Un texto y su bicentenario

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Edici√≥n de la novela de Mary Shelley del a√Īo 1831. / Foto: Tomada de internet

Numerosas han sido las plataformas de comunicaci√≥n e interacci√≥n con los p√ļblicos, tanto digitales como impresas, que han destacado durante el presente a√Īo 2018, el aniversario 200 de un texto emblem√°tico del siglo XIX: Frankenstein o el Moderno Prometeo.

“El mundo era para m√≠ un secreto que deseaba desentra√Īar. Entre las primeras sensaciones de que tengo recuerdo est√°n la curiosidad, la investigaci√≥n seria de las leyes ocultas de la naturaleza y un gozo rayano en el √©xtasis cuando se me revelaban”. As√≠ se describe el narrador protagonista, durante el cap√≠tulo 2 del texto de Mary Wollstonecraft Godwin, narradora, ensayista y bi√≥grafa brit√°nica, conocida en el √°mbito de la literatura como Mary Shelley.

Pero, ¬Ņqu√© aspectos hacen al texto y a su autora tan relevantes? Y, ¬Ņpor qu√© resulta significativo recordarlo en el a√Īo de su bicentenario? Para aproximarnos a las respuestas de estas y otras interrogantes es necesario tener en cuenta un rasgo importante: estamos en presencia de un texto eminentemente rom√°ntico.

El Romanticismo, como movimiento cultural, ha tenido una influencia tremenda en todas las manifestaciones artísticas posteriores, tanto por su larga duración, como por sus características fundamentales. En Frankenstein se observan, de una forma u otra, cada uno de esos rasgos.

En el libro se establece una atm√≥sfera “pasional” id√≥nea para la primac√≠a del genio creador y la aparici√≥n de la originalidad, opuestas diametralmente a lo que dictaba la tradici√≥n clasicista de la literatura precedente.

Portada de ‚ÄúFrankenstein o el moderno Prometeo‚ÄĚ de 2018, basada en la versi√≥n original de 1818. / Foto: Tomada de internet

En este sentido, no hay otras historias anteriores que se igualen a la de Shelley, o las que pudieran llamárseles convenientemente como narraciones de ciencia ficción: ni Platón con sus relatos acerca de la mítica ciudad de Atlántida en Critias y Timeo, las parodias de Luciano de Samosata en Una historia verdadera, ni las parábolas de Tomás Moro en Utopías, los Viajes de Gulliver de Jonathan Swift o en Voltaire con su Micromegas. En ninguna de estas obras se parte del afán racionalizador del hombre moderno, que surge en movimientos artísticos precedentes (Renacimiento) y que arriba justamente al siglo XIX, con la idea de que los estudios científicos se convertirían en una herramienta eficaz para reformar el mundo.

As√≠, cuando en “una l√ļgubre noche de noviembre”, V√≠ctor Frankenstein ve “coronados sus esfuerzos”, tambi√©n se estaba creando un nuevo g√©nero literario, cuyas narraciones iban a estar basadas, durante los siglos posteriores, en las ramas de la ciencia y la tecnolog√≠a, y c√≥mo iban a influir estas en las sociedades.

El libro sobresale adem√°s por el hecho de haber sido escrito por una mujer: “¬ŅC√≥mo es posible que yo, entonces una jovencita, pudiera concebir y desarrollar una idea tan horrorosa?”. As√≠ se describe Mary Shelley en la tercera edici√≥n (1831) de su Frankenstein. Idea plenamente justificada, adem√°s, por los sucesos que marcaron la vida personal de la escritora: el suicidio de la anterior esposa de su marido Percy Bysshe Shelley, la muerte de la madre y tambi√©n la de su primera hija.

La terrible experiencia de estos acontecimientos modela el germen del relato; va a√Īadiendo cap√≠tulos y agregando tramas que se concretan con la primera edici√≥n del libro en 1818.

La voz narrativa en primera persona durante todo el texto, refuerza mucho m√°s el car√°cter subjetivo de la obra; la pasi√≥n intr√≠nseca por la investigaci√≥n, los pensamientos y sentimientos m√°s profundos: “Mi ser interior se hallaba en un estado de agitaci√≥n y de caos; sent√≠a que de ah√≠ surgir√≠a el orden, aunque yo no ten√≠a fuerzas para producirlo”. Este sentimiento, en la primera parte, representa en el protagonista la b√ļsqueda constante, que se observa como la libertad aut√©ntica que alcanza el esp√≠ritu rom√°ntico por excelencia. Es un texto que no se concentra en los giros y cambios del argumento; se resaltan en esencia, las luchas mentales y morales del protagonista.

La obra, en sentido general, ha sido analizada desde el punto de vista revolucionario (lo renovador): como el propio tit√°n Prometeo se rebela contra la tradici√≥n, V√≠ctor crea una vida y modela su propio destino. Sin embargo, la novela no es una mera reelaboraci√≥n del mito cl√°sico, sino que lo resignifica, pues este “moderno Prometeo” no recibe el castigo de los dioses, sino a trav√©s de su propia, imperfecta e inacabada creaci√≥n.

En definitiva, vale la pena reflexionar despu√©s de le√≠da esta novela y, en efecto, si la lectura ha sido provechosa, tal vez aparezcan otras interrogantes que nos ayuden a comprender un poco el mundo hoy; ¬Ņcu√°ntos “modernos Prometeos” no habr√°, en pleno 2018, que act√ļan egoc√©ntricamente y son v√≠ctimas de sus propios vicios?

Nueva edición que contiene una introducción de Guillermo del Toro, así como la introducción original de la versión que hizo Mary Shelley de su obra en 1831. / Foto: Tomada de internet

3 Comentarios

  1. Excelente texto, escrito por una mujer y que mucho le costara publicar y ser reconocida como la autora leg√≠tima, por los convencionalismos de la √©poca, hace muy poco vi la pel√≠cula sobre la vida de la autora y c√≥mo concibi√≥ el libro, gracias por acercarnos Delvis, bienvenido y que se repitan las rese√Īas literarias

    • “Yo, con todo mi ardor, era capaz de una dedicaci√≤n m√†s intensa y estaba m√†s profundamente dominado por la sed del saber”. As√¨ de apasionado es V√¨ctor Frankestein, y por extensi√≤n, la propia Shelley, al colocar su pasi√≤n por encima de cualquier obst√†culo.
      Gracias Magalys.

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