Universidad de Ciencias Médicas de Cienfuegos: las aulas en la comunidad

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El escenario: el edificio donde radican los Consultorios del Médico de la Familia 9 y 10, del Área II; los protagonistas, estudiantes de 2do año de Medicina y Enfermería, cuya docencia ahora transcurre en la comunidad. La idea: compartir ejercicios de clases junto a profesores de las Ciencias Básicas de la Universidad Médica de Cienfuegos (UCMC).

El vínculo de materias que conforman las Ciencias Básicas donde se incluyen asignaturas como la Fisiología, la Física, la Matemática, la Química, entre otras y su relación con la Medicina fuera de las aulas y en el barrio constituyeron motivaciones para confluir en este espacio natural propicio para el aprendizaje.

La relación entre Física y Medicina o las habilidades comunicativas para un futuro desempeño en el terreno; tal como varios procederes de enfermería explicados por estudiantes de 4to año animaron el intercambio inicial, que devino en un análisis posterior de problemáticas que ahora mismo no concuerdan con las conversaciones cotidianas entre adolescentes y jóvenes.

Sobre la observación como principal método de investigación, la entrevista exhaustiva a quien se atiende y el examen físico, confluyeron las miradas de la discusión, toda vez que tal tríada es centro indisoluble del juicio clínico final, complementado con exámenes exploratorios.

“No es solo preguntar, sino saber escuchar – explicó la doctora Sandra Williams, profesora auxiliar-consultante de Fisiología de la UCMC.

“Desde la manera de caminar, sentarse, la postura, el contexto psicosocial, la historia de la enfermedad… todo ello nos guía hacia el diagnóstico, al cual llegaremos mejor si establecemos una relación asertiva médico-paciente”.

VISIBILIDAD A TODOS LOS TIPOS DE VIOLENCIA
Foto: Leyaní Díaz Hernández / 5 de Septiembre
Foto: Leyaní Díaz Hernández / 5 de Septiembre

Mencionó el papel de la comunidad, las organizaciones de masas, las escuelas y sus docentes en el conocimiento de las familias. “El personal de la salud se convierte asimismo en líder comunitario.

“Existen hechos de violencia -ejemplificó- no solo al interior de la familia, también en los espacios laborales y ustedes, futuros profesionales de la salud, deben ser capaces de reconocerlos aun cuando no sean visibles, porque cuando hablamos de violencia únicamente pensamos en la física”, expresó más adelante e insistió en el conocimiento de otras maneras de maltrato como el psicológico, sexual, laboral, económico…, invisibles a simple vista y de los cuales no se habla abiertamente en consulta.

“En ese caso nos corresponde acompañar.  El miedo paraliza, inmoviliza. Siempre pensamos en las mujeres como únicas víctimas de violencia, pero pueden ser sus descendientes o personas de la tercera edad, incluso los hombres”, comentó.

A reglón seguido explica las instituciones adonde acudir en busca de ayuda: la Casa de Orientación de la Mujer y la Familia de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), asesoría legal a través de la Fiscalía y las instancias de la Policía en donde pueden establecer la denuncia, aunque este paso de la acusación en ocasiones llega demasiado tarde, por el estigma social de creerse culpable, el miedo a la soledad o la fractura familiar tras un hecho de tal magnitud, cuya víctima recibe represalias sociales antes que acompañamiento.

De igual manera hizo referencia a formas de  discriminación como la racial, por origen social o preferencia sexual, normalizadas socialmente y que no advertimos porque se transmiten de generación en generación. “Sobre la violencia hay que volver cada vez que existan espacios propicios para hacerlo”, acotó.

EL ELOGIO OPORTUNO
Foto: Leyaní Díaz Hernández / 5 de Septiembre
Foto: Leyaní Díaz Hernández / 5 de Septiembre

Tales reflexiones derivaron en un segundo momento para el reconocimiento oportuno a mujeres que inspiran, a propósito del Día Internacional de la Mujer. Ejemplos como el de la Licenciada Naybis Vega Lamas, narrado desde la mirada de su hija Claudia, estudiante de 2do año de Medicina cuyo referente es su madre, “una aguadense graduada con título de oro de Bioanálisis Clínico, cuya trayectoria ajustó durante su juventud en función de su familia, pues su responsabilidad laboral suponía el traslado diario de más de 60 kilómetros de recorrido entre Aguada de Pasajeros y el Banco de Sangre en Cienfuegos; la historia de vida de la doctora Martha Lidia Valle Cruz, cuya etapa estudiantil inició por su amor a la enfermería y una misión internacionalista en Angola con apenas 20 años, hasta lograr anhelado título de Médico o la intervención oportuna del profesor de física Ovidio Ortiz sobre los contingentes femeninos en las guerras de liberación en tierras africanas y la del estudiante de enfermería cual colofón del encuentro, que sabiamente abordó una de las principales diatribas en género cuando especialistas insisten en los microrrelatos discriminatorios desde el lenguaje como este caso de las guerras, cuyas narraciones siempre se cuentan desde el género masculino.

Como un vínculo entre las asignaturas y los objetivos de salida del currículum de las carreras de Ciencias Médicas, tal intervención comunitaria deviene aporte cardinal a la docencia, a pesar de la contingencia energética que vive ahora mismo el país, toda vez que los estudiantes encuentran en la comunidad espacios ideales para su formación.

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