Habrapalabra o de la transformación del dolor

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Sí, tragicomedias latinoamericanas. El picnic familiar en las afueras interrumpido ante la aparición de los polis que vienen a matar a un hombre, presunto disidente.

Niños delincuentes. El futuro puede parecerse a ese pasado. Niños en la miseria de barrios miseria. Estrategias de supervivencia.

Niños que roban y no saben hablar correctamente: “novenio: buscar una quinta sin cuidadoperrobravo para guillarle la puerta y en la madrugada robarles el pan, la leche”.

Que engañan o chantajean simulando una pícara tragedia que es real: “sesto: tocar en las casa y yo contar cómo me cortaron la mano y querían alquilarme para pedir limosna pero melesfuí y si mencuentran la otra me lacortan o el pie para que no corra”.

Luis Brito, Premio nacional de Literatura en Venezuela, pasa el espejo de Stendhal sobre la dolida realidad latinoamericana en la colección de minicuentos titulada Habrapalabra (Mecenas, 2019).

Antología personal que también reúne narraciones breves, de índoles humorística y trágica, entresacadas de sus célebres novelas y conjuntos de cuentos: Rajatabla, La orgía imaginaria, Pirata, Andanada, Vela de armas, entre otros.

Escritor de colorido abanico de influencias, Luis Brito ha cultivado la historia, el ensayo, la ciencia ficción, el humorismo y el teatro. En esta selección de su obra breve, se reflejan sus facetas como observador social y satírico.

Manejando un humor sarcástico, rayano en lo negro, Brito expresa en la parte “Me río del mundo” que el sadismo, la corrupción general, y el machismo extremo de los países latinos tienen su costado cómico. El Candidato Sincero invierte su propaganda política para anunciar desastres económicos, miseria, humillación y descontento, porque “-Es un recurso de buena ley -nos explica-. Todo el mundo sabe que los candidatos hacemos todo lo contrario de lo que prometemos. Ofreciéndoles lo peor, les doy esperanzas de que mejorarán de situación”.

El anarquista idealista, por su parte, pretende descabezar la nación mediante una red de llamadas telefónicas que involucra a todos los estratos sociales hasta llegar al Primer Ministro, pero reconoce: “Yo había planeado lograr el primer país sin gobierno, y estoy a punto de quedarme en el primer país sin población del mundo”.

Tampoco puede definirse como autoayuda (¿o sí?) su orden: ¡Pare de sufrir! Más el consejo que le sigue: Nade de noche en el mar. Aunque hay una advertencia inicial: “Para nadar de noche mejor dejar atrás los prejuicios comenzando por el del apego a la vida”. Zambullirse en el mar, dejar atrás los límites es la invitación valedera. El final de esta pieza resulta revelador, expresado mediante esa sencillez de los escritores que evitan naufragar en lo conocido esquivando los arrecifes más filosos del lenguaje.

Pero quizás lo epicéntrico del libro se encuentre en su pieza titulada “Libertalia”, una espasmódica alegoría sobre el ansia de ser libre, contra toda tiranía y dictadura, sea familiar o no. Ese cuento antiguo, pero no menos vigente, acerca de la navegación a través de los genes, la Historia y el desafuero. Buscando la Vida más allá, más lejos del terror cotidiano, incluso después de la Muerte.


El libro se encuentra disponible en Ruth Tienda:

https://ruthtienda.com/inicio/1745-hablapalabras.html

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Ernesto Peña

Narrador y crítico. Premio Alejo Carpentier de Novela.

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