Gerardo Guillén: El CIGB ha sido mi único centro de trabajo
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Por Maikel Mederos Guerrero, estudiante de Periodismo
A la hora de hablar del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB) el nombre de Gerardo Guillén no puede faltar. La trayectoria y los logros que ha demostrado por años este científico cubano es una de las que mayor prestigio ostenta en el país.
Graduado de Licenciado en Química en la Universidad de Odessa, Ucrania en la antigua Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) en el año 1986, dados sus méritos estudiantiles fue seleccionado para el naciente CIGB que se inauguraba en La Habana en dicho año.
Ahí debía cambiar al perfil de Biología Molecular.
“Era un momento en que la prioridad en el CIGB no eran los académicos, por lo que ingresé al centro y terminé defendiendo el Doctorado en Biología Molecular en el año 1995, cuando se comenzó a promover que los investigadores obtuviéramos grados académicos”.
Entre las áreas por las que el científico Gerardo Guillén ha pasado está la División de Vacunas, la que considera su primera trinchera de fuego, en el proyecto de la vacuna antimeningococcica, simultaneando con síntesis de oligonucleótidos y genes sintéticos, y marcadores cromogénicos, ya que la firma del Reino Unido a la cual se le compraban los isótopos radioactivos necesarios para la investigación había sido comprada por una compañía de los Estados Unidos y ante el riesgo era muy necesario desarrollar compuestos que los sustituyeran, afirma el científico Guillén.
En el año 1992 por idea del líder de la Revolución cubana Fidel Castro Ruz se percibe la importancia de trabajar en una vacuna contra el dengue, y en esa línea de combate asumió el investigador Guillén por parte del CIGB en conjunto con el Instituto Pedro Kourí (IPK).
Al año siguiente se puso al frente de la dirección de la División de Vacunas del CIGB y se vincula con los proyectos de vacunascombinadas y la vacuna contra la Hepatitis B.
Desde el año 1998 asumió la Dirección de Investigaciones del CIGB donde comenzó vinculándose al proyecto de vacuna contra el cáncer de próstata que se ejecuta aun en el CIGB de Camagüey.
Tiempo posterior la Dirección de Investigaciones se divide en Investigaciones Agropecuarias e Investigaciones Biomédicas, quedando el investigador Guillén al frente de esta última, vinculando su trabajo con proyectos de productos farmacéuticos como Cicatrización y Citoprotecion, donde destacan valiosos medicamentos como el Heberprot P, el CIGB 500 y Jusvinza.
En una conversación con algún trabajador del CIGB no se puede pasar por alto mencionar la pandemia de Covid-19 que hace seis años atrás azotó al mundo y causó millones de muertes, ya que este fue uno de los centros que jugó un papel clave en la ciencia latinoamericana con la realización de tres candidatos vacunales.
En medio de este arduo trabajo, Guillén no fue ajeno a ello.
La pandemia fue un reto extraordinario, me tocó participar directamente en proponer ideas de como nuestras investigaciones podían contribuir, redireccionar productos hacia la terapia, implementar sistemas de diagnósticos y desarrollo de vacunas, convocar los investigadores que podían contribuir, coordinar con otros centros científicos. Fue un gran reto y compromiso, trabajando mas de 16 horas al día los siete días de la semana junto a un excepcional grupo de compañeros, destacó.
En esos dos años hicimos estudios con el Nasalferon, que permitieron ajustar y extender el protocolo del tratamiento. Tuvo un extraordinario impacto las investigaciones y estudios clínicos con Jusvinza, gracias a ello se salvaron miles de vidas”.
El Doctor Guillén resalta cómo el arduo trabajo de desarrollar una vacuna contra el coronavirus logró avanzar otros grandes proyectos antes de llegar al mayor resultado que fue la vacuna Abdala, primera vacuna propia registrada en Latinoamérica, que además de vacunar a la mayoría de la población cubana también logró vacunar a millones de mexicanos, venezolanos, nicaragüenses, vietnamitas, entre otros países.
El CIGB demostró con creces cuan acertada era la idea de Fidel Castro de desarrollar la biotecnología cubana”.
Este fue el resultado de un grupo inmenso de jóvenes y no tan jóvenes investigadores que se entregaron con enorme voluntad y dedicación.
Resultado de la integración de múltiples centros como el Hospital Naval, el Centro de Inmunoensayo, el IPK, el CECMED, todos con total entrega y compromiso, afirma Guillén.
“El CIGB ha sido mi único centro de trabajo. Aquí limpiamos y montamos los laboratorios recién terminada la construcción. He pasado mas tiempo en el CIGB que en mi casa, aquí he disfrutado de amigos excepcionales, de pertenecer e identificarme con un colectivo, degrandes valores humanos, arraigo y sentido de compromiso, de ver formarse y contribuir a la formación de jóvenes que mantienen los mismos valores”, resaltó.
Actualmente ante el bloqueo económico que ha obligado a Cuba a innovar en como organizar y mantener el nivel de las investigaciones, el Doctor Gerardo Guillén asumió la tarea de contribuir a la creación de laboratorios conjuntos en el extranjero y asumir la dirección científica en el Centro Cubano-Chino de Innovación en Biotecnología, donde sigue con la misma entrega tratando de potenciar los proyectos de investigación, aunque también se mantiene vinculado a los proyectos en los cuales ha trabajado a lo largo de los años.
Cuenta que, aunque hace un tiempo atrás pasó por el impacto de que lo empezaran a llamar Doctor o usted, aun se siente uno mas del colectivo del CIGB y con la misma energía para contribuir a que las investigaciones científicas sigan aportando a nuestro país.
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