Abrakadabra y su armazón artística | 5 de Septiembre.
sáb. Dic 7th, 2019

Abrakadabra y su armazón artística

Esta agrupación infantil ha logrado en los niños el deseo de crear. Foto: Yuniesky del Sol García

Esta agrupación infantil ha logrado en los niños el deseo de crear. Foto: Yuniesky del Sol García

Abrakadabra, la colmenita de Cienfuegos, me hizo postergar el “Coppelia”. Sacó los deseos de escribir y no tuve manera de zafarme de esa extraña apretazón que produce el periodismo cuando se pone de guardia.

Solo los zapatos molestaban y los tiré como mismo hace el pescador con su caña ante el vaticinio de un mar cargado de peces. No tenía una exactitud en el orden de las ideas, solo impresiones fijas que moldear en la hoja de papel, aunque en realidad ya nunca la hoja es de papel para un periodista, sino digital.

Hubo un derroche de amor.

Así a secas. Así de plural y sencillo. Una armazón artística que vive gracias al amor infinito de quienes la sustentan. Esa fue la primera de las lecciones De la fiesta a la Aventura, gala por su onceno aniversario acontecida en el teatro Tomás Terry durante este fin de semana.

Un espectáculo que se nutrió del amplio repertorio del grupo infantil, el cual no solo convenció con obras ya conocidas por el público cienfueguero como Peter Pan, La Nueva Villa o la Corte de los Villanos, sino que mostró parte de sus más recientes montajes, donde insisten en lo tradicional cubano y los valores en sentido general.

Foto: Yuniesky del Sol García
Foto: Yuniesky del Sol García

Coreografías bien defendidas y un dominio casi perfecto de los artistas (niños y niñas, entre 5 y 17 años) sobre el escenario, el mismo donde grandes creadores de Cuba y parte del mundo proyectan sus interpretaciones cuando se presentan en Cienfuegos. Otro de los retos cumplidos.

Tal periplo mostró la madurez de este cuerpo cultural nacido del vientre fértil de  instructores de arte. Buen diseño escenográfico, coherencia entre vestuario y relato dramático ¿Cuántos más podrían existir? Muchos, pero no siempre las ganas de producir se traducen en típicos nidos donde crecen las alas de la creación y luego de la libertad.

Abrakadabra tocó sensibilidades y lo hizo en familia.

Hay tantas esquinas que cubrir, tantos espacios vacíos en la sociedad cubana, tanta necesidad de sobrecogernos ante la entrega de propuestas así, salidas de la inmensidad de jóvenes que insisten en dejar su huella sobre la tierra escurridiza de esta ciudad, a veces, dormida.

Muchos niños y adultos fueron al teatro. Hacen falta más “Abrakadabras”, porque “Coopelias” ya hay, y se pueden postergar…

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