¿Vivir del pan?… o el cuento de nunca acabar

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Foto: Centro de Documentación

Escrito por Luana Lobelle

Al despertar cada mañana, las personas ya no solo se preguntan cuáles serán sus actividades del día o las tareas que asumirán. Desde hace buen tiempo prima una interrogante que para muchos tiene una respuesta evidente: ¡¿Cómo vendrá hoy el pan normado?!

“Eso no hay quien se lo coma”, “cuando lo compro, lo boto al sancocho”, “no parece estar hecho para personas”, resultan exclamaciones usuales en las afueras de las panaderías y bodegas. Todo ello se justifica en un himno que directivos del sector alimentario entonan una y otra vez: mal estado técnico de la mayoría de las instalaciones, materias primas con baja calidad, más del 50 por ciento de agua en su fórmula inicial…

Los habitantes del reparto de Pastorita, por ejemplo, no están ajenos  a esta situación, que los ha llevado incluso a poner en duda el nombre de su panadería: La Modelo. Allí, desde hace aproximadamente dos meses, el pan de la canasta básica pasó de tener un formato redondo a uno de barra, lo cual ha provocado gran insatisfacción entre los consumidores.

“La causa del cambio de la nueva conformación del pan es el deterioro de los equipos de trabajo, de procedencia china y que llevan alrededor de doce años en explotación. Con la anterior hechura se hace un mayor uso del equipamiento, al tener que pasar por cada uno de los procesos las  unidades de este producto”, alega Abel Martínez Martínez, administrador de “La Modelo”.

Además, agrega que presentan una situación crítica con las materias primas, al recibir la harina diariamente y en altas horas de la noche. ¿Será la misma historia en cada barrio, en cada panadería?, ¿cuántos años más les quedarán de trabajo a esos equipos?

Si vamos a ver las causas de la pésima calidad del pan, todos los dedos apuntan a una culpable: la harina. Entonces es cuando la población se pregunta, ¿por qué el pan liberado tiene mejor aspecto y sabor?, ¿no están hechos con la misma harina?

Pues no, el de “por la libre” y el asignado para la canasta básica no son elaborados a partir de la misma fórmula. La Empresa Provincial de la Industria Alimentaria en Cienfuegos establece que el primero debe ser suave y el de la bodega, semisuave; tal disposición viene de instancias nacionales y con el transcurso del tiempo se ha adecuado a coyunturas de crisis, saliendo de ahí la sustitución de la manteca por el aceite, de más agua, de menos azúcar y levadura. ¿Acaso el pueblo no merece comerse un pan de calidad?

No debe seguir cayendo en saco roto la opinión del pueblo, el cual demanda mejoras en los alimentos de este tipo, y que no es un asunto puntual de Pastorita, sino que se repite en cada barrio de Cienfuegos…, como si fuera el cuento de nunca acabar.

*Estudiante de Periodismo.

3 Comentarios

  1. El problema del pan es crónico, parece que es una enfermedad contagiosa porque es malo en otras provincias; cual es el problema las máquinas o la harina, he comprado pan que hacen los particulares y galletas de una calida especial, de donde sale la levadura y la grasa y la buena harina…

    • Se lo roban al Estado, y le echan el aceite que lleva (a los productos de particulares), que el “normado” no lo contiene, porque se lo roban; y la gente compra ese pan de buena calidad y las galletas, caríisimas, sin chistar

  2. Sin embargo, la panadería de Pastorita y su pan, son los menos malos de Cienfuegos, debió ser más variopinta la muestra, digo yo. Buen trabajo de esta estudiante de Periodismo, interesada, como debe ser, en lo que le sucede al pueblo

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