La radio cubana: 104 años de historia, cultura y compañía fiel

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La madrugada del 22 de agosto de 1922, la emisora 2LC rompió el silencio radial en Cuba, impulsada por el pionero Luis Casas Romero y sus hijos, quienes con aquella hazaña técnica colocaron a la isla entre los primeros países de América Latina en abrazar el entonces revolucionario invento de la radiodifusión. Apenas dos meses después, el 10 de octubre de ese mismo año, la señal de la PWX consolidó el inicio oficial de las transmisiones regulares en el país, sembrando la semilla de lo que con el tiempo se convertiría en una de las instituciones culturales y comunicativas más arraigadas en el alma nacional.

A lo largo de este extenso periplo, la radio ha sido mucho más que un simple transmisor de noticias o melodías; se ha erigido como un testigo privilegiado y un actor protagónico de cada coyuntura histórica. Con el triunfo de la Revolución en 1959, el sistema radial experimentó una profunda transformación, asumiendo un rol estratégico en el proyecto social de la nación, al punto de ser definida como la “artillería pesada” en la defensa de la soberanía y los intereses del pueblo. Más allá de su faceta ideológica, durante décadas ha sido el acompañante fiel de millones de hogares, llevando cultura, educación, orientación y entretenimiento a los rincones más recónditos del archipiélago, con una programación que siempre ha priorizado las virtudes éticas, estéticas y sociales.

Hoy, al cumplir 104 años, la radio cubana se presenta como una red robusta que aglutina a más de un centenar de emisoras con cobertura en todo el territorio nacional. Este aniversario encuentra al gremio inmerso en un proceso de reconocimiento y celebración a lo largo y ancho del país, donde se exalta la labor de los colectivos y los profesionales que, desde las distintas provincias, mantienen viva la señal diaria. Locutores, periodistas, realizadores, guionistas y técnicos, muchos de ellos con más de dos décadas de entrega, son honrados en sus respectivos centros laborales con distinciones simbólicas que reflejan el cariño y el respeto de una sociedad que creció escuchando sus voces, demostrando que el verdadero valor del medio reside en el capital humano disperso por toda la geografía cubana.

Conscientes de los acelerados cambios en el ecosistema mediático global, la radio en Cuba no se ha quedado anclada en el pasado y asume con audacia los desafíos de la era digital. La modernización tecnológica, la conexión a internet en la mayoría de las emisoras y la capacitación constante de sus profesionales son pasos firmes hacia el futuro.

A sus 104 años, la mayor fortaleza de la radio cubana sigue siendo el vínculo emocional y cotidiano con su pueblo, ese lazo que se teje cada mañana con el desayuno, cada tarde con el noticiero y cada noche con la música y el debate. Lo que comenzó como un frágil susurro en 1922 se ha convertido en un torrente de voces diversas que, desde Pinar del Río hasta Guantánamo, narran la realidad, preservan la memoria y proyectan las esperanzas de la nación. La historia continúa escribiéndose, ahora también en formatos digitales y con algoritmos, pero con la misma pasión y el mismo compromiso de aquella madrugada fundacional, demostrando que la radio, en cualquiera de sus formas, sigue siendo la hermana mayor que no ha dejado de hablarle a Cuba.

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Barbara M. Cortellan Conesa

Ingeniera Química por la Universidad de Camagüey. Diplomada en Periodismo. Máster en Ciencias de la Comunicación. Periodista-Editora del diario 5 de Septiembre. Miembro de la Unión de Periodistas de Cuba.

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