China desarrolla una batería nuclear que aseguran puede durar miles de años
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La nueva generación de baterías nucleares bautizadas como “Qianjiyuan” puede operar sin problemas en temperaturas extremas que van desde los -100 a los 200 grados
Una de las principales limitaciones que ha tenido la tecnología hasta el día de hoy, es la duración de la batería de los diferentes dispositivos y servicios.
La energía nuclear se ha visto con un gran potencial debido a las múltiples aplicaciones que tiene, y acaba de saberse que China, a través de la colaboración de la Universidad Normal del Noroeste y empresas tecnológicas del país, ha desarrollado una nueva generación de baterías nucleares bautizadas como “Qianjiyuan”.
El modelo se basa en la desintegración radiactiva del carbono-14. Gracias a este proceso, el avance abre la puerta a convertirse en una fuente de energía que puede durar miles de años, debido a que la batería libera energía de manera gradual hasta agotarse.
Según calculan, podría tardar más de 5.700 años en descargarse.
Esta liberación constante de energía genera electricidad, pero eso no significa que a cualquier dispositivo que se le integre dicha batería vaya a durar tanto tiempo, ya que el resto de los componentes del aparato se degradan con el tiempo.
Otro aspecto clave de esta batería es que, según los investigadores, puede operar en un rango de temperatura de entre -100 y 200 grados, eliminando un problema de rendimiento que las baterías tradicionales tienen.
Tanto el calor como el frío extremo son muy perjudiciales para las baterías provocando que se gasten más rápido, pero el hecho de que este modelo pueda funcionar en estos rangos, abre la puerta a sus usos en ambientes extremos.
Según indican, estas baterías alcanzan una potencia de salida de 1.13 microvatios, lo que las hace lo suficientemente potentes como para alimentar pequeños dispositivos de bajo consumo, que necesitan operar durante largos periodos sin mantenimiento.
Son ideales para instrumentos científicos colocados en lugares remotos y de difícil acceso, dispositivos espaciales, sistemas de monitoreo o incluso en aparatos médicos.
Sin embargo su producción eléctrica todavía es demasiado baja para alimentar dispositivos de alto consumo, como teléfonos móviles, ordenadores o vehículos eléctricos.
Esto hace que, por ahora, su enfoque se centre en mantener una fuente de energía constante durante el mayor tiempo posible más que en producir mucha electricidad.
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