De cara al sol

Compartir en

Tiempo de lectura aprox: 1 minutos, 36 segundos

De modo que sigue vivo entre los buenos de los cuales fue parte.  No hay nada incongruente en su vida: desde pequeño sintió las injusticias cometidas contra otros y las sufrió en su propia piel: el presidio político, el destierro, la separación de la familia amada; pero nada de eso amilanó su espíritu de luchar sin descanso por Cuba libre.

Con el don de crear y fundar, estuvo donde el momento histórico que le tocó vivir dictó: fue maestro, cónsul, poeta, político; pero- por, sobre todo- patriota cubano.

A él, a José Julián Martí Pérez, debemos el Partido Revolucionario Cubano, proclamado el 10 de abril de 1892, partido del que fue elegido, por el voto unánime, como delegado.

No menos trascendente resultó su labor organizativa, al darse a la tarea de unificar las fuerzas que tomarían parte en la Guerra grande, iniciada el 24 de febrero de 1895 y para no quedar ahí, el 25 de marzo del propio año, firma junto a Máximo Gómez, en Santo Domingo, el Manifiesto de Montecristi, el programa de la guerra.

A él debemos también el periódico Patria. “Nace este periódico, a la hora del peligro, para velar por la libertad, para contribuir a que sus fuerzas sean invencibles por la unión, y para evitar que el enemigo nos vuelva a vencer por nuestro desorden”, aseguró y así fue: Patria sirvió como portavoz a la emigración cubana y contribuyó a intensificar la campaña de propaganda revolucionaria a favor de la lucha común por la independencia del coloniaje español de los pueblos de Cuba y Puerto Rico.

No cejó Martí en su empeño. Era tal su certidumbre, que fue capaz de los mayores sacrificios por su bien amada Patria. Se asegura que teniendo en custodia el dinero recaudado por los emigrados cubanos para la causa, nunca tomó un centavo para sí y no fueron pocas sus penurias económicas. ¡Tal era su honradez!

El 19 de mayo de 1895, una bala española apagó solo su vida física porque su obra y su prédica inspiraron y todavía hoy inspiran a los revolucionarios cubanos.

No se equivocó el líder indiscutible de la Revolución Cubana, Fidel Castro Ruz, al definirlo como el autor intelectual del Moncada. “Martí nos enseñó su ardiente patriotismo, su amor apasionado a la libertad, la dignidad y el decoro del hombre, su repudio al despotismo y su fe ilimitada en el pueblo.  En su prédica revolucionaria estaba el fundamento moral y la legitimidad histórica de nuestra acción armada. Por eso dijimos que él fue el autor intelectual del 26 de Julio.” Expuso Fidel al conmemorarse el vigésimo aniversario de tan importante gesta.

Martí murió como vivió: de cara al sol. Y así, de frente siempre, sorteando escollos inimaginables, imponiendo la voluntad, aun cuando las fuerzas parecen flaquear; sabiendo que el enemigo secular del pueblo cubano no nos depara nada halagüeño, hermoso o placentero, seguimos en la Cuba de hoy.

Visitas: 21

Tay Beatriz Toscano Jerez

Periodista.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *