La peligrosidad del antiintelectualismo
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Las redes sociales tienden a crear sus propios conceptos o a cambiar el significado de palabras ya existentes. Una de estas es antiintelectualismo. Los creadores de contenido consideran a cualquier persona que según sus opiniones no tenga conocimientos suficientes o que disfruten de entretenimientos que no sean de alto grado.
En realidad, el antiintelectualismo no se relaciona con el conocimiento de las personas, sino es la desconfianza hacia los expertos e intelectuales, o a cualquier búsqueda de saber intelectual. Ha sido una constante en la historia económica, política y cultural de la humanidad, promovida por la falsa idea de que la democracia consiste en que mi ignorancia es tan válida como tu conocimiento.
Este fenómeno se relaciona con el efecto Dunning-Kruger, que puede resumirse en una frase: cuanto menos sabemos, más creemos saber. Es un sesgo cognitivo según el cual, las personas con menos habilidades, capacidades y conocimientos tienden a sobrestimar esas mismas habilidad, capacidades y conocimientos.
Como resultado, suelen convertirse en ultracrepidianos; gente que opina sobre todo lo que escucha sin tener idea, pero pensando que sabe mucho más que los demás. Las víctimas de este efecto no tienden solo a sugerir sus ideas, sino que las imponen por encima de otras como si fueran verdades absolutas.
El problema de esta percepción irreal se debe a que para hacer algo bien, debemos tener al menos un mínimo de habilidades y competencias que nos permitan estimar con cierto grado de exactitud cuál será nuestro desempeño en la tarea.
Por ejemplo, una persona puede pensar que canta estupendamente porque no tiene ni idea de música y no conoce todas las habilidades necesarias para controlar adecuadamente el tono y timbre de la voz y llevar el ritmo. Eso hará que diga que “canta como los ángeles”, cuando en realidad tiene una voz espantosa.
Esto lleva a la existencia de personas que no confían en la industria farmacéutica y empiezan a popularizar propaganda anti-farmacéuticos y anti-vacunas. Ejemplo de esto son las campañas contra las diferentes vacunas en la niñez, debido a que según estos “expertos” causan autismo.
Hacer exclamaciones como esta puede poner en peligro la vida de las personas. Una enfermedad que con una vacuna parece solo una pequeña gripe, puede ser mortal para alguien que no haya sido vacunado, y quienes son más afectados en estos contextos son los niños.
La búsqueda de información y conocimientos nuevos es necesaria para alejarnos de ideas peligrosas tanto para nuestra salud como para nuestra vida diaria. Mientras más conocimientos tiene una persona más fácil es ver la imposibilidad de saber cada detalle, y nos lleva a buscar a expertos que conocen más del tema que investigamos.
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