Cuba participa en el Censo de Aves Acuáticas del Caribe
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Desde el pasado 14 de enero y hasta el 3 de febrero próximo, tanto ornitólogos, investigadores, fotógrafos de naturaleza, así como especialistas en áreas protegidas y gente de espíritu ecologista, están inmersos en dar seguimiento al XVII Censo de Aves Acuáticas del Caribe (CWC, por sus siglas en inglés), una iniciativa que, en efecto, incluye a la Mayor de las Antillas como un potencial emisor de registros que pueden contribuir a la conservación de esas especies en nuestra región.
La plataforma internacional BirdsCaribbean ampara cada año el proyecto y para la edición de 2026 no ha sido menos. La matriz de esa organización ha exhortado a todos los observadores de aves y apasionados del medioambiente, a aventurarse durante dicho periodo a contar tantas aves como sea posible, al tiempo que los avistamientos queden registrados en la base de datos online de vida silvestre conocida como eBird, usando la herramienta de fácil acceso creada para ello, la aplicación homónima para teléfonos celulares.

De acuerdo con las informaciones ofrecidas en el portal de BirdsCaribbean, “Para el CWC, un humedal es cualquier área donde el agua representa el factor principal que controla la vida allí (…) Esta amplia definición incluye humedales costeros como manglares, marismas, lagunas y playas, así como humedales continentales como lagos, estanques, pantanos, áreas alrededor de ríos y arroyos, e incluso algunos tipos de agricultura (por ejemplo, arrozales)”.
Con más de 185 especies de aves acuáticas, estos sitios de vida en el Caribe resultan idóneos para explorar y monitorear a los ejemplares de la avifauna (tanto endémicos como migratorios), y al unísono logra conocerse, en compañía de especialistas, las enormes posibilidades y la importancia que también tiene para el ser humano preservarlas a ellas y a sus hábitats.

El caso de Cuba es de especial significación, ya que en el archipiélago existen seis sitios Ramsar definidos (Ciénaga de Lanier y sur de la Isla de la Juventud, Río Máximo, Buenavista, el gran humedal del norte de Ciego de Ávila, Delta del Cauto y la Ciénaga de Zapata), todos con grandes valores para la conservación, sobre todo para las aves que dependen del medio acuático para vivir.
Este Censo es un proyecto de estudio continuo y a largo plazo que se realiza desde 1967 a nivel planetario, y en los últimos 16 años vive su propia edición en el Caribe, una región que, por sus singulares características geográficas, hace que el endemismo sea elevado y se convierta en una zona especialmente rica para la biodiversidad, a la par de frágil frente a las amenazas que supone la presencia del hombre y el cambio climático.

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