La memoria del músico

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A Roberto Novo le resultaron insuficientes las notas del pentagrama, escasas las melodías y sonidos en el momento de escribir Cantar los cuarenta, (Ediciones Mecenas, 2023) y pasó directamente a las palabras abundantes sobre las cuartillas, a la rigurosidad de la prosa, al dato preciso, escondido en la memoria.

Aquí la música, protagonista, aparece fuera de los instrumentos, escapando de la voz humana; sostén de una vida, y columna vertebral que une a dos hermanos más allá de la sangre. Permite, como hilo conductor, hilvanar el centro del universo familiar y sociocultural al que pertenecen los integrantes del dúo, concediéndoles, a través de la partitura de los días, la posibilidad de mirar el pasado, evaluar el presente, organizar el futuro.

Aunque presentado como memorias, el libro es una especie de semblanza de la agrupación; suerte de novela musical y auto biográfica. En él las canciones, en este caso de la nueva trova, protagonizan las escenas y se alzan, heroínas de la cultura popular cubana de los últimos años. Las melodías surgen desde Cienfuegos y para el mundo; contando la vida de dos hermanos que al unirse para componer anulan sus particularidades, se hacen uno.

Comprendemos, entonces, que Los Novo, más allá de Pedro y Roberto, goza de identidad propia. De esa manera nos encontramos ante un fenómeno triple: dos individualidades disueltas en la música.

Cantar los cuarenta recorre, con mirada crítica y a la vez alentadora, a la Mayor de las Antillas, a la Perla del Sur, a la trova, historia y trayectoria artística del dueto, el bregar de dos juglares modernos que respiran lirismo desde que nacieron. Gracias a la guitarra, a la poesía, cantan a las dificultades, a los obstáculos, a los tropiezos y desventuras que desaparecen o se apocan ante la magia de la canción y la obra realizada, empeño dentro de la cual el más espinoso acontecimiento se hace bolero, son, bachata o guajira, feeling.

El libro fue organizado en 22 capítulos. Cada uno responde a la pregunta que Roberto, desde el título, se hace (a él mismo), para después, en un largo soliloquio público responder; y es que en Cantar los cuarenta el autor se habla a sí mismo rememorando su existencia desde los comienzos al día en que escribe, haciendo que nosotros, lectores, seamos partícipes de ese diálogo a través del tiempo.

Compuesto por primera y segunda partes, “Angola”, “Los Novo y el Guzmán”, “España y México”, “La Trova y la Patria”, “Venezuela”, “2020 y 2021; pandemias y pandemias”, son capítulos significativos no solo por lo que al respecto develan, sino porque aclaran lo difícil que es aportar, o hacer algo nuevo, diferente, dentro del complejo sonoro musical de Cuba, la más musical isla del Caribe que, aunque bloqueada, no deja de ser el lugar donde continúan naciendo figuras icónicas del pentagrama internacional.

Círculo que se abre y cierra donde mismo, el texto, editado por Julio Martínez Molina, con diseño de Roberto C. Berroa y en la cubierta el dibujo de Paula Novo Alonso, nieta de Roberto, finaliza de manera similar a su comienzo. La imagen última de la madre de los trovadores se enlaza con la de la familia, al principio. En otras fotos aparecen Silvio Rodríguez, Vicente Feliú, Lázaro García, Marta Campos, el grupo Moncada, la Casa de la Trova cienfueguera, en 1984, el dúo en “La brocha gorda”, peña que fundaron a finales de los 90, o al frente del grupo “Liga Social”, en 1985.

En la ciudad de Benny Moré, muchos años después, dos hermanos que desde niños sueñan música, arriban al aniversario 40 de su dúo, y lo festejan con un libro donde acordes, arpegios y corcheas fueron sometidos a la búsqueda de sus pares o semejantes en las palabras, sinónimos verbales que en la posible traslación o traducción representan proezas, y derriban muros, instalando su más hermoso canto en el porvenir.

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