La agenda del colapso: cómo Martí Noticias intenta fijar qué es “importante” sobre Cuba
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Un análisis de la cobertura de Martí Noticias entre el 1 de enero y el 8 de febrero de 2026 permite identificar un patrón claro y sostenido. El medio gubernamental estadounidense construye a Cuba como un país en colapso permanente, cuyo desenlace estaría ligado, de forma casi exclusiva, a la presión de Washington.
Esta conclusión no parte de una valoración política, sino de un estudio que aplica herramientas de la teoría de la agenda-setting, una de las más consolidadas en el campo de la comunicación.
La agenda-setting, formulada por Maxwell McCombs y Donald Shaw en los años setenta, sostiene que los medios no determinan directamente lo que las personas piensan, pero sí influyen de manera decisiva en sobre qué temas piensan. Dicho de otro modo: los medios fijan la lista de asuntos que el público considera importantes.
En este caso, la pregunta es sencilla pero relevante: ¿qué temas considera importantes Martí Noticias cuando informa sobre Cuba desde la Florida?
Un medio con misión política explícita
La plataforma digital Martí Noticias no es un medio convencional. Forma parte del entramado de Radio y Televisión Martí, creado y financiado por el gobierno de Estados Unidos para emitir contenidos dirigidos específicamente a la Isla, un acto de agresión radiolectrica denunciado por el gobierno cubano. Su presupuesto procede de fondos federales y su gestión depende de la U.S. Agency for Global Media (USAGM).
Según documentos presupuestarios de esta agencia, la Office of Cuba Broadcasting —en español, Oficina de Transmisiones hacia Cuba— figura con una asignación de 15,95 millones de USD en este año fiscal 2025.
A lo largo de su historia, el proyecto ha estado rodeado de polémicas por su sesgo político y por informes internos y externos que lo han calificado como un instrumento de propaganda ineficaz, con problemas de credibilidad y bajos estándares periodísticos. Una auditoría independiente ordenada en 2019 por USAGM tras un incidente de contenido antisemita en TV Martí, concluyó que el contenido del conglomerado “Martí” caía muy por debajo de estándares éticos y periodísticos; además de incurrir abiertamente en propaganda política.
Este contexto es fundamental para el análisis. La teoría de la agenda-setting subraya que la selección y jerarquización de temas nunca es neutral: responde a intereses, objetivos y públicos específicos. En el caso de Martí Noticias, su público prioritario se sitúa en la comunidad cubana y latinoamericana, con un peso central en el sur de Florida, un entorno mediático y político muy particular.
Numerosas organizaciones cívicas y expertos han identificado un “bombardeo” de desinformación en español hacia votantes latinos en Florida, con especial intensidad en Miami-Dade. El observatorio Brookings sintetiza que una de las narrativas más eficaces es la ecuación “demócratas = socialismo/comunismo”, lo que convierte a Florida en un terreno fértil para mensajes que conectan política estadounidense con “lecciones” o analogías sobre Cuba.
Por tanto, un medio como Martí Noticias puede reforzar creencias previas (anticomunismo, amenazas de Seguridad Nacional, “cambio de régimen”) y fijar en la agenda pública de su audiencia que los “temas Cuba” relevantes son coherentes con el ecosistema local. Este “acoplamiento” entre agenda mediática y predisposiciones del entorno aumenta la probabilidad de transferencia de saliencia (importancia percibida). Si todos los días una persona lee que hay “apagones”, “represión” y “sanciones”, esos temas pasan a ser su idea principal de Cuba, aunque haya muchas otras cosas ocurriendo.
Cómo se hizo el estudio
El análisis se basó en todos los titulares publicados en la sección “Cuba” de Martí Noticias entre el 1 de enero y el 8 de febrero de 2026. Se trabajó exclusivamente con titulares, porque son el principal indicador de relevancia informativa. Los titulares deciden qué entra en la agenda diaria del lector y con qué jerarquía, según la teoría de McCombs y Shaw.
Cada titular fue clasificado en una única categoría temática dominante, siguiendo un protocolo de codificación inspirado en estudios académicos de agenda-setting. Las categorías se agruparon en seis grandes ejes:
- Presión o acción de Estados Unidos (sanciones, advertencias, decisiones políticas, “ayuda”, diplomacia coercitiva).
- Represión y derechos humanos (detenciones, presos políticos, denuncias de ONG).
- Crisis o colapso interno (menciones directas a colapso, apagones, combustible, servicios, inseguridad, inflación).
- Seguridad y geopolítica (Rusia, Venezuela, “amenazas”, militarización).
- Apoyo a la contrarrevolución o menciones a la transición política (predicciones de caída, llamados a “cambio de régimen”).
- Temas blandos u otros (deportes, clima, curiosidades).
El objetivo no es evaluar la veracidad de cada noticia, sino observar qué temas se repiten, con qué frecuencia y con qué prominencia.
Qué temas dominan la agenda
Los resultados son contundentes. Cerca de tres cuartas partes de los titulares se concentran en tres ejes: presión estadounidense, supuesta represión interna y colapso.

El tema más frecuente es la justificación de las acciones de Estados Unidos contra Cuba, seguido muy de cerca por los contenidos sobre derechos humanos y represión, y por las noticias que describen un deterioro constante de las condiciones de vida en la Isla (“colapso”).
Otros asuntos —cultura no conflictiva, ciencia, cooperación internacional, políticas públicas cotidianas— están ausentes y en los pocos casos que aparecen están contaminados por la retórica antigubernamental.
Desde la perspectiva de la teoría de la agenda-setting, esto significa que Martí Noticias no informa sobre Cuba, sino que construye una jerarquía de relevancias. El medio selecciona de forma sistemática unos pocos problemas —crisis económica y energética, supuesta represión política y presión externa— y los presenta como los asuntos centrales, desplazando otros temas posibles fuera del campo de lo “importante”.
Este mecanismo opera por acumulación. No son noticias aisladas, sino la repetición diaria de los mismos marcos lo que termina definiendo la percepción pública. Al aparecer una y otra vez en titulares, declaraciones de alto nivel y contenidos destacados, esos asuntos pasan a ser lo primero que el lector asocia con Cuba (saliencia). La realidad del país queda así reducida a un tríptico narrativo —colapso, represión y sanciones— que funciona como lente permanente de interpretación.
Al mismo tiempo, esta agenda implica una exclusión activa, aunque silenciosa. Apenas tienen espacio las políticas públicas cotidianas, los debates internos complejos, los procesos sociales diversos, la cooperación internacional no alineada con Washington o cualquier expresión de normalidad institucional. Estos asuntos son deliberadamente excluidos. Y lo que no entra en la agenda mediática rara vez lo hace en la agenda mental del público y en la lógica “informativa” del clúster de sitios y operadores digitales oficiosos de Martí Noticias que operan desde la Florida e intoxican el ecosistema digital cubano.
En términos simples, Martí Noticias sugiere cada día lo “relevante” al decidir qué mostrar y qué omitir. La insistencia en unos pocos temas tóxicos se convierten así en el marco dominante de comprensión, de modo que cualquier nueva información es interpretada automáticamente dentro de ese esquema.
Desde la lógica de la agenda-setting, este es el efecto central: no se trata de persuadir directamente, sino de estrechar el horizonte del debate. El público puede discrepar sobre las causas o las soluciones, pero acaba discutiendo siempre sobre los mismos problemas previamente definidos por el medio y sus ecos en el escenario digital.
La jerarquía y los actores importan
La teoría de la agenda-setting no se limita a contar temas; también analiza quiénes aparecen como voces autorizadas y qué atributos se asocian a cada asunto. En este periodo, los titulares más destacados incorporan con frecuencia a actores de alto estatus político: el presidente de Estados Unidos, el Secretario de Estado, congresistas influyentes, la Embajada de Estados Unidos en La Habana (en particular el Encargado de Negocios, Mike Hammer) y organizaciones no gubernamentales y Naciones Unidas.
La presencia reiterada de figuras de poder eleva la relevancia percibida del tema y orienta la interpretación del lector. Además, el lenguaje utilizado refuerza un clima de urgencia: “colapso”, “asfixia”, “amenaza”, “opción cero”. Así, Cuba no solo aparece como un país con problemas, sino como un caso límite, excepcional, al borde del derrumbe.
Este es el llamado segundo nivel de la agenda-setting: no solo se decide de qué se habla, sino con qué rasgos se habla de ello. Cuba queda asociada de manera sistemática a tres atributos: Estado fallido, ilegitimidad política y riesgo geopolítico.
Una agenda centrada en Washington
Otro hallazgo clave del estudio es la centralidad de Estados Unidos en la cobertura. Una parte sustancial de los titulares sitúa el foco en decisiones, declaraciones o advertencias de Washington. La narrativa implícita es que el futuro de Cuba depende, ante todo, de la presión externa y de la voluntad estadounidense.
Desde la perspectiva de la agenda-setting, este énfasis convierte a Cuba en un objeto pasivo de la política exterior de Estados Unidos, no en un sujeto soberano con dinámicas propias. Cuando la mayoría de los titulares sitúan el foco en decisiones de Washington, el mensaje implícito es que lo verdaderamente importante sobre Cuba ocurre fuera de Cuba.

Este desplazamiento no es inocente. Al colocar sistemáticamente a Estados Unidos como actor central y a Cuba como escenario, el medio introduce una idea normalizada de subordinación: el futuro del país aparece condicionado, e incluso determinado, por la voluntad de una potencia extranjera. En términos comunicacionales, la soberanía desaparece del relato. Cuba deja de ser presentada como un Estado que debate, gestiona y enfrenta tensiones internas lógicas en un país bloqueado, para convertirse en un problema geopolítico que otros deben resolver.
Desde la lógica de la agenda-setting, esto opera como una transferencia de relevancia: la atención del público se mueve desde los procesos sociales, económicos y políticos internos hacia un eje externo simplificado. El debate ya no gira en torno a cómo se gobierna Cuba o qué políticas se discuten dentro del país, sino alrededor de qué hará Estados Unidos con Cuba.
Así, la agenda mediática construye un marco donde la coerción —sanciones, aislamiento, presión diplomática— aparece como herramienta naturalizada, casi técnica, y el llamado “cambio de régimen” se instala como horizonte implícito. La política exterior estadounidense se presenta como el motor del devenir cubano, mientras que la agencia del propio pueblo cubano queda desdibujada o subordinada.
En ese proceso, la noción misma de soberanía se erosiona simbólicamente. No se discute si Estados Unidos tiene derecho a intervenir; se asume. No se pregunta si corresponde imponer sanciones; se debate cuán duras deben ser.
Una conclusión con base empírica
El estudio muestra que el medio oficial del gobierno de Estados Unidos, Martí Noticias -y por extensión sus operadores en las redes-, utiliza de manera consistente los mecanismos clásicos de la agenda-setting para construir una narrativa política concreta.
A través de la selección, la repetición y la jerarquización de temas, el medio hace propaganda directa para imponer una imagen de Cuba como país en colapso y dependiente de la presión externa para su transformación.
No se trata de una acusación retórica, sino de una constatación empírica basada en el análisis sistemático de titulares, que cualquier investigador independiente puede confirmar.
La agenda del “colapso” no surge de una sola noticia, sino de la acumulación diaria de decisiones editoriales definidas por el gobierno de los Estados Unidos que, en conjunto, definen qué importa cuando se habla de Cuba.
ANEXO: Tabla de sesgos narrativos
Hemos descargado los artículos publicados bajo la sección Cuba en Martí Noticias, del 1 de enero de 2026 al 8 de febrero de 2026. Se han identificado los sesgos/temas dominantes, según la teoría de la agenda-setting:



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