Humor cubano, ¿en crisis?

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Vivir del cuento es hoy el programa humorístico de mayor preferencia en la audiencia nacional, pero ¿existen otros? Foto: Internet.
Vivir del cuento es hoy el programa humorístico de mayor preferencia en la audiencia nacional, pero ¿existen otros? Foto: Tomada de Internet.

Cuando se habla de humor en Cuba, se está tocando una gran parte de la población cubana, dentro y fuera del país, ¿qué nativo de estas tierras no se ha reído de sus propias rutinas? A propósito del Festival Humor sin sombrero, desarrollado en el mes de mayo en la ciudad de Santa Clara, el director del Centro Promotor del Humor, Enrique “Kike” Quiñones, valora la situación de esta manifestación artística. 

Desde hace algunos años notamos menos espacios humorísticos tanto en la televisión como en los teatros, ¿está en crisis el humor o simplemente prefieren los centros nocturnos?

“Desde que me acerqué a este arte como espectador, hace 30 años, siempre he escuchado que el humor cubano está en crisis, pero yo diría que en todas las artes hay períodos altos y bajos. Dentro de un gran movimiento como el de nuestro país hay personas que no hacen buen humor, como pasa en la música o en el cine, tenemos creadores a los que ni siquiera se les debería llamar así, sin embargo, existen otros que trascienden más allá del chiste y son verdaderos exponentes del humor al nivel de poder llamarlo arte.

“Somos más los que nos preocupamos por hacer buen humor que los que no, lo que pasa es que el ejercicio no responsable de la crítica hace que los análisis resulten globales y no puntuales. Mientras más responsables seamos, más avanzará el género y mayor claridad tendrá el espectador a la hora de hacer los análisis respecto a las propuestas”.

¿A qué se debe la ausencia en lo particular de programas humorísticos en la televisión cubana? 

Kike Quiñones, director del Centro Promotor del Humor. Foto: Juan Carlos Dorado
Kike Quiñones, director del Centro Promotor del Humor. Foto: Juan Carlos Dorado

“Para mí es una estrategia de la televisión que no responde a la nuestra, hace tiempo que se está hablando de política cultural y cada cual la define por su cuenta, no se concreta una que desarrolle cualquier género o manifestación.  Cada organismo conforma su propia política, por ejemplo, la radio y la televisión tienen las suyas, el Ministerio de Turismo aplica otra, que no tiene nada que ver con las demás y no es coherente con las que el Centro trata de defender y llevar adelante; lamentablemente, hay un divorcio que no responde a las estrategias nuestras, sino a las de la radio y la televisión”.

Muchas personas creen que el programa Vivir del cuento tiene ciertas “libertades” por los temas tratados, el elenco, el horario estelar…¿lo considera cierto?

“Yo no diría que le dan libertad alguna, es el único programa que trata la sátira social, no se puede hablar de ‘privilegios’. No existe ningún otro espacio al que limiten o le den libertades. Vivir del cuento es el único, y al ser así, tienen un planteamiento que puede traducirse a la sátira social y no por eso quiere decir que sea el mejor, simplemente, no creo que le han dado libertades, es posible que forme parte de la estrategia de la televisión”.

El pueblo cubano es un fiel consumidor de los productos humorísticos, sin embargo, en el interior del país no hay un amplio cultivo del género…

“Esto sucede cuando el humor no se encuentra dentro de las prioridades de casi ninguna dirección provincial de cultura, las cosas que nosotros hacemos es porque el Centro se las plantea, las lucha. Somos una empresa y tenemos que ser rentables. Por otra parte, cuando hacemos gastos excesivos para llevar el humor hacia las provincias, las direcciones de los territorios no muestran interés, esa es la verdad”.

Cree usted que la ausencia de hacedores del buen reír está determinada por “el intercambio cultural” con los Estados Unidos que hace algunos años se autorizó.

“Yo no creo que haya ausencia de humoristas en Cuba, tenemos muchos y con mucho talento, lo que sucede es que no llegan a las provincias y en ocasiones se quedan sin los referentes; ven alguna reseña en la televisión de algo que sucedió. No obstante, estamos haciendo muy buenas presentaciones constantemente y con gran afluencia de público: por ejemplo, en Holguín y Granma se realizan muchos espectáculos, pero están dentro de las prioridades de esos territorios.

“Por otra parte, no creo que haya un intercambio cultural con Estados Unidos. Existe una brecha que se ha abierto para que la gente vaya y haga cosas, han ido varios humoristas. A mi modo de ver, lo mejor del humor no ha estado allá, no se puede hablar de intercambio si detrás de eso hay una visión de personas que ni siquiera se relacionan con la cultura, nuestros humoristas están yendo a Miami, pero no a New York, California…; no hablamos de un humorista que venga de Washington con una visión de algún creador norteamericano, tampoco de alguien que pueda impartir un taller, por eso no podemos definirlo como un intercambio, sino como una apertura para que la comunidad cubana disfrute del humor cubano. Ojalá esa puerta se abra cuanto antes, de verdad, y se hagan cosas que se acerquen más a lo nuestro: análisis puntuales, propuestas de vuelos artísticos, entre otros”.

He conocido muchas personas con un talento maravilloso para hacer reír, incluso en los festivales universitarios he visto estudiantes que exponen sus obras y desde mi punto de vista tienen buena calidad, ¿cómo pueden llegar estas personas al Centro Promotor del Humor y presentar sus trabajos?

“Pueden entrar a través de la presentación de proyectos relacionados con el humor escénico o personas dedicadas a escribir para escena. El Centro posee una junta artística que evalúa las propuestas y a partir de ahí hace una selección y los representa. Nosotros estamos constantemente preocupados por acercarnos a las universidades y a los creadores del humor, sin embargo, el interés debe ser recíproco. Aquí hay algo muy importante: como el humor no se estudia en ninguna parte, la superación debe ser individual, a partir de las necesidades creativas de cada cual. Los eventos teóricos que hacemos, los cursos que ofrecemos y las convocatorias que salen, son la vía para acercarnos a esos aficionados, quienes pueden portar mucha potencialidad, pero al no poseer el referente, se pierden en el camino.

“No obstante, todos los años, en el mes de enero, efectuamos una convocatoria y las personas envían sus proyectos. Todos se analizan. A algunos se les da seguimiento para que hagan una mejor actuación, otros se excluyen y muchos ingresan al Centro.

“La gente tiene que entender que el humor se piensa, lleva un tratamiento, una elaboración que es lo que lo hace ser arte, nuestro principal propósito es que los jóvenes se acerquen de verdad y no lo vean como algo furtivo, aunque es importante que empiecen casi siempre como un juego, pero que después se convierta en la razón de ser de tu vida como profesión. Los interesados deberían acercarse a estos eventos y así conocer cómo se está moviendo el humor y tengan una idea para poder salir adelante”.

¿Ha tenido Kike Quiñones roce con la censura por satirizar los problemas que aquejan a los cubanos, que hablan de nuestras rutinas?

“Hay una frase que dice ‘el humor es arena y no aceite en el desarrollo social’, el día que alguien no se moleste, entonces no estaremos haciendo buen humor sino muy complacientes. No obstante, es un proceso complejo, el humor es un fenómeno que hay que entender, y si logramos que la gente pueda entender todo ello, avanzaremos en función de que el género, en sentido general, sea mejor”.

 

 

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