Jorge Negrete: charro cantor para todos los tiempos

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El cinco de diciembre se cumplen siete décadas de la muerte de Jorge Negrete. Muchos nos convertimos en sus admiradores cuando ya no existía físicamente. A pesar de una ausencia tan prolongada su personalidad se mantiene en el horizonte musical de todos los pueblos de habla hispana, y más allá.

Identificado para siempre con el sobrenombre de “Charro Cantor”, lo más curioso de su historia es que en los comienzos de su carrera no había nada tan apartado de sus sueños como convertirse en cantante de rancheras. Con su voz portentosa se inició cantando óperas en la compañía teatral de Esperanza Iris, la llamada “reina de la opereta”, quien creó su propia sala en la capital mexicana.

Esperanza murió en 1962, de manera que sobrevivió nueve años al deceso de Jorge. Con su compañía él visitó Cuba por primera vez; eso tuvo lugar en 1939. Hasta un año antes, el artista había actuado en ocho películas. Sin discusión, ya era una estrella de cine. Cuentan que el compositor cubano Eliseo Grenet fue quien lo invitó e insistió para que hiciera acá su primer viaje; para ello contó con el patrocinio de un empresario español radicado en Cuba.

Aquel primer viaje no resultó exitoso. En lugar de pedirle que viniera a cantar música ranchera, le impusieron una indumentaria operística. Aquel artista aplaudido en todas partes no alcanzó la popularidad merecida. Fue en aquel año cuando visitó Cienfuegos. Tipo elegante, bien parecido y con un chorro de voz, se ganó la admiración de muchas mujeres de la época.

Hubo alguien que lo conoció personalmente. Me refiero al locutor, actor y director teatral cienfueguero Félix Puerto Muñiz. En una de aquellas conversaciones con él, de las que siempre aprendí, me contó sus vivencias. Incluso de una cortesana de acáque le dio acogida. Tan bien se llevaron, me contó Félix Puerto, que cuando Jorge vino otra vez a Cuba en 1944 repitió su visita y fue donde la gran amiga, a quien le obsequió un sombrero de charro.

Aquella segunda visita –invitado por Amado Trinidad-, sí constituyó un acontecimiento musical por todo lo alto. El público vio, escuchó y aplaudió a más no poder al Jorge charro, quien dos años antes, en 1942, rodara exitosamente, “Así se quiere en Jalisco” y “El peñón de las ánimas”.

En la edición del 12 de enero de 1944 el Diario de la Marina publicaba una nota del periodista Francisco Ichazo, quién reseñaba acerca del cantante mexicano:

“…Dice la canción de su tierra con soltura y brío. Posee una agradable voz de barítono; una voz que parece lo suficientemente voluminosa y andante para no requerir el amplificador. Pertenece, pues, al linaje, cada vez más escaso, de cantantes que no tienen que agradecérselo todo a ese chisme que es el micrófono.”

Una afirmación acertada, ya que en más de una ocasión demostró sus cualidades para cantar a capella.

Este artista mexicano mostró cariño hacia Cuba y admiración hacia su prensa; evidencia de lo segundo es que el 2 de febrero de 1944 ofreció un coctel en honor a los cronistas radiales cubanos en el Hotel Inglaterra de La Habana.

En el libro “Jorge Negrete. Biografía autorizada” la autora, su hija Diana, escribió lo siguiente:

“Recorrió toda la isla, Santiago de Cuba, Ciego de Ávila, Matanzas, Cienfuegos, Camagüey, y en cada sitio donde se presentaba le seguía el aplauso sincero de espectadores que veían en él al gran hombre, al hermano, al ídolo mexicano y al artista noble de corazón entregado.”(*)

De sus visitas a Cuba se le recuerda enCanción cubana de amor”. Un cariñoque siempre manifestó hacia nuestro país cuando en otra ocasión, acompañado por el trío Calaveras, interpretó Cuba de mi vida.

Jorge Alberto Negrete Moreno, nació en Guanajuato el 30 de noviembre de 1911 y murió en Los Ángeles, California, el 5 de diciembre de 1953 víctima de una cirrosis hepática que segó su existencia a los 42 años en la plenitud de su carrera.

Hace setenta años que partió y aún lo admiran hasta quienes no lo conocimos. Sus películas son parte del tesoro audiovisual de México y latinoamericano. Cuba lo recuerda en interpretaciones que él hizo clásicas del género ranchero como “Allá en el rancho grande”, “Ay, Jalisco no te rajes” y “México lindo y querido”.

“El Charro Cantor” continúa siendo uno de los gallos esenciales de México. Insuperable en el cantar bravío lo mismo que en el romántico, es de esos artistas que viven para todas las épocas.


(*) Jorge Negrete. Biografía autorizada. Diana Negrete. Editorial Diana 3ª Edición, Octubre de 1989

 

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