Plantas carnívoras, venerable patrimonio

El colega Luis Hernández Serrano cataloga las plantas carnívoras como el «radar biológico que asombró a Darwin». Protagonistas de leyendas que les ofrecían los antepasados como «árboles sagrados», estas curiosidades del reino vegetal fueron reconocidas como tal en el siglo XVIII.

En el abrupto relieve escambradeño, cubierto de espesos follajes, abundan junto a maderas preciosas, numerosas orquídeas y hermosos helechos arborescentes, la Pinguicola jackii, una carnicera. También en la zona de Los Tornos existe la Pinguicola littophylla. El especialista Julio León Cabrera nos cuenta la historia de la primera de ellas:

«Esa especie fue descrita en 1929 por un norteamericano llamado Jack, era de la universidad de Harvard y venía a hacer largas expediciones por toda Cuba. Él la colectó, la trajo del Escambray, hasta lo que se denominaba aquí como Estación Experimental de la Caña de Azúcar, fundada por Edward Atkins. Incluso a esta planta se le llama Jacka, en honor a él».

«Alrededor del año 2000 -agregó- la profesora Cristina Panfert, del Jardín Botánico Nacional, colecta también la planta, existente en la zona de Los Tornos y ahora está en el herbario nacional».

Como casi todas las especies carnívoras, la que nos ocupa es bastante pequeña y se alimenta de insectos. Estas variedades integran un grupo diferente dentro de la flora. Sus formas extrañas, la alimentación a base de insectos y sus estrategias para capturarlos son sencillamente fascinantes.

La mayoría se nutre de ranitas, pececillos, gusanos, crías de roedores, pequeños escorpiones, aves y muy raramente de reptiles chicos, razón por la cual cambiaron el nombre de insectívoras por carnívoras. Solo en estereotipos de la ciencia ficción o en guiones cinematográficos acechan a los seres humanos.

Casi todas viven en terrenos pantanosos, en suelos con PH ácida, en tierras muy pobres en nitrógeno disponible para las raíces, de ahí que desarrollaran métodos para atrapar animales y completar así sus necesidades nutritivas.

Digieren y transforman sus presas a partir de sustancias especiales llamadas enzimas. El alimento va desde las hojas hasta toda la planta. Algunas variedades carnívoras necesitan la ayuda de otros seres vivos para proveerse de enzimas y digerir la presa. De no ser así, utilizan sólo el alimento fabricado por fotosíntesis, como cualquier otro vegetal, pero crecen más lentamente y producen menos semillas, o sea que la zoofagia tiene alternativas para su sobrevivencia.

Existen unas 600 especies carnívoras en todo el mundo repartidas en 14 géneros botánicos. De las Pinguícolas hay unas 70 familias.

 

RAZONES PARA UNA PROPUESTA

En el grupo Guamuhaya existió vida aborigen desde hace unos 1 600 años, eran nativos seminómadas recolectores y ceramistas. Aunque su nombre lo debe, según supone el historiador Marcos Rodríguez Matamoros, al dialecto de los arahuacos llegados después, provenientes de la cuenca del Orinoco y el Amazonas.

Estrechos valles y abundantes cascadas se divisan desde la mayor altura del Escambray a unos 1 400 metros sobre el nivel del mar, junto a una gran cantidad de ecosistemas que van desde la costa hasta la montaña. La vegetación es de bosque montano y de zonas cársicas, con su falda meridional en extremo escarpada.

Cuenta también con una rica fauna endémica y numerosas poblaciones de aves e invertebrados. Es este el único lugar del mundo donde cotorras y cateyes anidan en farallones de piedra.

La propuesta del pico San Juan como Área Protegida se suma a las acciones medioambientales de Cienfuegos en ocasión de celebrarse, este 5 de junio, el Día Mundial del Medio Ambiente.

Aquí sobrevive en el tiempo una de las plantas más vinculadas a leyendas y relatos fantásticos, un tesoro natural que enriquece nuestra serranía, acervo de belleza, cubanía y biodiversidad.

Dagmara Barbieri López

Dagmara Barbieri López

Periodista. Máster en Ciencias de la Comunicación.

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