Secretos de la abuela sobre el tilo
Tiempo de lectura aprox: 1 minutos, 51 segundos
Siempre que alguien se alteraba de los nervios por cualquier motivo, allá iba la buena de Elia a su plantón de tilo. Con mucha sapiencia y maña en tales menesteres, la abuelita cortaba algunas ramas de la hierba y en un santiamén confeccionaba una taza de infusión, la cual —según ella y luego quedaba demostrado— era un bálsamo para recuperar la calma y el sosiego.
El hecho es que tal remedio natural constituye práctica en todo el mundo. La única diferencia entre las áreas geográficas radica en las variedades de la planta que se utilicen con tal fin. Existen alrededor de 30 especies del género Tilia (tilo), árboles caducifolios valorados por su sombra, pero sobre todo por sus propiedades medicinales.
Botica a cielo abierto
Los tipos más comunes de Tilia empleados en la farmacopea popular son el tilo de hoja pequeña (Tilia cordata), el tilo de hoja grande (Tilia platyphyllos) y el tilo plateado (Tilia tormentosa). Existen otras variedades muy particulares y nativas de determinadas regiones del planeta como son la Tilia americana (Tilo americano o Basswood), Tilia mandshurica (tilo de Manchuria), Tilia japónica (tilo japonés y Tilia mongólica (tilo de Mongolia).
El tilo comúnmente utilizado en Cuba como planta medicinal no es un árbol como los descritos antes, sino la especie herbácea Justicia pectoralis Jacq., conocida popularmente como tilo, té criollo o carpintero. Pertenece a la familia de las Acantáceas y como el resto de las conocidas por ese nombre, funciona primordialmente como sedante. Se han identificado en la Isla dos variedades y tipos, la ya mencionada Justicia pectoralis y la var. Steophylla, esta última con hojas más estrechas y porte erecto.

La cubana es una especie originaria de los trópicos de América, incluyendo el Caribe y zonas de América del Sur. Es muy fácil de cultivar en patios, jardines y huertos, donde se propaga por esquejes. Sobresale por ser una hierba perenne que no requiere de grandes cuidados.
En la mayoría de los casos se utilizan las flores y también las hojas, en especial para elaborar infusiones de tila, reconocidas por sus efectos sedantes, relajantes, antiespasmódicos y duréticos. Tanto las abuelas como los especialitas en la fitoterapia la recomiendan como remedio natural para combatir el insomnio, la ansiedad, el estrés, las digestiones pesadas y los síntomas de gripe o resfriados.
Todas esas bondades de la planta responden a los componenentes que la forman tales como flavonoides, taninos y aceites esenciales, compuestos que le otorgan propiedades antioxidantes. Si bien generalmente se consume en infusión, las partes de la planta ya citada, se emplean además en forma de aceites esenciales o incluso para rellenar almohadas y alcanzar sueños placenteros, dicen algunos.
Eso sí, resulta importante tener en cuenta que, aunque es natural, el consumo excesivo y prolongado de tila debe evitarse, en casos médicos específicos (como problemas cardíacos graves), por lo cual siempre es aconsejable consultar a un facultativo para evitar efectos secundarios si se extiende su uso por cualquier razón.
Para concluir, les comparto esta curiosidad: etimológicamente hablando la palabra tilo proviene del latín tilia. A su vez, el nombre del género Tilia tiene raíces en el griego, derivado problablemente de ptilon (“ala”), debido a la bractea alada que acompaña a sus flores y facilita la dispersión de sus frutos. El término llegó al catellano influenciado también por el francés antiguo til.
Visitas: 0

