Del prú oriental, el bejuco ubí
sáb. Oct 19th, 2019

Del pru oriental, el bejuco ubí

Inflorescencia del bejuco ubí, planta rastrera de amplio uso en la farmacopea popular. /Foto: Internet

Inflorescencia del bejuco ubí, planta rastrera de amplio uso en la farmacopea popular. /Foto: Internet

Aseguran los santiagueros que quienes visiten su capital provincial y no prueben el pru oriental con bejuco ubí es como si no hubieran ido a la Ciudad Heroína de la República de Cuba. Aunque lo mismo sostienen los pobladores de Granma, Guantánamo y Holguín.

Pues sepa que el principal ingrediente de esta popular bebida entre los habitantes del este del país es una planta que crece en la región y responde al nombre de bejuco ubí.

De su descripción botánica

Planta trepadora que se eleva a una altura de 6 metros o más con el follaje y las ramas pubescentes o casi lampiñas. Las hojas son simples, aovadas o aovadas-oblongas, de 2 a 15 cm. de largo y de 2 a 11.5 cm. de ancho, agudas acuminadas u ocasionalmente redondeadas en el ápice, truncadas o acorazonadas en la base, aserradas, los dientes agudos o terminados en una cerda.

Los peciolos de esa parte del arbusto son de 1 a 4 cm. de largo; zarcillas delgadas, perfectas o a veces polígomas. Cuatro pétalos, extendidos. Disco en forma de copa, adherido a la base del ovario, casi siempre con cuatro lóbulos.

Presenta cuatro estambres, insertos en el margen del disco. El ovario tiene dos láculos adheridos a la base del disco. Dos óvulos en cada cavidad. Bayas subglobosas u obovoides, negras, de 7 a 10 mm. de diámetro; semillas solitarias, obovoides, de 4 a 6mm de largo.

Se considera natural de toda América tropical. Existe también en la Florida, en el Caribe y en la América tropical continental.

La que en Cuba se conoce por bejuco ubí, lo puedes encontrar en Guatemala y Honduras como bejuco loco, hierba de buey, tripas de judas, tumba vaqueros y bejuco come manos; en tanto se le nombra bejuco chirriador en Colombia y uvilla en Nicaragua.

Lo cuentan los abuelos

La farmacopea popular lo tiene entre sus plantas medicinales para baños y  los dolores musculares. Para las decocciones se emplean las hojas, el tallo y el zumo, utilizadas como bebida diaria contra las gonorreas o purgaciones virulentas.

Bayas del bejuco ubí, planta rastrera abundante en la mayor parte de las Antillas, Florida y Centroamérica continental. /Foto: Internet
Bayas del bejuco ubí, planta rastrera abundante en la mayor parte de las Antillas, Florida y Centroamérica continental. /Foto: Internet

En Camagüey usan esta planta para las enfermedades del pecho y contra las afecciones venéreas. Según Caiñas, la decocción a partes iguales de tallos y hojas constituye un positivo remedio contra la gripe, si se bebe a razón de cuatro tazas diarias, lo más caliente que sea posible y como sudorífico.

Esta misma aplicación da buenos resultados contra el reumatismo. La uva madura es ligeramente laxante y las pasas se usan como pectorales en cocimientos e infusiones.

En Venezuela, por su parte, se emplean las hojas en cataplasmas para la cura de tumores inflamados. Las hojas se utilizan como antigripal, antiinflamatoria, diurética y facilita el parto. Es utilizado también para elaborar una refrescante bebida (pru bejuco ubí) que dicen tiene bondades afrodisíacas y posee además propiedades medicinales, pues produce efectos hipotensivos, depurativos y diuréticos.

Hace algunos años, cuando una epidemia de influenza azotó la Mayor de las Antillas, alcanzó gran fama el bejuco ubí como remedio eficaz contra esa enfermedad, al cual se le atribuían propiedades maravillosas.

Sobre esta planta dice Fernández Jiménez lo siguiente: “Se aplica su zumo para curar el muermo de los caballos. También se aplica para lavar el interior de la nariz y boca de animal atacado, poniéndole después un bejuco al pescuezo”.

Mientras, Standley argumenta: Las hojas a veces se aplican a los granos o inflamaciones y en México la decocción de los tallos se usa como remedio para el reumatismo.

Y, según Grosouerdy, el líquido que fluye cortando el tallo, los que viven en el monte lo aplican contra las cámaras de sangre, frecuentemente durante la estación cálida, y dicen que surte efecto.

Con zumo, además del vino, se preparan el agraz, que se usa como refrescante. La uva madura es ligeramente laxante y las pasas se emplean como pectorales en cocimientos e infusión, según Gómez Pamo.

Sostiene Souza que el bejuco ubí es buen remedio para las almorranas. La planta molida de la parra cimarrona se usa en cataplasma para combatir la erisipela.

El pru cuenta su historia

En el período comprendido entre los años 1790 y 1868 se produjo la inserción de la inmigración haitiana y francesa, tras la Revolución que bajo el liderazgo de Toussaint Louverture hizo que muchos de los adinerados galos residentes en la vecina isla decidieran tomar sus bártulos y viajar hasta las montañas orientales de Cuba

Es innegable su influencia en este país en las diversas ramas del arte nacional cubano. Así, la observamos en la definición de un estilo propio, muy en especial en la música y las artes plásticas.

Con los terratenientes blancos, llegaron también los esclavos y libertos africanos, a los que se consideraban además franceses, pues ya habían vivido un proceso de transculturación, incluso en el lenguaje, que devino en el creole.

Se asentaron los franceses y sus dotes de esclavos en la región oriental porque en este lugar las tierras poseían precios baratos, debido al crecimiento económico de la industria del azúcar en la parte occidental de la Isla. Las montañas orientales se poblaron de cafetales y algodón, que eran los principales productos que manejaban en Haití para la exportación.

Y con estos negros haitianos llegó el pru a Cuba, una bebida fermentada extraída de una raíz de la planta denominada bejuco ubí del África (conocido como indio o lenero) envasada en una botella pequeña, con su espumoso y frío líquido de color champaña.

Para hacer un sabroso pru, tomando como base el bejuco ubí, hay que añadirle jaboncillo, hojas de pimienta, jengibre, raíz china, canela en rama y azúcar cruda.

Inflorescencia del bejuco ubí, planta rastrera de amplio uso en la farmacopea popular. /Foto: Internet
La raíz del bejuco ubí es el ingrediente principal para elaborar el prú oriental, popular bebida en esa región del archipiélago cubano. /Foto: Internet

Hay algunas tradiciones en el oriente cubano que recomiendan agregarle a esa poción la raíz de la palma real y retoños de pino durante la cocción.

En el proceso de elaboración, después de refrescar el cocimiento, se endulza, y, a gusto del consumidor, se le agrega aguardiente, se coloca en frascos herméticos bajo tierra y se le deja reposar durante tres días. Luego que se desentierra, se cuela, se envasa en botellas de cristal y se introducen hojas de caña santa en los recipientes.

Según cuenta la tradición oral de los haitianos actuales residentes en la Mayor de las Antillas, al igual de ser muy refrescante, esta bebida posee propiedades medicinales, pues produce efectos hipotensivos, depurativos y diuréticas. El pru les daba fuerzas para realizar las duras faenas agrícolas, les animaba el espíritu y les curaba enfermedades.

Muchas son las huellas de los franceses y haitianos en Cuba, desde la tumba francesa, baile de salón que los negros transculturaron, hasta su religión. Pero, sin duda, una de las costumbres preferidas por los cubanos de todas las épocas es el pru oriental, ahora ya virtualmente extendido en todo el país.

Y ahí les va la fórmula para el maravilloso refresco:

Ingredientes para 20 litros: 

  • Jaboncillo                            60 g       1 canuto
  • Bejuco ubí                            60 g       1 canuto
  • Hojas de pimienta dioica  6 g         6 hojas
  • Jengibre                                30 g      1 tubérculo
  • Raíz de China                    300 g      1 tubérculo
  • Canela en rama                      8 g     4 rajitas
  • Agua                                         5 L     100 tazas
  • Pru madre                               1 L          4 tazas
  • Azúcar moreno              2 200 g        10 tazas

Procedimiento: 

  1. Raspar el jaboncillo y el bejuco ubí.
  2. Lavar las hojas de pimienta, el jengibre y la raíz de China.
  3. Cortar el jaboncillo y la raíz de China en porciones pequeñas.
  4. Hervir todas las especias, incluyendo la canela, en el agua indicada, durante dos horas.
  5. Colar y depositar el cocimiento en un recipiente de madera o acero inoxidable.
  6. Dejar reposar entre doce y veinticuatro horas.
  7. Agregar el pru madre y el azúcar.
  8. Mover este líquido hasta que quede completamente homogéneo.
  9. Dejar reposar durante tres días.
  10. Reservar un litro como pru madre, para la próxima colada.
  11. Servir bien frío.

Nota: 

Si inicialmente no se dispone de pru madre, el tiempo de fermentación es mayor. En algunas zonas de Cuba se agrega raíz de palma y retoños de pino a la decocción. Otro procesamiento indica dejar refrescar el cocimiento. Endulzar y agregar aguardiente. Enterrar y dejar reposar durante tres días. Desenterrar, colar a las veinticuatro horas y envasar en pomos de cristal que contengan hojas de caña santa.

Se dice que…

En la provincia de Granma, aunque continúa realizándose de modo artesanal, desde hace un lustro se oferta el pru de forma industrial bajo la marca Rey del Cauto, y se expende en varios puntos habilitados al efecto, con buena presentación y excelente acogida por los consumidores.

Como quiera que con el decursar del tiempo habitantes de la parte oriental se han desplazado hacia otras regiones del centro y el occidente del país, también el pru puede ser disfrutado por estos lares.

Pero nunca se tratará de lo mismo. Tan autóctono como el aliñado, el bacán y los cucuruchos de coco de Baracoa, jamás será igual degustar tan peculiar y refrescante bebida en otro lugar que no sea en aquellos predios, en medio del sofocante calor que es también característico de esa porción del archipiélago cubano.

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