Clara, niña sin palabras es una agradable pieza teatral infantil

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Las novedades editoriales del Centro Provincial del Libro y la Literatura en Cienfuegos para este año abarcaron la totalidad de las variedades literarias. Con un excelente balance, las dos editoriales de la provincia: Mecenas y Reina del Mar Editores, logran publicar al menos un libro por género. El teatro consigue tener una representación en cada editorial y corresponde a Mecenas la publicación de la obra ganadora del Premio Fernandina de Jagua en la categoría de teatro infantil de 2024; llega así, a los lectores cienfuegueros una pieza teatral titulada: Clara, niña sin palabras, de la autoría de Erduyn Maza Morgado.

Este joven teatrista, formado como actor en la escuela nacional de teatro, se consagró al mundo de los títeres, para defender una estética artística encaminada a encantar a los más pequeños de la familia. Su quehacer como director teatral y su misión como conductor del colectivo: La Proa, de la provincia de la Habana, lo llevan a una búsqueda de nuevos vasos comunicativos de sus discursos con los públicos, de sus montajes con los recursos expresivos de la escena y de sus enunciados con las exploraciones artísticas. Es por ello que junto a la manera de hacer el teatro, se van perfilando los capitales formales de la dramaturgia actual. Es así como el creador hace un ejercicio consciente y profundo en estudio de la composición dramática.

Clara, niña sin palabras es una agradable pieza teatral infantil, que recrea el mundo de una niña, y la contrapone a la realidad que le circundan. Cumpliendo con los preceptos de la literatura teatral infantil parte de un conflicto claro y fabula una secuencia bien lograda de sucesos que propician en desarrollo progresivo de la pieza. Por su parte el tratamiento dramático de cada episodio o escena, se maneja con sutilezas generando los saltos adecuados para su progreso individual y la suma de tensiones y antagonismos para el crecimiento de la pieza en su totalidad. Los fragmentos tratan de darle solución a un conflicto particular que engrosa el conflicto principal de la obra y cada uno parte de los niveles de acción que el suceso anterior le propone. Podemos asegurar que por ello hay una sucesión de progresividad eslabonada.

El cuidado de la fricción dramática se garantiza desde los pequeños enfrentamientos entre las partes y la enunciación que se establece de ellas. Los personajes se definen con rasgos muy precisos, pocos, pero que dan una exactitud en sus caracterizaciones y los catapulta a la concepción de humanos. Todos son seres vivos con anhelos, metas, dones y limitaciones. La administración de estas cualidades y defectos, así como las proporciones de ellos en cada personaje los pone en conflictos profundo con los otros y esto garantiza que el dramatismo florezca con organicidad. A su vez la actitud de cada uno de los protagonistas refleja un entorno circunstancial complejo que retrata y critica un aspecto de la realidad. Los objetivos y propósito pretendidos por cada uno de estos seres, no solo ayuda a definirlo, da una visión de su concepción del entorno y lo pone en correspondencia con el conflicto de la niña Clara, eje central de la historia.

A pesar del trasfondo realista de la pieza esta se mueve en el género de la falsa, la cual le da plena libertad de expresividad a todos los matices de la composición. Disponer de esta expresión teatral facilita el manejo de las licencias creativas del autor, desde el planteamiento del conflicto iniciar que da motivación a la obra, aparentemente simple, pero muy profundo: una niña que pierde su voz y que no busca respuestas en las ciencias, sino en una lógica muy particular de la historia. Por otro lado el niño que aún dentro de la barriga, sin un nacimiento oficial, puede salir, mostrarse e interactuar con los otros personajes.

En otro momento, se logra fundir intenciones con caracterizaciones, ejemplo: el almendrón una marca de auto, dedicada a la transportación y a la comercialización se funde con el chofer y esto hace que el personaje se denomine por la significación del auto y no por un nombre o por el oficio del individuo. Algo similar ocurre con el vendedor, que más que una actividad fructífera se torna esta una meta vital, por la cual está dispuesto a sacrificarlo todo. Estos son obstáculos que la niña debe vencer en su plan por recuperar lo perdido (las palabras) y donde la incomunicación se plantea como una aplastante barrera de realidad. Esta misma incomunicación se genera entre la niña y su familia (la madre) que enfrascada en lograr el embarazo olvida dedicarle los tiempo necesarios a la misma. Una conducción similar tienen el tratamiento de otros personajes, como los amigos de la niña, la maestra o el padre de su mejor amiga.

Esta construcción teatral, estructurada en capítulos o escenas, es asequible a todas las edades; se apoya en oraciones cortas sin mucha complejidad y maneja palabras sencillas, llanas, lo cual la hace de fácil entendimiento y del disfrute y la comprensión de los menores. El diálogo como portador de los acontecimientos, va enfrentando a los personajes en sus propósitos y generando la acción escénica. Así el lector puede ir interiorizando la historia a niveles sensoriales e imaginarla sobre la escena como acción en el espacio y de esta forma el texto habrá cumplido con los dos principios que se le exige para ser literatura dramática apta para la lectura y la representación. Si  dudas estamos en presencia de una pieza teatral que no solo encantará a los niños, sino que atraerá la atención de los lectores y espectadores adultos, porque el lenguaje sencillo y directo está sustentado sobre un trasfondo profundo y crítico.

Este autor, joven y muy creativo como actor, director, titiritero y diseñador, ha descubierto los resortes precisos para hilvanar una pieza teatral de contundencia creativa, ideológica y crítica. Acompaña a contenido de este ejemplar las ilustraciones precisas de Amado Arneldy Cejas Herrera, otro joven teatrista. Completan la propuesta editorial el diseño de cubierta y diagramación de Roberto C Berroa Cabrera y la edición de Alexis García Somodevilla. Este título, junto a las otras propuestas editoriales son espléndidos regalos de nuestras editoriales a los lectores cienfuegueros.

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