A un Siglo de Fidel: la rebeldía hecha historia

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Este 13 de agosto de 2026, la memoria se escribe con la conciencia viva de un pueblo que celebra los cien años de la llegada al mundo del hombre que convirtió la justicia en destino. Fidel Castro Ruz nació para desafiar al tiempo y para demostrar que la dignidad humana es invencible. Al conmemorar su centenario, Cuba reafirma que su vocación libertaria fue una epopeya convertida en obra y futuro.

¿Qué significa que la rebeldía se haya hecho legado en Fidel? Significa que aquel muchacho de Birán que se negó a aceptar un mundo de injusticias supo hacer de su voluntad transformadora el eje de un proyecto de nación, materializado en agenda social y en razón de Estado. La toma del Cuartel Moncada en 1953 fue la primera trinchera de una nueva nación. El desembarco del Granma, la guerra en la Sierra Maestra y el triunfo del Primero de enero de 1959 no fueron sino los capítulos iniciales de una obra mayor: la construcción de una Patria donde la educación dejó de ser privilegio, la tierra dejó de ser latifundio y la salud dejó de ser mercancía. Esa entereza, forjada en las montañas, se institucionalizó en leyes justas y se multiplicó en conciencias.

Pero el espíritu de lucha de Fidel no se limitó a las fronteras del archipiélago. Fue universal porque supo ver en la opresión de cualquier pueblo una ofensa a toda la humanidad. Por eso, su apoyo a la independencia de Argelia, su lucha hombro a hombro con los pueblos de África —recordada con devoción por Nelson Mandela— y su denuncia implacable del apartheid y el bloqueo genocida contra Cuba elevaron su figura a la de un gigante del Sur global. Su convicción libertaria fue la brújula que guió a generaciones de jóvenes en América Latina y el mundo, que vieron en él al comandante que jamás conoció la palabra rendición.

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Hoy, en el contexto del recrudecido bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por el gobierno de Estados Unidos, la rebeldía de Fidel sigue siendo el manual de resistencia cotidiana del cubano. Cada maestro que educa en condiciones adversas, cada científico que innova con recursos limitados, cada médico que cura sin distinción de credo o color de piel, está escribiendo, con su ejemplo, un nuevo capítulo de esa historia rebelde que Fidel inauguró. Como él mismo sentenció: “La historia me absolverá”. Y no se equivocó: hoy, el tiempo no solo lo absuelve, lo reivindica y lo proyecta hacia el porvenir.

Esta efeméride centenaria encuentra a las nuevas generaciones cubanas en el centro del escenario. A ellas, que no tuvieron la oportunidad de departir con él físicamente, Fidel les dejó su obra más preciada: el derecho a soñar y la herramienta del pensamiento crítico. Ser rebelde hoy es no claudicar ante las modas impuestas, es defender la soberanía científica, es preservar nuestra identidad cultural frente a la homogenización global y es mantener encendida la llama de la solidaridad internacionalista. La gesta hecha relato, en el Siglo de Fidel, se traduce en compromiso generacional.

Al mirar atrás, en este 13 de agosto de 2026, vemos la estela de un hombre que habló durante horas porque tenía siglos que decir y que nunca, ni en los momentos más oscuros, perdió la certeza de que el socialismo era posible. Pero más que volver la vista atrás, los cubanos nos proyectamos hacia el futuro. Porque Fidel es una fuerza motriz que nos impulsa a resolver nuestros problemas con creatividad, a internacionalizar nuestras conquistas y a mantener bien alta la bandera de la dignidad.

Un siglo después de su natalicio, el espíritu de lucha de Fidel sigue vivo en cada niño que aprende a leer, en cada obrero que produce, en cada campesino que siembra y en cada soldado de la Patria que vela por nuestra paz. La mejor manera de celebrarlo no es con declaraciones vanas, sino con acciones concretas que demuestren que su legado no envejece: se renueva.

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Barbara M. Cortellan Conesa

Ingeniera Química por la Universidad de Camagüey. Diplomada en Periodismo. Máster en Ciencias de la Comunicación. Periodista-Editora del diario 5 de Septiembre. Miembro de la Unión de Periodistas de Cuba.

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