El desastre ecuatoriano

Como cabía esperar, el traidor Lenín (hasta el nombre es una parodia) Moreno desmanteló cada uno de los logros sociales implantados por la Revolución Ciudadana de su ahora peor enemigo, Rafael Correa, y sumió a Ecuador en un estercolero socio-económico, bien al gusto del guion establecido por Estados Unidos para las democracias neoliberales de América Latina. El mismo libreto que siempre se ha aplicado a la zona y siguen repitiendo mandatarios corruptos que aplastan a sus connacionales.

Peón absoluto de Washington, modificó además, del todo, la proyección política y la dimensión integracionista del país. Ahora Quito, como Brasil, Perú o Colombia, cumple el doloroso rol de ser punta de lanza del imperio en el subcontinente contra naciones hermanas a las cuales ataca, en seguimiento de lo ordenado.

Si, al margen de esto, que no es poco, Lenín al menos pudiese blasonar algo poco de bonanza económica, de márgenes positivos de Educación o Salud, de indicadores de desarrollo humano favorables para su pueblo, hubiera vendido mejor su apostasía. Pero no es el caso, y tanto la crisis social y las posteriores manifestaciones masivas como la deplorable gestión del coronavirus lo reafirmaron con claridad meridiana.

Al liquidar el sector asistencial, en presupuesto (un 60 por ciento menos en los dos años más recientes) e infraestructura, al sistema nacional de Salud le resultó imposible lidiar con una enfermedad de semejantes proporciones. De ahí que el país se convirtiese en una de las vergüenzas de América Latina, con esas imágenes de cadáveres regados por las calles y ataúdes de cartón, que todos los medios del planeta difundieron.

Con casi 40 mil contagiados y cinco mil muertes hasta la publicación de este comentario, la Covid-19 se cebó contra una población asistencialmente desprotegida, la cual se encuentra sin salida ni amparo estatal alguno.

El Ecuador de Lenín Moreno, evidencia elocuente de lo que desea e impone Washington en la región, minimiza al máximo posible la intervención del Estado y pone la nación en bandeja a los grandes empresarios, la banca, las élites políticas y mediáticas. Bochornoso resulta el papel de los grandes medios, meros instrumentos de propaganda del poder económico y político allí.

Cuando, en medio de la tragedia nacional del coronavirus, pocos previeron se cerniera otra debacle aún mayor sobre el pequeño país suramericano, el presidente Moreno anunció este martes un paquete de medidas extremas de corte ultra neoliberal, el cual incluye eliminación de empresas públicas (Ferrocarriles, Siembra, Medios Públicos, Crear, Ecuador Estratégico, Correos del Ecuador y la Unidad Nacional de Almacenamiento), ministerios (funde diez, a los cuales han de añadirse los 43 ministerios e instituciones que erradicó desde el inicio de su gobierno) y el “ahorro” de casi mil millones de dólares en “masa salarial”. Un eufemismo para reducción de sueldos y/o despidos.

De igual modo, el pastor del imperio sacrifica otra de sus ovejas a los lobos del capital: la aerolínea estatal Tame; al tiempo que cancela las sedes diplomáticas en países de adversa posición política comoNicaragua e Irán, entre otros, conjuntamente con la Secretaría del Parlamento Andino. Ya antes había otras cinco embajadas e igual número de consulados.

También “ahorra” 400 millones de dólares en bienes y servicios para el pueblo, entre otras infames medidas que el espacio impide consignar.

Nadie sabe qué pueda ocurrir allí en lo adelante. El infierno ha llegado al centro del mundo.

Julio Martínez Molina

Julio Martínez Molina

Licenciado en Periodismo por la Universidad de La Habana. Periodista del diario 5 de Septiembre y crítico audiovisual. Miembro de la UPEC, la UNEAC, la FIPRESCI y la Asociación Cubana de la Crítica Cinematográfica

2 Comentarios en “El desastre ecuatoriano

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    el 25 mayo, 2020 a las 5:43 pm
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    Estimado lector, ante todo le ruego me disculpe porque he estado algunos días sin ver los comentarios del medio y ahora leo el suyo que respondo sin dilación. Me duele profundamente esa noticia que sobre su familia me brinda. Es muy duro y le deseo que tenga toda la fuerza posible para sobrellevarlo y continuar adelante con los suyos. Dios lo quiera y aunque no lo olvide, logre sobreponerse a ese hecho sucedido hace dos años. En cuanto a sus otras palabras, me alegra de que alguien que vive ahí comparta estos criterios desde acá. Ese país es una pena para un continente lleno de vergüenzas, aunque algunas mayores como esta.

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    el 21 mayo, 2020 a las 1:29 pm
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    Mi estimado periodista Julio Martínez! Muy acertado el análisis suyo acerca de la situación actual del Ecuador, vivo aquí hace 5años y créeme que el pitiyanqui de Moreno, o el «Cuántico» como le dicen, las medidas que tomó están destruyendo a este país que era un paraíso…. sólo por las riquezas naturales y turismo, porque en lo demás, es un desastre irremediable, ahora un poco más acentuado. En cuanto al sector de Salud Publica con todos los recursos que tienen, ni pagando pueden salvarte…le puedo asegurar que el juramento hipocratico que hacen es por amor al bolsillo, se reparten el botín de la salud para politiquería, cero humanismo y talento nulo, el mejor médico, sólo es menos malo… Tuve la desdicha de que mi niña falleciera acá con 4 meses de nacida y en pleno siglo XXI no fueron capaces de detectar una neumonia bilateral en el Hospital del IESS que es del seguro. Es una pena que tengan tanta tecnología y recursos en los hospitales en aquel entonces hace 2 años del suceso.

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