Los difíciles momentos en la organización del levantamiento popular de Cienfuegos

Compartir en

Tiempo de lectura aprox: 2 minutos, 15 segundos

A mediados de agosto de 1957 la mayoría de los miembros del M-26-7 en la región cienfueguera desconocían del plan nacional de alzamiento que Faustino Pérez, Haydée Santamaría, Armado Hart y René Ramos Latour, como principales representantes en el llano de la organización fidelista, coordinaba en La Habana con los oficiales complotados de la Marina de Guerra, encabezados por Orlando Fernández García “Saborit” y Juan M. Castañeiras. Solo el coordinador municipal del 26 de Julio en Cienfuegos, Pedro A. Aragonés “Totico”, tiene noticias a través de sus íntimos amigos Miguel Merino Márquez y Raúl Coll Calaña, de la presencia de los estos militares en la conspiración. Mucho antes “Totico” Aragonés había tenido un reunión en Santa Clara con Julio Camacho Aguilera, “Jacobo”, jefe de Acción del M-26-7 en Las Villas, donde le informaron que la organización del levantamiento con la participación de los marinos del Distrito Naval del Sur estaba en manos de la jefatura nacional de la organización fidelista.

Alrededor  del 18 o 19 de agosto Merino y Coll, por iniciativa personal, contacta con los conspiradores Gonzalo Miranda, de la Marina de Guerra y Eduardo Sotolongo, del Ejército, y les propone relacionarse con el grupo de Cayo Loco en Cienfuegos. La idea no prospera, porque ambos están comprometidos con la propuesta de la jefatura nacional del “26 de Julio”. No obstante, un dia después, Merino y Coll vuelven a reunirse en la Bodeguita del Medio de La Habana Vieja con algunos jóvenes ex oficiales de la Marina, entre los que estaban Dionisio San Román, a quien los unía una vieja amistad desde su estancia en el Distrito Naval del Sur. De esa manera San Román conocen de la existencia de un núcleo revolucionario en ese enclave militar. Entonces el Coordinador del M-26-7, Aragonés Mayor, violando las orientaciones de Camacho establece una relación paralela y directa con los conspiradores de La Habana. En la práctica establece una subordinación al margen de las estructuras provinciales, cuando accede a enviar a una reunión en el motel del poblado de Manacas a varios delegados suyos para reunirse de forma clandestina  con Dionisio San Román, Miguel Merino y Raúl Coll. El dia 23 o 24 de agosto intercambia con los complotados llegados de La Habana, el miembro del “26” de Cienfuegos Rogelio Guillot junto con los marinos Norman Cáceres y Francisco del Sol, quien era uno de los jefes del grupo de Cayo Loco y gozaba de mucho prestigio social en la ciudad portuaria. De esa manera los revolucionarios cienfuegueros conocieron detalles de la conspiración nacional. Sin embargo, los marinos de Cienfuegos no adoptaron ningún compromiso en ese momento.

La iniciativa inconsulta de “Totico” Aragonés provoco fuerte fricciones con la Direccion Provincial del M-26-7. En esencia, Aragonés y Camacho sostenían concepciones insurreccionales encontradas. El jefe del M-26-7 en Cienfuegos, Aragonés Mayor, al igual que Miguel Merino y RaulColl, eran hombres valientes y decididos, que en la práctica cotidianade la vida clandestina asumían la teoría insurreccional del putch militar promovido por sectores radicales del partido auténtico, del MNR de García Bárcenas y elementos constitucionalistas y antibatistianos dentro de los cuerpos armados del país. De esa manera se apartaba de la idea de un levantamiento popular, con participación de revolucionarios de otras partes de la provincia, consistente en ocupar las armas en Cayo Loco y otras instalaciones militares de la ciudad portuaria y marchar a las montañas del Escambray para abrir un frente guerrillero.

En los primeros días de septiembre las tensiones disminuyen cuando Guillermo Rodríguez del Pozo facilita una reunión en Santa Clara entre Miguel Merino y Julio Camacho, “Jacobo”. La información brindada por Merino sobre el levantamiento nacional compulsa a Camacho a viajar a La Habana el 3 de septiembre para entrevistarse con Faustino y asegurar la necesaria unidad revolucionaria. Mientras tanto, en la portuaria ciudad de Cienfuegos, Pedro A. Aragonés y Pedro L. Olascaoga preparaban a los miembros del M-26-7, especialmente a los marinos de baja graduación del Distrito Naval del Sur encabezados por Santiago Ríos y Francisco del Sol.

Visitas: 18

Orlando García Martínez

Escritor, historiador y presidente de la filial cienfueguera de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC)

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *