Sobre el yugo, 32 estrellas

Cuando crezcan, cuando puedan comprender la hondura de ofrendar la vida por un sueño colectivo, los pequeños a los que en este enero fatal la garra asesina del imperio les cercenó el abrazo de su padre, no creerán ya en superhéroes de capas y poderes sobrenaturales, sino en la fiereza que dispone estar en la primera línea, porque es honor y deber no traicionar a la América nuestra.

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