Me quedo con la gratitud y los gestos amables
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Podría, ahora mismo, hacer una diatriba acerca de las múltiples dificultades del día a día o sobre aquellas posturas de no pocos que van perdiendo la brújula de la sensibilidad y la solidaridad para con sus congéneres. Pero prefiero encauzar estas líneas por el sendero de los gestos amables, por pequeños que parezcan, y también de la gratitud.
Cada jornada es una oportunidad para agradecer, pero no desde la formalidad, sino desde la sinceridad.
Agradecer al vecino que te tiende una mano cuando falta el fluido eléctrico y te facilita “cargar” un celular, un ventilador o cualquier otro dispositivo recargable para que sea menos dura la espera; al compañero que te ofrece un medicamento —ante una necesidad propia o de un familiar—, o sencillamente a ese desconocido que, al verte sudando bajo el intenso sol, para su motor eléctrico y te ofrece un aventón sin costo alguno.
Pero están los médicos y el personal de la salud en general, quienes, con pocos recursos e igual de agotados y agobiados que nosotros, ponen sus conocimientos y su mejor ánimo para ofrecer una atención digna.
Pero por sobre todo está la familia, a la que me gusta definir como puerto seguro de todas mis travesías. Allí, en el abrazo diario, en la pregunta —¿cómo anduvo la faena hoy?—, en la preocupación por la salud, en la búsqueda colectiva de las mejores soluciones y, en una breve llamada, está un tesoro que no siempre valoramos como se merece.
No perdamos esa posibilidad, como tampoco debemos dejar pasar la oportunidad de ayudar, si está en nuestras manos, a quien lo necesite. Muchas veces no se trata de ayuda material, sino de algo tan sencillo y difícil, a veces, como escuchar; sobre todo a los adultos mayores, más golpeados por toda la adversidad que nos rodea.
En estos tiempos en que tantas cosas se dificultan y escasean, que no nos falten la gratitud y el gesto amable. No importa que no conozca a su interlocutor; se siente tan bien cuando se contribuye al bienestar de los demás, que no es un gesto inútil ponerlo en práctica.
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