Mercedes Matamoros y los sucesos políticos que marcaron su vida

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La ciudad de Cienfuegos, fundada en 1819 por don Luis de Clouet, tuvo un crecimiento asombrosamente rápido, convirtiéndose en el siglo XIX en la ciudad más próspera de Cuba y ejemplo de modernidad en América. Este crecimiento fue palpable en todas las direcciones, la cultura no se quedó detrás.

Mercedes Matamoros nace en 1851 y muere en el año 1906. En este periodo, en Cienfuegos existieron agudas confrontaciones entre los partidarios del reformismo, los integristas, conservadores, anexionistas, independentistas y abolicionistas, confrontaciones aparecidas en 1846 y que se extendieron hasta 1878. En el territorio también hubo síntomas de ideas independentistas, se había comprendido que la única forma para lograr la lucha, era la armada. Ejemplo de ello es que en 1850 se subleva Isidoro Armenteros, dueño del ingenio Laberinto, cayendo prisionero con toda su gente y siendo fusilado.

En esta etapa en la que vivió Mercedes Matamoros, corresponde a los años en que se desarrolla el movimiento de liberación nacional. Primeramente, la ocurrencia de la Guerra de los Diez Años 1868-1878, la Guerra Chiquita, la Tregua Fecunda, la Guerra Necesaria y las primeras décadas de la República, instaurada el 20 de mayo de 1902.

En Cienfuegos la orden de sublevación no es dada hasta el 2 de febrero de 1869, cuando Miguel Gerónimo Gutiérrez y Eduardo Machado, jefes de la Junta Revolucionaria de Santa Clara toman la decisión de levantarse en armas y ordenan concentrarse en la zona de Manicaragua. Anteriormente alrededor de Federico Fernández Cavada se habían aglutinado un grupo de conspiradores independentistas, que preparaban el alzamiento junto a patriotas santaclareños.

De forma general se puede observar durante todo el transcurso de esta guerra el directo vínculo de los cienfuegueros con la causa independentista cubana.

La Guerra Chiquita de agosto de 1879 encontró un rápido respaldo en la región de Cienfuegos, donde varios grupos de mambises comenzaron a operar en la zona de Camarones-Cumanayagua y en las cercanías de la Ciénaga de Zapata, al tiempo que el gobierno español se lanzaba en su persecución y desarrollaba una campaña de descrédito.

Durante el periodo de Tregua Fecunda, comienza la inversión de capital estadounidense, y posterior a la Tregua Fecunda, e iniciada la Guerra Necesaria, los cienfuegueros siempre estuvieron a los planes de José Martí y el Partido Revolucionario Cubano. En esta guerra cabe destacar el combate de Mal Tiempo dentro de la invasión a occidente; así como la fundación de los llamados clubes revolucionarios. Rita Suárez del Villar funda “La Cubanita”, otro club destacado por su envío de medicinas, ropa, dinero, municiones y armas al Ejército Libertador fue el fundado por Edelmira Guerra Valladares el 4 de junio, con el nombre de “Esperanza del Valle”.[1]

Cienfuegos también se ve inmerso en la Guerra Hispano-Americana, principalmente por poseer un destacado puerto, que es seleccionado para retirar a las fuerzas españolas tras la Resolución Conjunta. Finalmente, la República se instaura el 20 de mayo de 1902, y la perla sureña al igual que el resto del país sufrirá las consecuencias de la instauración de una Republica a medias. Esto será reflejado en la producción de sus artistas e hijos en general.

Por su parte los escritores cienfuegueros dejan ver en sus obras una visión pesimista por la frustración de los ideales independentistas. Los problemas sociales eran tratados de distintas maneras, según la preparación de los autores.

Los aportes de los artistas de este periodo se basan en búsqueda de la identidad cultural y la defensa de los valores y la autoctonía. Observándose entonces en los inicios del siglo XX una continuidad de la producción artística de finales del siglo XIX. En este periodo se destacan Mercedes Matamoros, León y Chazo, Eduardo Benet y José Angel Buesa.

Con respecto al caso que nos ocupa, Mercedes Matamoros vivió toda la guerra contra España. En el año de su nacimiento, 1851, fueron fusilados los rebeldes José Joaquín de Agüero y Narciso López. Su juventud transcurrió durante la Guerra Grande, desde 1868 a 1878, que asoló el país y finalizó sin que los cubanos lograran la independencia. En 1869, pocos días después de cumplir 18 años, participó vestida con los colores de la bandera cubana, en los graves sucesos del teatro Villanueva, igual que José Martí. En 1879 tuvo lugar la Guerra Chiquita que duró apenas un año. En 1895 tenía 44 años cuando se produjo el nuevo estallido de la guerra y la caída de Martí en el frente. Otra muestra de su identificación con la causa cubana es, abstenerse de publicar sus trabajos en la prensa, pues no deseaba que su firma apareciera junto a las de los españolistas.

Los periódicos y revistas de entonces se disputaban el honor de publicar sus poemas; era la figura más destacada en las tertulias de Azcarate, Cortina y Céspedes, así como en las veladas del Ateneo, de la Sociedad La Caridad del Cerro y del Liceo de Guanabacoa; y los más relevantes intelectuales de la época leían con orgullo sus poesías, cuando no lo hacía ella misma; ejemplo de ello es nuestro Apóstol José Martí.

 

Por: Alegna Jacomino Ruiz/Doctora en Ciencias Históricas.


[1] Colectivo de autores. 2002. Las Luchas: por la independencia nacional y las transformaciones estructurales. Editorial Pueblo y Educación. La Habana. Cuba. P. 234.

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Alegna Jacomino Ruiz

Doctora en Ciencias Históricas

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