En Cienfuegos: rostros y voces de la solidaridad
sáb. Ago 24th, 2019

En Cienfuegos: rostros y voces de la solidaridad

De padre cubano, habanero por más señas, Chayane Surin Tullert (a la derecha en la foto) ha aprendido a hablar perfectamente el español. “Soy cubanita”, dice y sonríe la muchacha que quiere venir a estudiar Medicina en la ELAM. /Foto: Modesto Gutiérrez (ACN)

De padre cubano, habanero por más señas, Chayane Surin Tullert (a la derecha en la foto) ha aprendido a hablar perfectamente el español. “Soy cubanita”, dice y sonríe la muchacha que quiere venir a estudiar Medicina en la ELAM. /Foto: Modesto Gutiérrez (ACN)

Aún están frescas las huellas de la trigésima Caravana de Pastores por la Paz en Cienfuegos. Este trabajo, más que eco a varios días del suceso, es exhortación a no olvidar las muestras de solidaridad de sus integrantes.

A diversos escenarios llegaron hombres y mujeres de distintas edades, profesiones y países, quienes en franco desafío al gobierno de los Estados Unidos, rondan tres décadas de esfuerzos por superar el entramado de leyes y regulaciones que conforman la política genocida de bloqueo a Cuba.

Y no fue mera visita. Cada oportunidad resultó especialmente aprovechada para dejar sentado que, una y otra vez, vendrán a Cuba para seguir al lado de un pueblo empeñado en construir un mejor país.

Por eso resulta valedero conocer a estas voces y rostros de la solidaridad.

Nadie puede decirme que no venga a Cuba

Bill Hill es de los más antiguos caravanistas; de las treinta ediciones, ha participado en 29; pero en modo alguno presume de ello. Delgado, con una peculiar barba canosa, este amigo de Cuba se crió en un orfanato y fue a la guerra a Vietnam. “(…) luché por mi país, me permitieron matar personas y ahora me están diciendo que no puedo venir a Cuba; a mí no me pueden decir eso, eso no me importa; me pueden poner en prisión pero cuando salga voy a estar aquí donde estoy ahora.

He hecho muchas protestas en los Estados Unidos y no solo por solidaridad con Cuba, sino por Palestina, Venezuela, por las personas en Centroamérica; por los pueblos de Chiapas en México, porque todo es una misma lucha; no importa a quien tú estés ayudando, siempre y cuando estés ayudando a todo el mundo. Y esa es la manera en que quiero vivir toda mi vida”.

Raíces cubanas

Llama la atención por su buen español, y es que esta joven que sueña con estudiar Medicina en nuestro país, tiene raíces cubanas. “Mi papá es de Centro Habana y entonces yo he aprendido a hablarlo. Soy cubanita”, dice y sonríe para dejarnos saber que “mi mamá y mi papá son sicólogos y ellos consideran que es bueno para mí que conozca mi historia y mi familia, entonces estoy muy agradecida de estar aquí en Cuba (…) Me siento muy cómoda y quiero mudarme un día a la Isla porque quiero estudiar en la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM) porque yo quiero ser cirujana de los corazones de los niños”.

¿Por qué estudiar en Cuba si lo puedes hacer en Estados Unidos?

Yo creo que es muy importante la prevención de las enfermedades y en los Estados Unidos más que un servicio la salud es un negocio para ganar mucho dinero y eso no me gusta porque yo quiero ayudar a las personas, sin importar si son pobres, si son ricos, eso no me importa. Lo más importante es la solidaridad”.

Chayane Surin Tullert quedó gratamente impresionada por la ciudad: “Cienfuegos es muy bonita y sí puedo decir que es la perla de Cuba; es muy bonita, tiene playa y también las montañas”.

La solidaridad de una familia caravanista

Maggie Staveley, Liam y Jason Summers integran una familia y decidieron que en este 2019 formarían parte de la trigésima edición de la Caravana Pastores por la Paz.

Es Liam quien descubre cómo llegaron a Cuba sus padres: “Yo vine el año pasado, en noviembre, con la caravana a Santiago de Cuba y a Guantánamo, y tuve una experiencia tan buena que quise traer a mis padres. Yo fui quien los traje”.

Jason no deja escapar la oportunidad y declara a su hijo, el más joven caravanista, como el “responsable” de tan singular travesía. “Ha sido maravilloso, estoy muy orgulloso de él, ha sido una experiencia inolvidable y no nos arrepentimos”.

Liam se trajo a sus padres, Jason Summers y Maggie Staveley, para que conocieran Cuba luego de su primera impresión durante una visita a la Isla en noviembre pasado. /Foto: Modesto Gutiérrez (ACN)
Liam se trajo a sus padres, Jason Summers y Maggie Staveley, para que conocieran Cuba luego de su primera impresión durante una visita a la Isla en noviembre pasado. /Foto: Modesto Gutiérrez (ACN)

Ahora es Maggie quien toma la palabra. “He escuchado muchas mentiras sobre Cuba en nuestros medios y quise venir a ver las cosas por mí misma, y sé que mi gobierno hace cosas muy malas en todo el mundo, incluso dentro de los Estados Unidos y yo quiero cambiar todo eso”.

La amiga de Cuba es maestra en Licton Springs, en Seattle; de ahí que no deje escapar la oportunidad para brindar su opinión acerca de la Escuela para niños autistas Vilma Espín Guillois, punto final del recorrido por Cienfuegos. “Estoy muy impresionada con la proporción de una maestro por niño; pienso que la escuela hace un buen trabajo, los niños y las niñas están bien cuidados y los padres también hacen un buen apoyo a la escuela”.

Bill, Chayanne, Maggie, Liam y Jason viven en diferentes ciudades de los Estados Unidos, pero a ellos, como al resto de los caravanistas, los une su amor por Cuba; ese mismo sentimiento que, sin lugar a dudas, los convierten en rostros y voces de la solidaridad.

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