Hostal para aves de campiña (+ Fotos)

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Tojosas, zorzales, totíes y las lechuzas en las noches, son quienes hoy emplean los aposentos de la antigua vivienda-oficina del central Ciudad Caracas en el municipio de Lajas. El bullicio allí lo ponen estas aves mientras revolotean por las cornisas pobladas de matojos, sobre las añejas pilastras que soportaron en otros tiempos la arquitectura del segundo piso en el bello inmueble decimonónico, donde residía el conocido capitalista venezolano Tomás Terry Adan.

Su segundo nivel estaba destinado a la vivienda del propietario del ingenio.
Su segundo nivel estaba destinado a la vivienda del propietario del ingenio. 

A estas alturas los investigadores no han podido precisar la fecha exacta de su construcción, pero se presume debe haber sido posterior a 1878, ya que los primeros datos aparecen registrados durante la lejana zafra del ‘77. En el presente podemos “celebrar” solo las ruinas del edificio a punto de rozar ya los 150 años, que ostentaba elementos decorativos y estilísticos de la arquitectura norteamericana neocaliforniana.

Gruesos muros de mampostería y un sistema de entrepiso a base de vigas metálicas y lozas de hormigón conformaban el núcleo de su estructura.
Gruesos muros de mampostería y un sistema de entrepiso a base de vigas metálicas y lozas de hormigón conformaban el núcleo de su estructura.
Los zorzales y otros pájaros han hecho suyos lo que todavía perdura.
Los zorzales y otros pájaros han hecho suyos lo que todavía perdura.
Las fuentes de agua de los jardines siguen en pie.
Las fuentes de agua de los jardines siguen en pie.

En imágenes vintages y las memorias de los trabajadores más longevos del central quedó la singular cubierta de madera y tejas francesas a varias aguas, sus frontones, la carpintería y las lucetas de medio punto, más la cristalería de colores en los espacios interiores.

Palmas reales señorean la entrada al recinto.
Palmas reales señorean la entrada al recinto.

El portento, unido a los bellos jardines a su alrededor con fuentes, luminarias y la clásica alameda de palmas reales que da la bienvenida, no fueron otra cosa que el reflejo del poderío y riqueza de su propietario, dueño de esa y otras industrias semejantes en otros territorios de la región.

Una luminaria de hierro fundido junto a las palmas de la alameda.
Una luminaria de hierro fundido junto a las palmas de la alameda.

Desde hace más diez años, ya habían sido advertidas por estudiosos y especialistas del patrimonio azucarero claras señales de deterioro; patologías en los muros, puertas y ventanas, hasta que sin remedio se vino abajo el segundo nivel completamente, convertido -al menos queda cierto regocijo- en posada y salón de canto para las aves de la comarca.

Imágenes en dos tiempos de lo que fue la residencia.
Imágenes en dos tiempos de lo que fue la residencia.

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Delvis Toledo De la Cruz

Licenciado en Letras por la Facultad de Humanidades de la Universidad Central "Marta Abreu" de Las Villas en 2016.

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