Vándalos en Cienfuegos
Tiempo de lectura aprox: 2 minutos, 12 segundos
Las campañas con motivo de los distintos aniversarios de la ciudad han alcanzado un éxito comunicacional indiscutible. Su presencia se refleja tanto en los medios de comunicación —incluidos los institucionales de las empresas— como en los sitios privados y en nuestras propias calles, donde su impacto ha sido visible.
Mostrar una ciudad de ensueño, de bellos colores, torres, cúpulas, el paseo del prado más largo de Cuba y una hermosa bahía como telón de fondo es nuestro mayor orgullo. No recuerdo en los últimos años un tema en Cienfuegos, con tal impacto e intensidad, acompañado de buenos productos comunicacionales, hacia cualquier recapitulación de la memoria.
Constantemente se divulgan obras en construcción contra la fecha de conclusión. Espacios reanimados, proyectos nuevos con vínculos internacionales, o privados internos y un largo etc., amén del impacto provocado por las carencias de combustibles y recursos de los últimos años y su consecuencia directa en la higiene de la ciudad.
Una de las iniciativas ha sido transformar algunas céntricas paradas de ómnibus con coloridas imágenes de la ciudad, que también se han colocado en las nuevas construidas, reanimación del populoso boulevard, propuestas de pasadías en nuestros emblemáticos sitios de ocio, y hasta la presencia de los nuevos actores no estatales en sitios emblemáticos de la gastronomía local y otras muchas novedades.

Pero ni corta ni perezosa, existe y se hace presente una minoría egoísta y repugnante dispuesta a acabar con el derecho de todos a disfrutar de una ciudad más bella, ha entrado en acción para odiar y destruir. Ejemplos son muchos nada más hay que visitar nuestro Parque José Martí, sin tablillas en sus bancos republicanos, un monumento a Martí cada día más desprotegido, verjas desaparecidas y unas fuentes ahogadas en su propia inmundicia.
Un “Escambray” de montañas de inmundicias por doquier en arterias que rara vez fueron mancilladas con olores y colores de todo tipo, provocadas en gran medida por no existir cestos de basura, cercenados de sus bases, de un costado o en toda su existencia, sin mencionar a los nuevos Picasso, “desarrollándose” en las jardineras del Boulevard, con símbolos o palabras que no dicen ni dirán nada, “pintores” a los que nadie ve haciendo esas fechorías, emulando de esa manera con los famosos Banksy del mundo desarrollado y moderno.
Días atrás comentaba la necesidad de, siguiendo el ejemplo de la Reforma Constitucional, impulsar un debate popular para un nuevo reglamento urbano, que “actualice” y secunda la defensa de lo común, penalizando los comportamientos que – desde la agresión sonora en el transporte por choferes y pasajeros, hasta el maltrato a los contenedores y el arrojar basura a la via pública- .En otros lugares, de nuestro maltratado mundo reciben multas que pueden alcanzar hasta un salario mínimo y la obligatoriedad de trabajo social en labores “comunales”.

Cienfuegos necesita muchas soluciones materiales, pero sin una transformación cultural profunda que lleve al rechazo de los comportamientos que dañan el espacio público, y una actuación enérgica de las autoridades que impida su impunidad – con su presencia incluida, muchas veces desaparecida- pues muy pronto nos tendrán de regreso en el mismo punto de partida de los Neandertales o tal vez más atrás….
Rescatemos la decencia y el buen decir, la vida tranquila de antaño donde alzar la voz era un fraude ético, donde hacer algo mal pasaba primero por el tamiz de la familia y de los padres, quienes reprobaban desde lo interno, evitando en grado sumo la “desviación” conceptual de lo mío y lo de todos, donde tener dinero no nos haga tan pobres, frente a los miles que sufren su “éxito” especulativo, pero a diferencia de ellos todos somos millonarios de la dignidad iluminada…

Visitas: 1

