad Central "Marta Abreu" de Las Villas en 2016.

2 Comentarios en “Otton A. Suárez, entre estampillas y páginas de libros viejos

  • el 12 agosto, 2023 a las 1:41 pm
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    Excelente homenaje a un ilustrador de la historia natural cubana. Honor más que merecido. Una pena que ningún museo de historia natural cubano haya resaltado este legado. Gracias por el artículo

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    • el 12 agosto, 2023 a las 8:07 pm
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      Gracias por su lectura y criterios, Dasiel.
      Sin duda el oficio de ilustrador merece todo nuestro respeto. La dedicación de Otton a esta labor durante tantos años es de verdad encomiable.
      Saludos.

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