FOTORREPORTAJE: Retablo luminoso en tierra santa
Tiempo de lectura aprox: 42 segundos
En esa línea recta de carretera de solo 2,8 kilómetros, no caben dudas de que se desparrama la luz del ocaso de una peculiar manera. Es suelo “sagrado”, tierra lajera que ha visto crecer por doquier la caña de azúcar desde hace centurias, donde el vaivén del viento choca con las hojas cortantes, y se pinta el paisaje de tonos sublimes en tardes serenas cuando han pasado las tempestades.
En cambio, también están por allí dispersas otras “cañas”, cual palmas mucho más altas, convertidas en chimeneas de viejos centrales, imperturbables aun a merced de celajes, en su batallar con las centellas constante. Atalayas que se levantaron en lugares que en tiempos pretéritos tenían nombres de santos: San Agustín, San Francisco, Santa Catalina o incluso los dos vigías del “Caracas”, que hace 172 años era conocido como Santa Sabina.
Y allá, donde termina la línea asfaltada, justamente en una curva cerrada, sobre las 7:20 PM le va diciendo adiós a la Santa Isabel con su disco el compadre, que regresará en la mañana con más esplendor y donaire.
Visitas: 1

