No solo de la rubicundez vive el hombre
“En la escena final de la historia, el sargento de la policía Jack Clemmons encuentra a Marilyn Monroe a las cuatro y veinticinco de la madrugada del domingo 5 de agosto de 1962: desnuda, bocabajo, el cabello alborotado, con huellas de golpes en la espalda y moretones en las muñecas”. Justo 64 años separan a nuestros lectores de aquel lamentable y mediático suceso, evocado en las páginas finales de uno de los textos populares de Raúl Vallejo (Ecuador, 1959).
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