Los Naranjos: un centenario de buen son cubano
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El Conjunto Tradicional de Sones Los Naranjos, emblemática agrupación de la provincia Cienfuegos, arriba hoy 3 de abril a su centenario. Desde su fundación han sabido recorrer un camino caracterizado por un particular estilo, y un exquisito repertorio, que han hecho que hoy pueda entrar dentro de las páginas más ilustres de la música popular tradicional cubana.
Su fundación acontece a partir de la motivación de doce adolescentes que se dieron a la tarea de formar un grupo musical, impulsados por la sonoridad y el estilo del son cubano en la década del 20 del pasado siglo XX. Su formato instrumental se definió cuando el Sexteto Habanero, que posteriormente se convertiría en Septeto Habanero tras la incorporación de Enrique Hernández como trompetista —quien fue reemplazado a los pocos meses por Félix Chapottín—, visitó el Cine Prado cienfueguero, en cuya presentación los jóvenes músicos pudieron apreciar lo que era una verdadera estructura de sexteto. A partir de ese momento la cifra se redujo solamente a seis integrantes bajo la dirección de Gumersindo Leoncio Soriano Zayas.[1]
El trabajo estuvo signado por la experiencia empírica de sus fundadores Carlos Sarduí, tres; Elisexto González, marímbula; Herminio Estrada, bongó; Pedro Soriano Zayas, guitarra; Ángel Rosendo Ramírez, voz, y el anteriormente mencionado Gumersindo Soriano, voz. Más tarde se incorporaría el trompetista Alejandro Loza.
Eran tiempos muy complejos, donde la mayoría de sus integrantes ejercían otros oficios, por constituir cada uno de ellos el sostén económico de sus hogares. Sin embargo, a pesar de las diversas vicisitudes, fue la única agrupación que logró sobrevivir en un contexto donde el auge del son atrajo la creación de numerosos conjuntos soneros, específicamente en las décadas del 20 y del 30 como: Los Diplomáticos, Edén, Ron San Carlos, La Caja de los Hierros, Cienfuegos, Los Melodiosos, Los Piratas, La Estudiantina, Los Melodiosos Infantiles, Negrito Libre, Caribe, Pez y Espada, Sta. Cecilia, Los Criollitos, El Cuba, El Universo, El Fígaro, Rosa Blanca, Los Comandos, Estrada, La Hoja y Borlas. Todos estos fueron pereciendo, mientras Los Naranjos continuaron trabajando y triunfando gracias a la rigurosa disciplina de sus integrantes y de su director. Supieron superar las extremas condiciones impuestas por los gobiernos de turno que mantenían en el olvido a los músicos cubanos precisamente en una época donde el país sufría una constante penetración de ritmos foráneos.
El conjunto se dio a la tarea de versionar, adaptar y, una vez triunfada la Revolución cubana, componer sus propias obras musicales, perfilando un estilo que, tras el decursar del tiempo, se haría único por sus arreglos, percusión y sus voces.
Los Naranjos fueron evolucionando y adquiriendo popularidad con obras cuya ejecución se mantiene vigente. Su repertorio consta de más de doscientas canciones, resultado de una acumulación progresiva desde su fundación. Son obras reconocidas a nivel nacional e internacional, muchas de la autoría de músicos representativos del pentagrama musical cubano, como: Miguel Matamoros, Ignacio Piñeiro Marcelino Guerra, Ñico Saquito, María Teresa Vera, Isolina Carrillo, Gonzalo Roig, Benny Moré, Ernesto Lecuona, Eusebio Delfín, Chano Pozo, Arsenio Rodríguez, Aniceto Días, entre otros.[2] A pesar de la variedad de autores, se percibe una misma línea de creación: la correspondencia que establece cada autor entre los géneros que marcan el quehacer musical de la agrupación, con las temáticas trabajadas. Tal es el caso de los boleros, con el desarrollo de líneas temáticas vinculadas al amor y a la mujer; los sones, vinculados a la temática biográfica; así como de guarachas para desarrollar la temática social con el empleo de la jocosidad, lo irónico y el doble sentido. Utilizan además dos perspectivas diferentes: una a partir de la descripción de elementos culturales nacionales, y la otra desde la crítica a las carencias de educación formal de grupos sociales, con el tratamiento de la cotidianeidad.
Este conjunto ha consolidado un repertorio que contiene diferentes géneros de la música popular cubana como el son, bolero, canción, guaracha, danzonete, guajira, guaguancó, conga, pregón, lamento, tonada trinitaria, afro, así como estos mismos géneros fusionados entre sí como es el caso del bolero son y guaracha afro.
Su estilo interpretativo, ha sido influenciado por procesos históricos, sociales y culturales que se han dado en la región cienfueguera a lo largo de cien años, por lo que esta experiencia histórico-cultural ha sido transformada a medida que han atravesado distintas etapas. Las habilidades y particularidades de sus músicos, el trabajo en conjunto que realizan dentro del proceso de montaje, así como las presentaciones en vivo, dan fe al público de la calidad en cada ejecución.
Los Naranjos sobreviven y continúan triunfando en escenarios nacionales e internacionales. Han mantenido sus producciones discográficas que permiten la difusión de su música. Contar con su legado será para las futuras generaciones, ejemplo del buen hacer del son cubano.
[1] CASTIÑERA Zayas, Juan A. Los Naranjos, el son y su trayectoria musical en Cienfuegos. (s⁄f)
[2] Samantha de Zayas Muñoz: Los Naranjos. Institución paradigmática en la ejecución del son en Cienfuegos. 2015.
*Doctora en Ciencias Históricas. Especial para el Periódico 5 de Septiembre.
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