Rini Cruz, un actor de Cienfuegos abierto a la reinvención

Compartir en

Tiempo de lectura aprox: 10 minutos, 28 segundos

En las décadas de 1980 y 1990, Reynaldo Cruz (Rini Cruz), es uno de los histriones mimados por los públicos cubanos. Su aparición en la televisión, el teatro y el cine sucede en momentos en que el audiovisual y las artes escénicas de la isla se abren a las nuevas generaciones de actores jóvenes; la mayoría formados en el Instituto Superior de Arte y la Escuela Nacional de Arte.

A su estilo verista de enunciación, digamos que de tradición stanislavskiana, logrado a través de la profundidad con que examina e interioriza los personajes y los representa desde los vigores internos del Yo (lo que le colocaba ante el reto de evitar las similitudes en los tonos vocales y las acciones), se suma una imagen de galán (aunque no era lo bastante alto ni fornido, siquiera poseía una voz profunda) que le encausa hasta algunos protagónicos, si bien llega el momento en que se esfuerza para salir de tales encasillamientos y hasta se reconstruye para colocarse detrás de las cámaras y tener un mayor control de los textos audiovisuales en calidad de director. A todas luces, Reynaldo Cruz (Santa Isabel de Las Lajas, 24 de agosto de 1957) es uno de esos cienfuegueros ilustres que signan con su sensibilidad y oficio los ruteros de la cultura cubana.

Rini Cruz, un actor cienfueguero que se reinventa.
Rini Cruz, un actor cienfueguero que se reinventa.

El padre, herrero fundador de un central azucarero, se niega en un principio a esta vocación sin precedentes en la familia y hasta manifiesta su desagrado con la insistencia del adolescente de ser actor y mudarse a La Habana para estudiar en la Escuela Nacional de Arte (ENA). Finalmente, a los 14 años comienza su instrucción académica y a asistir a numerosas funciones teatrales en la capital. En esta etapa interviene en varias puestas escénicas y recibe el apoyo de un claustro pedagógico de lujo. En su aula comparte los días con la generación de Alberto Pujols, María Luisa y Néstor Jiménez y Amarilys Pumeda. Una vez que se titula en 1976 es insertado en el Grupo Teatro Político Bertolt Brecht. De esta agrupación es sacado para cumplir el servicio militar y en lo inmediato forma parte del Conjunto Artístico de las FAR y dirige un espectáculo de Flora Lauten, en el que interpreta fragmentos del diario de José Martí y actúa la hermosa Anabel Leal. Una vez que sucede el regreso, llega a codirigir y encabezar el reparto de la comedia musical De mutuo acuerdo (1979), de Mayté Vera(1), junto a Néstor Jiménez, Ana Vivían Mora y la Pumeda.

Debut en Televisión y Cine

Su debut en la televisión acontece en las series Puerto minado y El mitín, ambas producidas en 1982, donde apenas se le recuerda. En 1983 actúa y dirige el espectáculo teatral Una paloma y una estrella para el Conjunto de Artes Escénicas. Durante estos laboreos se reencuentra con Anabel, con quien asienta hacia 1985 una relación amorosa, durante el proceso de filmación de la aclamada telenovela Hoy es siempre todavía (1986-1987), dirigida por Tony Lechuga y escrita a ocho manos por Chely Lima, Daína Chaviano, Alberto Serret y Antonio Orlando Rodríguez, donde actúa junto a una oleada de jóvenes promesas, como Thais Valdés y Francisco Gattorno; también, los principiantes Tahimí  Alvariño y Tony Cortés. En esta renovadora producción asume a Humberto, quien tiene una tensa relación con Claudia y termina atraído por Tania.

Interpretando a Humberto en la telenovela Hoy es siempre todavía (a la derecha, 1986).
Interpretando a Humberto en la telenovela Hoy es siempre todavía (a la derecha, 1986).

En 1984 interviene en la aventura de sesgo histórico El Mayor, inspirada en la vida de Ignacio Agramonte, que fue muy encomiada en su época, especialmente por el tema compuesto por Silvio Rodríguez. Entonces, luego de un par de matrimonios fallidos, se desposa con Anabel en el registro civil de Santiago de Las Vegas de La Habana, sin ceremonia ni fotos de boda, la venidera madre de sus dos hijos: Abel (1990) y Juan (1998).

En el cine se estrena en 1984, a través del filme El corazón sobre la tierra, de Constante Diego, donde emana la referencia a su personaje y aparece una foto suya, como el hijo del protagonista, el campesino José Manuel Aguilera, muerto en cumplimiento de misión internacionalista, al que sigue una efímera incursión en la comedia Se permuta (1985), de Juan Carlos Tabío, sobre las desventuras y dichas de una madre y su hija para lograr la permuta ventajosa, en la que asoma como el novio asalariado y humilde de Yolandita (Isabel Santos), que es rechazado por Gloria (Rosita Fornés), la madre de aquella. Son tan intrascendentes sus apariciones que el actor no suele incluirlas en su currículo de vida.

Aunque es seducido por el audiovisual, Rini no abandona los desempeños escénicos. Precisamente, reintegrado al Grupo de Teatro Bertolt Brecht, en 1985 vuelve al teatro bajo la dirección de Silvano Suárez, con la obra brasilera La santa indagación, junto a Anabel Leal, y dirigido por Miriam Lezcano en El esquema, de Freddy Artiles. Igual, en 1986 co-dirige y protagoniza nuevamente De mutuo acuerdo, en la Sala Covarrubias del Teatro Nacional, y en 1989 protagoniza la puesta Lo que sube, de Alberto Pedro Torriente.

Entre 1985 y 1986 labora en una serie de la ex República Democrática Alemana, Aeropuerto Treffpunkt (Punto de encuentro: Aeropuerto), creada por Gert Billing, sobre las aventuras y conflictos de una tripulación aérea en diversos espacios geográficos. En esta producción colabora la televisión cubana durante dos episodios y un grupo de actores nacionales, como los cienfuegueros Jorge Villazón (Luis Castillo) y Rini, quien da aliento en la primera temporada a Santiago Córdoba, un piloto de aviación. En 1986  acomete un programa televisivo intitulado De mutuo acuerdo, basado en la obra teatral de la Vera, que le permite reposar de los roles dramáticos. Se inserta en la telenovela Una muchacha (1987), de Miguel Sanabria, encarnando a Rubén, el esposo de Nelia (la propia Leal), un personaje diferente a los asumidos con anterioridad, pues se trata de un hombre celoso, que apenas permite el desarrollo profesional de su compañera de vida y llega hasta la violencia física para tratar de dominarla a su capricho. Su interpretación, fuera de las habitualidades, incomoda a muchos, pero recibe el aplauso de quienes perciben su crecimiento y la voluntad de despojarse de los clisés.

Un año después recibe el personaje de Lorenzo Iznaga en la serie de aventuras Hermanos, nuevamente dirigido por Macías; sin dudas, el mayor éxito de su carrera. Esta vez personifica al héroe popular, que primero es movido por la venganza (su padre es asesinado; él y su hermano son despojados de sus tierras) y luego por la necesidad de justicia social. En esta ocasión comparte la mayoría de las escenas con Rolando Brito y su colega Tahimí Alvariño.

Insuflando vida a Lorencito en la serie de aventuras Dos hermanos (1988), junto a Rolando Brito (izquierda-arriba y derecha) y Tahimí Alvariño (izquierda-debajo).
Insuflando vida a Lorencito en la serie de aventuras Dos hermanos (1988), junto a Rolando Brito (izquierda-arriba y derecha) y Tahimí Alvariño (izquierda-debajo).

Vuelve a la condición de galán en la telenovela Antonia (1989), que pasa sin penas ni glorias, y emerge en la serie de aventuras Los Bucaneros (1990-1991), en la piel de Marcial Alvarado, otra aventura de capa y espada para nada memorable, liderada por singulares piratas.

En la telenovela Magdalena (1991), junto a Tahimí Alvariño, recreando al galán Rubén Gonzaga
En la telenovela Magdalena (1991), junto a Tahimí Alvariño, recreando al galán Rubén Gonzaga.

En 1991 repite el maridaje artístico con la Alvariño a través de la  telenovela Magdalena, en la que asume a un galán moderno, al idealista y romántico Rubén Gonzaga, atraído por el arrojo de esta heroína que afronta a toda una época. En tal quehacer comparte escenas con Larisa Vega, Susana Pérez y la propia Leal, ahora en la piel de la esporádica esclava Sofía. Durante ese periodo dirige La mujer que llegaba a las seis y contiguo Conexión privada (1992), otro cortometraje del que apenas se hace referencia.

Personificando al idealista Rubén Gonzaga en la telenovela Magdalena (1991), a la derecha), junto a Larisa Vega.
Personificando al idealista Rubén Gonzaga en la telenovela Magdalena (1991), a la derecha), junto a Larisa Vega.

Poco después protagoniza la telenovela Pasión y prejuicio (1992), uno de los sucesos mejor plantados de la televisión cubana; justo producida durante el llamado Período Especial y modélica en su minimalismo y parquedad. Esta historia de 130 capítulos es escrita y dirigida por Macías y le permite caracterizar nuevamente a un galán, Marcos Urquiza, aunque desmitificado y con contradicciones que favorecen su humanidad, al tiempo que el lucimiento actoral.

Personificando a Marcos en la telenovela Pasión y prejuicio (1992), su éxito más rotundo.
Personificando a Marcos en la telenovela Pasión y prejuicio (1992), su éxito más rotundo.

En junio de1993 se titula de director de radio, cine y televisión en el Instituto Superior de Arte (ISA) y transita por un corto periplo encarnando a un oficial investigador en la popular serie Día y noche (1993-1995), que en lo inmediato pasa ocasionalmente a dirigir (Fronteras, 1994; Quién es mi asesino, 1995). A continuación, regresa al cine dando aliento a Jorge en el filme español Una piraña en el Bidé (1996), de los cineastas Carlos Pastor y José Picazo, comedia en torno a una niña de once años que desea reunificar a sus padres separados, en la que participan los actores Enrique San Francisco y Silvia Munt. Igualmente, emerge en el ignorado largometraje Nengón, suponemos inspirado en el género musical cubano, asumido como el precursor del changüí y el son.

Hasta la fecha, Rini no consigue alguna notabilidad en el arte cinematográfico. En modo alguno, por falta de talento para desempeñarse con personajes de gran bordado; sino por simple carencia de oportunidades (debido a los prejuicios de algunos realizadores) y tiempo para deshacerse de los compromisos televisivos y académicos. Que sepamos esta es su última aparición en la gran pantalla.

En 1997 acepta el rol de Faustino Montori en la novela de época El eco de las piedras, dirigida por Francisco Anca y escrita por Abraham Rodríguez, sobre los enfrentamientos entre los esclavos y terratenientes azucareros en el siglo XIX; donde vuelve a arrogarse otro rol negativo, el apoderado de la familia Santa Cruz Masvidal, cuyas ideas reaccionarias le convierten en un dictador repudiado por cuantos le rodean. Esta labor, que le exige cierto avejentamiento somático, le merece elogios de la crítica y los televidentes. Curiosamente, despunta en el reparto junto a su partenaire en Pasión y prejuicio, Dianelys Brito. Al año próximo tiene una actuación especial en la fallida serie de aventuras La leyenda del Rayo, de Julio A. Martínez, José Víctor Herrera y Alejandro Gil, que versa sobre un vengador enfrentado a las injusticias, otro asidero en su trayectoria de roles antagonistas.

En las aventuras La leyenda del Rayo (1998), junto a Carmen Daisy Rodríguez.
En las aventuras La leyenda del Rayo (1998), junto a Carmen Daisy Rodríguez.

Desde 1998 y hasta 1999 ofrece una asesoría técnica en el Centro de Formación Profesional de la Televisión Pública de Angola, especialmente a la miniserie O pecado original, producida por la Televisión Pública angolana. Entonces le ofrecen la posibilidad de escoger un sitio para vacacionar junto a su familia con los gastos pagados y elige los Estados Unidos, donde termina por establecerse en el 2000 y da un nuevo giro a su existencia. Para entonces tiene que trabajar en una compañía de construcción. Con mucho esfuerzo, consigue en lo sucesivo roles secundarios en telenovelas y series, en las que suele encarnar a tíos solterones, doctores, abogados, etc.. Tiene una oportunidad en Secreto de amor (2001), la telenovela de Venevisión Internacional y Fonovideo creada y escrita por Alberto Gómez, sobre una joven hacendosa que se esfuerza por apoyar económicamente a su familia y sufre una decepción cuando su novio aplaza la boda y emigra a los Estados Unidos. En este drama el actor cienfueguero encarna a Erasmo Ferrer durante 114 episodios (2001-2002), una de sus intervenciones más prolongadas.

En la telenovela Secreto de amor (2001), asumiendo a Erasmo Ferrer, uno de sus más importantes roles de continuidad en EUA.
En la telenovela Secreto de amor (2001), asumiendo a Erasmo Ferrer, uno de sus más importantes roles de continuidad en EUA.

Tras un lapso de tiempo sin laboreos actorales, durante el cual crea Imago Studios (2004) y se desempeña como camarógrafo, editor y fotógrafo, es llamado para papeles menores en la inverosímil Decisiones (EUA, 2006-2008), serie que recrea de un modo burdo casos de la vida real, sobre seres ardorosos que se someten a experiencias llevadas al límite. En el episodio primero de 2006, por caso, le vimos tratando de salvar al personaje del Doctor Martín; lamentablemente sin oportunidades de crecimiento. En lo progresivo y hasta el 2010 las chances se limitan a un solo episodio de cada producción. Hacia el 2006 comete a un Doctor en la telenovela La viuda de blanco (Telemundo-RTI), de Danny Gaviria, sobre una enigmática mujer que arriba a Trinidad en busca de su pasado y con la voluntad de recuperar a sus hijos; co-protagonizada por su coterráneo y amigo Francisco Gattorno.

A aquella le sucede la serie televisiva Acorralada (2007), producida por Cisneros Medias y con guión de Gómez, que narra los infortunios de Fedora, una mujer a quien le arrebatan todo lo que posee. Por esta vez asume al Doctor Urbaneja, rol descolorido que interpreta lo mejor que puede, y tiene la oportunidad de compartir créditos con su esposa durante el primer episodio. De igual modo, recrea a Rubén en el capítulo inicial de la serie humorística Seguro y urgente, de Telemundo Studios, y a Ernesto en la telenovela Amor comprado (Love contract), gestada por Venevisión Internacional para Univisión, un relato centrado en el personaje de Mariana, que para salvar a su padre de la cárcel acepta un pacto matrimonial con Willy a cambio de dinero. Finalmente, en 2010 se inserta en el elenco de la telenovela Aurora, de Telemundo Studios, en torno al tema de la criónica y a la historia de amor entre Aurora Ponce de León y Lorenzo Lobos. En la segunda fase del relato Rini, sin mayores contratiempos, se desempeña como el Doctor Gabriel Jiménez. Por esa etapa igual labora (2004-2014) como productor, fotógrafo, camarógrafo, editor y/o director en varios proyectos de las cadenas televisivas Telemundo y Univista TeVé.

Es contratado para caracterizar a Mauricio Verti en tres episodios de la telenovela El fantasma de Elena (2010-2011, Telemundo), dirigida por Nicolás Di Blasi, David Posada y Ricardo Schwarz, que cuenta el sufrido romance entre Elena Lafé y el enigmático  Eduardo Girón, cuya relación se pone en peligro a causa del fantasma de Elena Calcaño, la primera esposa de Eduardo. De facto, en el 2011 tiene otra ocasión para emplazarse con un mejor rol de continuidad a través de Mi corazón insiste en Lola Volcán (Telemundo), dirigida por Leonardo Galavís y Di Blasi, basada en la versión del audiovisual colombiano Yo amo a Paquita Gallego, escrita por Julio Jiménez, sobre una mujer apasionada, “que ama y odia con la fuerza de un volcán”. Esta vez logra una mensurada contribución en la piel de Félix Hernández, al menos en 75 episodios. Próximo, interpreta a Salvador del Risco en el primer lance de la telenovela Sacrificio de mujer (2011, Venevisión Internacional), de Carlos Pérez, Adriana Barraza y Héctor Márquez, asidero de casualidades y melodramatismos en torno a la vida de Clemencia Astudillo, quien queda embarazada de su novio Luis Francisco Vilarte y es víctima de la fría Amada, la madre de éste.

En 2012 asoma en la telenovela Relaciones peligrosas, mediana adaptación de la serie española Física o química, dirigida para Telemundo por Vicente Albarracin y Scwharz, que versa sobre las difíciles conexiones entre los adolescentes, sus padres y maestros en una escuela secundaria, representando a Mario Portillo en el capítulo inicial. Ese mismo año compone al Capitán Rivero en El Talismán (Venevisión y Univisión), de Pérez Santos y Otto Rodríguez, telenovela conducida por Camila Nájera, cuyas propiedades en Fresno, California, son codiciadas por su despiadado vecino Gregorio Negrete, el dueño del rancho El Alcatraz. Al siguiente, personifica a Renato Villalobos en la telenovela Rosario (Univisión Studios y Venevisión International Productions), de María Eugenia Perera, Arquímedes Rivero, Rodríguez y Carlos Santos; historia que focaliza a Rosario Pérez, una joven enamorada de su jefe, el abogado Alejandro Montalbán, quien 21 años atrás estaba comprometido con su madre.

Recrea al Actor en el segundo episodio de la exitosa telenovela Santa Diabla (Telemundo, 2013), regentada por Luis Manzo y Schwarz y escrita por José Ignacio Valenzuela, cuya narración lidera Santa Martínez, la joven que procura vengar la muerte de su esposo Willy, profesor de piano que laboraba en la mansión de los Cano, y a un abogado en la telenovela En otra piel (2014, Telemundo), del dueto Manzo-Schwaez, versión de la popular telenovela El cuerpo del deseo (2005-2006), escrita por Julio Jiménez, ahora en clave femenina. El relato versa sobre Mónica Serrano, quien es asesinada por su sobrina Elena y reencarna en el cuerpo de Adriana Aguilar. Poco después, interpreta a Silvio Montalbán en 21 episodios de la serie Dueños del Paraíso (2015, Telemundo y Televisión Nacional de Chile), bajo las órdenes de Di Blasi y Víctor Huerta, que cuenta los periplos de Anastasia Cardona, mujer signada por la violencia y el narcotráfico, cuya ambición se desata al descubrir el negocio de su desaparecido marido, el empresario Nataniel Cardona, y a Germán en la serie Demente criminal (2015, Venevisión International Productions), dirigida por Otto Rodríguez y Abraham Pulido, basada en el best-seller Sangre en el Diván, de la periodista venezolana Ibévise Pacheco, que narra la aterradora historia de un reputado psiquiatra, el Dr. Raimundo Acosta, y el asesinato de sus pacientes.

Fotógrafo y realizador de audiovisuales
Rini Cruz en una nueva fase de su vida personal y creativa.
Rini Cruz en una nueva fase de su vida personal y creativa.

En 2016 se toma un tiempo para estudiar fotografía en el Instituto de Fotografía de Nueva York (NYIP), una entidad educativa y a distancia que ofrece cursos de esta disciplina a estudiantes de todo el mundo, de la que se han graduado notables figuras, como Paul A. Kline, Hahn Dae-soo y Alan Shaw. Esta acción formativa será un gran paso para la consumación de su obra como fotógrafo y realizador de audiovisuales.

En la actualidad, el actor posee su propia empresa, Imago Studios Video & Photo Art, fundada en 2012 con su esposa para producir vídeos, gestión de eventos y medios de marketing, servicios de publicidad y fotografías. Hacia 2022 se encuentra produciendo con esta compañía dos programas en Mega TeVé: Clave guajira y Cam Sport.

Claramente, Rini (al margen, que podamos estar o no de acuerdo con sus efusiones políticas, sobre los que suele expresarse con cautela) es uno de esos actores  emblemáticos de la televisión cubana; que mejor ha sabido reinventarse en este difícil quehacer del arte dramático y el audiovisual latinoamericano.


(1) En la televisión intervino en numerosos espacios dramatizados escritos por Mayté Vera Morúa (La Habana, 1930-2016), como: Hoy es siempre todavía (1987), Antonia (1989), Magdalena (1991), Pasión y prejuicio (1992), El eco de las piedras (1997) y La leyenda del Rayo (1998).

Visitas: 1526

Jorge Luis Urra Maqueira

Crítico de arte. Miembro de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC).

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *