Cuando las letras no se imprimen

Ilustración: Arí

Existen procesos aparentemente alejados de la cotidianidad, procesos que desde las √≥pticas objetivas de muchos “no sirven para vivir”, devuelven un producto que no “alimenta” y por ende pasan inadvertidos ante los ojos de una sociedad que, a ratos, olvida la importancia de la lectura.

El trabajo de una editorial, en ocasiones solo importa a quienes son sus actores activos, pero cuando el resultado palpable de esas labores no llega a su destino: los lectores, entonces el proceso deja de ser invisible.

Los atrasos de las casas editoriales cienfuegueras Mecenas y Reina del Mar Editores aparentan un camino trazado, la repetida porción de un pastel rancio. La acumulación desde 2013 de varios tropiezos atentó contra los planes editoriales, y los escritores incluidos en ellos.

¬ŅQu√© lo origin√≥? ¬ŅPor qu√© esas palabras impresas han dejado de llegar a nosotros?

LETRAS DEMORADAS

Con un aire parsimonioso impropio del sistema editorial, la publicaci√≥n de libros en Cienfuegos en los √ļltimos cuatro a√Īos simula un lago de aguas estancadas; solo aquellos t√≠tulos incluidos en Plan Especial y Fondo de Poblaci√≥n salieron a la venta.

En 2013 exist√≠an un total de 19 libros planificados, de ellos salieron tres en 2015 (Los hijos de la paloma, de Aida Pe√Īarroche Men√©ndez; El martillo y la hoz, compilaci√≥n de cuentos de los lectores de Isliada; y La mandarina mec√°nica, de Legna Rodr√≠guez) y otros han ido migrando de un a√Īo a otro sin imprimirse. En similar situaci√≥n se encuentran algunos t√≠tulos pertenecientes a planes posteriores.

Los criterios sobre las causas originarias de los aplazamientos no siempre confluyen, incluso difieren de acuerdo con las percepciones personales.

“Llego aqu√≠ en 2015 y me encuentro con un atraso editorial que databa de 2013, libros de tres a√Īos sin publicar. Salieron unos pocos, el resto estaban muchos sin editar. La causa a mi juicio, porque no hemos podido determinar la real, ha sido la indolencia (‚Ķ) Esto no es problema de presupuesto ni de roturas de la m√°quina, no hay justificaci√≥n para ese atraso”, inform√≥ Luis Ram√≠rez Cabrera, director de Mecenas.

Por su parte, Ian Rodr√≠guez P√©rez, actual coordinador de Reina del Mar Editores y vicepresidente de la UNEAC en Cienfuegos, opina que “el proyecto de ediciones Risogr√°fico como iniciativa es muy bondadoso, pero tiene un h√°ndicap: car√°tulas en blanco y negro. Al principio muchos autores estaban satisfechos porque daban a conocer su obra. Pero el propio Instituto Cubano del Libro (ICL) empieza a pedir productos mejor terminados y las editoriales comienzan a buscar alternativas para que la car√°tula sea a color. Ese servicio solo se presta en la poligraf√≠a, y si esta no lo tiene como prioridad, no se puede cumplir con el cronograma previsto. El tema ha sido la portada, no por presupuesto ni por materiales, porque s√≠ han estado”.

Si bien es pol√≠tica cultural cubana que el libro sea subvencionado y el ICL disponga de un n√ļmero de recursos aparejados con las necesidades planificadas y anuales de cada casa editorial, los insumos destinados a la edici√≥n e impresi√≥n de las obras, en los a√Īos anteriores, no siempre encontraron su camino a la imprenta. Las razones pasan por un colador conformado por sucesivas direcciones en el Centro Provincial del Libro y por las gestiones realizadas all√≠.

“Empezamos a sacar como cinco títulos y se acabó el papel, y tuvimos que esperar a que el Instituto nos suministrara. Hicimos una investigación acuciosa de por qué faltaba papel, y los factores fueron: mermas por mal funcionamiento de la máquina y mala planificación en el sistema editorial. Por ejemplo, el libro El martillo y la hoz debió tener 120 páginas y salió con más de 200. Ese error gravísimo nadie ha podido explicármelo.

Adem√°s, con la tirada se incumpli√≥ lo establecido, salieron mil 500 ejemplares cuando solo eran mil. Otro fen√≥meno fue la publicaci√≥n de m√°s autores de afuera que locales, y en muchos casos se obviaron pasos: hemos encontrado libros sin la aprobaci√≥n del consejo de lectores‚ÄĚ, afirm√≥ Ram√≠rez Cabrera.

Sobre el proceso editorial nos comenta el escritor Atilio Caballero, quien otrora fungi√≥ como lector especializado. “Yo pertenec√≠a al comit√© de lectores junto a Alexis Garc√≠a Somodevilla, Marcial Gala y Jes√ļs Fuentes. La editorial est√° en la obligaci√≥n de aceptar desde un Nobel hasta un recetario. El Comit√© tiene que leerse todo y hacer un aval donde se diga si es publicable o no. En varias ocasiones los libros que aprob√°bamos no se publicaban y viceversa. ¬ŅPara qu√© tienen un comit√© de lectores? El colch√≥n editorial es una consecuencia de eso, porque Mecenas no tiene un perfil editorial. A veces ves un t√≠tulo muy bueno y a veces uno que dices ¬Ņqui√©n ‚Ķ public√≥ esto?”.

Al final el resultado de la demora se concretó en la decisión de no crear nuevos planes hasta que los libros atrasados fueran impresos.

“El Instituto del Libro tiene prohibido crear fondos editoriales, por tal motivo se fueron moviendo obras de un plan a otro y hasta que cumplamos, no haremos planes nuevos. Hoy pr√°cticamente tenemos eliminado el atraso”, explica Ram√≠rez Cabrera.

Tal disposici√≥n precis√≥ informar a los escritores con libros planificados: “A esa hora te queda hablar con los autores, decirles, y que ellos decidan si esperan o sale el libro con la portada en blanco y negro”, declara Ian Rodr√≠guez P√©rez.

De los pocos escritores que accedieron a conversar con 5 de Septiembre sobre esta tem√°tica, Hecmay Cordero Novo dijo que ‚Äúsi hay atrasos en las publicaciones y los libros no salen a tiempo, si no se convoca al plan editorial, por supuesto que nos afecta y tambi√©n a otros que quisieran publicar ac√°. Es la parte m√°s dura que nos toca‚ÄĚ.

Evidentemente los escritores han aceptado el fenómeno de que sus libros no salgan en tiempo, han preferido la calidad sobre la prontitud.

PROMOVER Y DESENREDAR NUDOS

El inicio de las editoriales provinciales persegu√≠a, en primer lugar, promover a los escritores en su propia casa. ¬ŅConocen, entonces, los cienfuegueros a sus poetas, narradores, novelistas, cr√≠ticos de arte‚Ķ? ¬ŅLas editoriales proyectan sus planes teniendo en cuenta los estudios de p√ļblicos?

“No existe un estudio de preferencia de lectura, es como trabajar a ciegas… Se imprimen muchos ensayos, obras en su mayor√≠a densas y destinadas a un n√ļmero reducido de personas. Debe haber un equilibrio entre lo que tiene valor cultural y la preferencia de las audiencias”, dijo Melba Otero del Sol, editora hace diez a√Īos del Centro Provincial del Libro.

Uno de los factores que también afecta es la apatía manifiesta dentro del propio gremio literario. La socialización de los materiales solo recae en manos institucionales, quedando al margen, muchas veces, la gestión de quienes conviven en la élite literaria de la provincia.

Una editorial que se respete necesita conocer qu√© est√°n leyendo los lectores en las bibliotecas, investigar y juntar informaci√≥n para despu√©s debatirla en el consejo editorial a la hora de conformar los planes. Requiere moverse por el mismo camino donde transita el p√ļblico y negociar con este para cambiar h√°bitos, actitudes y potenciar el conocimiento en definitiva.

“Estamos tratando de que sea efectiva, una cosa depende de lo otro (‚Ķ) ¬ŅQu√© promoci√≥n le voy a dar a un libro que no est√°? A partir del cumplimiento de los planes editoriales, el centro de promoci√≥n hace su estrategia y entonces entra en juego el departamento de comercializaci√≥n. Al incumplirse todo esto, realmente no podemos ser efectivos”, declar√≥ Alicia Mart√≠nez Lecuona, directora del CentroProvincial del Libro.

¬ŅCu√°nto pudiera ayudar la gesti√≥n eficaz de un mercado editorial luego de la publicaci√≥n? El libro en Cuba es subvencionado, eso no lo exime de grandes costos en su producci√≥n, lo cual genera p√©rdidas econ√≥micas cada a√Īo a las instituciones culturales. Existen varias estrategias a nivel de pa√≠s que vienen a reducir los gastos, por ejemplo, la impresi√≥n de diccionarios, libros de recetas de cocina, cl√°sicos y literatura infantil.

“Dentro de lo miserable que es nuestro raqu√≠tico mercado de arte, que casi no hay, existe una bondad muy grande que uno la agradece porque te ofrece cierta libertad de creaci√≥n. No te sientes con las tensiones que te impone el mercado, nadie nunca me ha exigido un tema espec√≠fico”, aclara Ian Rodr√≠guez P√©rez.

La desintegraci√≥n del colectivo de edici√≥n de Mecenas atent√≥ contra el ambiente de trabajo, tanto desde lo organizativo hasta el sentido de pertenencia. Ahora los editores y dise√Īadores son contratados seg√ļn las necesidades de la editora. ¬ŅDecisiones a repensar?

Los caminos para publicar un texto son varios, entre los más usados figura el sistema de premios o someterse al equipo de evaluación de una de las editoriales cubanas. Por cierto, el primero de ellos ahora con determinados reajustes como el Premio Fernandina, el cual aclara desde 2016 que las editoriales se reservan el derecho de publicar la obra premiada.

No solo en este 2017 la Feria Internacional del Libro en su paso por Cienfuegos cambiar√° su locaci√≥n, ahora en el parque Jos√© Mart√≠, sino que ser√°n vendidos textos, de cienfuegueros, que durmieron durante a√Īos en las carpetas editoriales. Un ejemplo, Ariza, de Alexis Garc√≠a Somodevilla, Premio de la Ciudad 2014; y Postales en Sepia, de Francisco G. Navarro‚Ķ

Esperemos que los nudos no vuelvan sobre la soga que hala hacia el conocimiento; esperemos, porque siempre hay que esperar mejores cosas, que las palabras no vuelvan a caer sobre procesos invisibles y de impresiones tardías.

Dejar respuesta