Dra Yakarelys Castro Brown: la voluntad de salvar vidas

Cuando la pandemia de la COVID-19 decidió expandirse a todos los confines del planeta, la doctora Yakarelys Castro Brown, de la provincia de Cienfuegos, fue de las primeras integrantes de la Brigada Henry Reeve en partir a México, con la voluntad de salvar vidas.

Comenta que estuvo dos veces en ese país, en Veracruz y en el Distrito Federal, y aunque había pasado cursos para emergencias, ambas experiencias fueron de mucho crecimiento profesional.

Dice que cuando llegaron a Veracruz, los mandaron para el Hospital Regional de Coatzacoalcos, en una urbe muy linda que le recordaba a su hermosa ciudad de Cienfuegos.

“Debimos enfrentarnos a la unidad de cuidados intensivos, donde atendíamos de 10 a 15 contagiados a diario, trabajamos duro para no perder pacientes, cambiamos los protocolos de enfrentamiento y los intensivistas cubanos lograron hacer entender que la intubación era una de las causas de más fallecimiento”, manifestó.

Al principio fue difícil el intercambio profesional porque los mexicanos pensaban que les quitaríamos su posición, pero luego, cuando entendieron para qué estábamos ahí, no querían que nos fuésemos.

Le agradecían a Cuba y a Fidel

“Cuando los enfermos salían de alta me sentía feliz, les aplaudía con todas mis fuerzas, mientras que ellos nos agradecían a los sanitarios cubanos, además de a Cuba y a Fidel, esa era toda mi satisfacción”, resaltó orgullosa la galena cienfueguera.

Recuerda con cariño a la primera persona a la que lograron extubar, era una embarazada, quien luego estuvo ingresada y debieron realizar el parto en la propia sala.

En el segundo centro asistencial, el Sexto Batallón de Morteros del Distrito Federal, Castro Brown se enroló como epidemióloga, se ganó el respeto de los colegas de la nación azteca y hasta les impartió clases.

Para la también profesora instructora, estar lejos de su familia, de sus amigos, de su Perla del Sur, siempre es difícil, porque esa es su razón de ser.

“Tengo dos hijos y, aunque un poco grandes, son mis soles: el varón estudia Medicina y la más pequeña está en duodécimo grado, en la Escuela de Iniciación Deportiva, siempre mantuve el contacto con ellos mediante WhatsApp”, argumentó.

Batalla en casa

Al regresar a Cuba, Castro Brown prosiguió con su ardua labor en esta batalla contra el peligroso virus.

“Estuve en la hotelera del MICONS y después, al solicitarse mis servicios, fui a apoyar a la provincia de Matanzas, donde me incorporé al trabajo del Programa de Atención Materno Infantil (PAMI) y con directivos que atendían a ese territorio por el Ministerio de Salud Pública.

“Abrimos varios centros de aislamiento para embarazadas y niños en tierra matancera, el personal de la salud no dormía si había alguna gestante grave; asimismo, la jefa del PAMI y yo nos dividíamos para poder visitar a todos los pacientes cada día, conocer su evolución.

“En estos momentos continúo en la lucha frente al SARS CoV-2, ahora desde mi policlínico con los procesos de vacunación, además de atender a positivos y a los casos de post COVID-19”, concluye.

Para la doctora Yakarelys este año y medio de epidemia ha sido difícil, agotador, pero, sobre todo, de entrega y mucho compromiso para salvar tantas vidas como sea posible, por ese motivo sigue del lado del deber, en cada uno de los escenarios donde sea más útil a la sociedad.

Artículos relacionados

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Compartir