La FMC y el cuidado que abraza de la cuna a las canas
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En la arquitectura del cuidado humano, dos pilares sostienen el edificio de una sociedad sana: el cuidado de quien comienza la vida y el de quien atesora su recorrido. La Federación de Mujeres Cubanas (FMC), con una visión integral de la protección, ha levantado su labor en torno a ambos, entendiendo que una comunidad se mide por cómo trata a sus niños y a sus ancianos.
Si con los primeros el peligro es la automedicación, con los segundos este riesgo se multiplica. Los cuerpos de la tercera edad, ricos en experiencia, son también más frágiles ante las interacciones farmacológicas. La FMC, en su rol de educadora social, libra una batalla constante contra la autoprescripción. A través de sus promotoras de salud, insiste en que los medicamentos para un adulto mayor deben ser sagrados, dosificados solo por un profesional. Cuidar es, en este caso, respetar la fisiografía del envejecimiento y depositar la confianza en la ciencia.
La importancia de este cuidado para la familia y la sociedad es fundamental. Para la familia, el anciano no es una carga, sino la raíz del árbol genealógico. Es el narrador de la historia familiar, el transmisor de valores y la brújula moral. Para la sociedad, son la memoria colectiva, los guardianes de las tradiciones y la prueba viviente de la resiliencia de un pueblo. Desatenderlos es romper un eslabón crítico en nuestra cadena humana.
Consejos para el Buen Manejo de los Adultos Mayores en la Familia y la Sociedad:
- Dignidad, Siempre: Tratarlos con respeto, consultarles su opinión, evitar el “viejismo” o el lenguaje infantilizado. Son adultos con una larga vida, no niños.
- Combatir la soledad: La visita de un vecino, la llamada de un familiar, la integración en una Casa de Abuelos, son antídotos contra la depresión y el aislamiento.
- Seguridad en el hogar: Adaptar el espacio para prevenir caídas: eliminar alfombras sueltas, instalar barras en el baño y asegurar una buena iluminación.
- Paciencia activa y acompañamiento: Escuchar sus historias, aunque las hayamos oído antes. Ofrecer compañía a sus citas médicas y en sus gestiones. La paciencia es la forma práctica del amor hacia ellos.
- Integración Social: Fomentar su participación en actividades comunitarias. La FMC es vital aquí, creando espacios donde puedan compartir, aprender nuevas habilidades y sentirse productivos y valorados.
La FMC es el hilo que teje esta red de protección. Sus miembros son, a menudo, las cuidadoras principales dentro de las familias, y desde la organización, extienden ese cuidado a toda la comunidad. Son las que identifican a un anciano que vive solo, las que organizan la ayuda, las que convierten el barrio en una gran familia.
Al final, el modo en que una sociedad trata a sus ancianos es un reflejo de su alma. En Cuba, gracias (entre otros muchos factores sistémicos) al trabajo sistemático de la Federación de Mujeres Cubanas, podemos afirmar con orgullo que el cuidado es un principio que nos abraza a todos, desde la cuna hasta las canas, asegurando que cada etapa de la vida se viva con dignidad, amor y protección.
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