Prevención desde el barrio: la batalla de Cienfuegos contra las adicciones en el frente familiar
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Un grupo de trabajo gubernamental diseña la estrategia nacional, mientras la Federación de Mujeres Cubanas la ejecuta en los consejos populares. El éxito, sin embargo, se decide en el núcleo doméstico, considerado el “eslabón decisivo”. Te contamos las acciones clave y las redes de apoyo.
“Un tema de seguridad nacional”. Con esas palabras, el Primer Ministro Manuel Marrero Cruz definió el enfrentamiento a las drogas en Cuba. La declaración no es simbólica: dirige personalmente el grupo de trabajo que centraliza la estrategia, despliega ejercicios preventivos en todas las provincias y promueve la creación de un observatorio nacional de drogas para basar las políticas en datos científicos.
Pero esta batalla de alto nivel encuentra su campo de acción real lejos de los despachos: en los barrios, las escuelas y, sobre todo, dentro de los hogares cubanos.
La FMC: el puente entre el Estado y la familia
Si la política se diseña a nivel estatal, su implementación comunitaria tiene rostro de mujer. La Federación de Mujeres Cubanas (FMC) opera como el brazo ejecutor en el territorio. Sus integrantes, organizadas en consejos populares, son agentes de prevención primaria.
“A través de talleres como ‘Gente con swing’ y de las Jornadas de Reflexión familiar, llegamos a los adolescentes y a sus padres. La idea es educar, conversar abiertamente sobre los daños y promover una cultura de paz”, explica Anaivis Gómez Hernández, secretaria provincial de la organización femenina en Cienfuegos.
Sus herramientas son el diálogo, las visitas domiciliarias y las ferias comunitarias. Puntos clave en esta labor son las Casas de Orientación a la Mujer y la Familia, espacios donde se brinda consejería y se deriva a servicios especializados.
La familia: el “eslabón decisivo”
Todos los actores coinciden: la familia es la piedra angular. “Es el eslabón decisivo en la prevención y también en la detección temprana de un problema”, señalan las especialistas del sector de la salud.
Las acciones recomendadas a las familias son claras:
- Prevención: Mantener una comunicación fluida y honesta sobre los riesgos, supervisar el entorno y las amistades de los jóvenes, y estar atentos al uso de plataformas digitales, un canal de riesgo creciente.
- Detección: Estar alerta a cambios drásticos de conducta, deterioro del rendimiento académico o laboral, pérdida de interés en actividades previas y modificaciones en el círculo social.
- Reacción: Ante la sospecha o certeza de un consumo, la consigna es no actuar en soledad. “El error más común es querer ocultarlo o manejarlo dentro de casa sin apoyo profesional. Eso suele agravar la situación”, advierte la especialista del grupo.
La red de ayuda: ¿dónde acudir?
La ruta de apoyo está diseñada para ser accesible:
- Primer paso (comunidad): Contactar a la delegada de la FMC o al presidente del CDR del barrio, quienes pueden orientar y conectar con la red formal.
- Atención primaria: El consultorio del Médico de la Familia es una puerta de entrada al sistema de salud para una evaluación inicial.
- Tratamiento especializado: El Sistema Nacional de Salud cuenta con programas. Un referente es la Comunidad Terapéutica Internacional “Cocal Quinqué” en Holguín, que ofrece un programa de rehabilitación de tres meses e involucra a la familia.
- Para denuncias: En casos de tráfico o delito, el canal es el órgano especializado del Ministerio del Interior.
La estrategia cubana pinta un mapa claro: una ofensiva coordinada desde el gobierno, implementada en comunidad por la FMC y sostenida, en última instancia, por la fortaleza y vigilancia de cada familia. Una triada que busca cerrar el paso a un enemigo silencioso.
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