Las Hermanitas Núñez
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Los años sesenta del siglo pasado fueron la década prodigiosa. En aquel tiempo proliferaron grupos de rock y baladistas. En medio de aquella efervescencia musical, dos muchachas mexicanas, originarias de Tizimín, en Yucatán, conformaron un dueto que triunfó con melodías tradicionales y románticas, en especial rancheras y boleros.
Las Hermanitas Núñez sentaron pauta en la música latinoamericana. Impusieron su estilo a pesar de la fuerte competencia con la música foránea proveniente de Estados Unidos y Europa.
Miriam y Nelly Núñez Medina debutaron primero como bailadoras de jarana en una obra teatral. Su papá les enseñó a tocar la guitarra, y juntas realizaron alguna que otra gira. Fueron alumnas del Santiago Manzanero, padre del célebre cantautor yucateco.
Aquellas jóvenes se acompañaron musicalmente ellas mismas: Nelly a la guitarra y Miriam con el requinto. Desde finales de la década del cincuenta se habían establecido en Ciudad de México para presentarse en teatros, radio y televisión, incluyendo el programa “El estudio de Pedro Vargas”.
Durante su carrea grabaron veinticinco discos de Larga Duración, y realizaron giras de las que conservan gratos recuerdos. A través del acetato sus cuerdas y sus voces llegaron a Cuba donde se granjearon la admiración del público en espacios radiales dedicados a la música de México y en la programación variada.

Estrenaron temas que son parte de la historia musical de México, y que superaron la prueba del tiempo debido a su calidad vocal y al sentimiento que les imprimieron al cantar. A esa lista pertenece un Bolero de Benjamín Sánchez Mota; me refiero a Mi loca pasión, que figura como un tesoro musical.
Mi amigo el locutor cubano residente en México Roberto González Álvarez me facilitó el teléfono de Miriam y pude conversar con ella. En la ocasión le manifesté mi interés en dedicarles una emisión de “Serenata Mexicana”, programa que escribo para Radio Progreso. Como si nos hubiésemos conocido desde hace mucho, ella accedió a la petición que, además, incluyó dedicarle una crónica para este periódico.
Aunque el dueto se disolvió hace años, cuando Nelly contrajo matrimonio, Miriam sigue activa en la vida artística. Se presenta en espacios públicos de la capital mexicana, compone música y en cada ocasión hace gala como ejecutante de su instrumento acompañante. Ella es trovadora por excelencia, y espero dedicarle una emisión especial de “Serenata Mexicana”, así como una crónica periodística. Por su virtuosismo se ha ganado el sobrenombre de “La Reina del Requinto”.
Entre los éxitos de las Hermanitas Núñez hay uno compuesto por su paisano Acrelio Castillo; se titula Reconciliación y es uno de los boleros más representativos del pentagrama romántico mexicano.
Durante nuestra conversación le hablé de Cuba, y me confesó con toda franqueza cuánto le habría gustado visitarnos cuando triunfaba a dúo con su hermana Nelly. Antes de concluir me encomendó un saludo con todo su cariño al pueblo cubano, del que tiene referencias cuánto ama la música de su país.
Es para mí una satisfacción haber servido como puente entre estas artistas y el público cubano, a la vuelta de tantos años. Ellas son parte de la riqueza antológica de la música mexicana; nosotros acá las admiramos y seguimos disfrutando su música en los espacios dedicados a ese país tan hermano y próximo.
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