Fidel: martiano raigal
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Es Fidel un martiano raigal; a no dudarlo el mejor discípulo que José Martí, el patriota, el cubano universal pudo tener.
Tal certeza no se sustenta únicamente en el hecho de que en múltiples ocasiones el líder indiscutible de la Revolución cubana haya hecho referencia a la obra del Apóstol, sino que su accionar cotidiano estaba inspirado en el ejemplo de quien asegurara que “Patria es Humanidad”.
No dudó Fidel, como el propio Martí ponerse al servicio de la Patria, de los más humildes. Como el nacido en la calle de Paula, Fidel decidió echar su suerte con los pobres de la tierra. Aprovechó cada espacio en el que hizo estudios; en todos dejó una huella de rebeldía, pero también de servicio a las nobles cusas.
La vida de quien nació el Birán el 13 de agosto de 1926, en una posición económica favorable; pudo ser apacible, distante de todo “conflicto político, mas él no reparó en las comodidades ni los beneficios propios de esa situación.
Prefirió, en cambio, hacer por Cuba, por su pueblo. Así descolló como líder estudiantil universitario; así estuvo al frente de la generación que no dejó morir al Apóstol en el año de su centenario ya demás de una histórica Marcha de las Antorchas; así encabezó el asalto al Cuartel Moncada y asumió también su autodefensa durante el juicio por ese suceso, conocida como La Historia Me absolverá.
Pretendieron que juzgarlo sin estar presente; pretendieron impedirle los textos martianos más aseguró que Martí era el autor intelectual del Moncada y que llevaba en el corazón las doctrinas del Maestro.
Estuvo al frente de la Revolución por más de cinco décadas; no hubo una sola idea, una sola obra salida de su pensamiento visionario que no fuera en valor de los cubanos. Como Martí, el Comandante en jefe, dejó a un lado su propia vida para darla toda por un mejor país.
Dijo Martí: “El verdadero hombre no mira de qué lado se vive mejor, sino de qué lado está el deber; y ese es (…) el único hombre práctico cuyo sueño de hoy será la ley de mañana, porque el que haya puesto los ojos en las entrañas universales y visto hervir los pueblos, llameantes y ensangrentados, en la artesa de los siglos, sabe que el porvenir, sin una sola excepción, está al lado del deber”; Fidel lo ratificó con creces.
Cien años se cumplirán este 13 de agosto del natalicio de Fidel Castro Ruz, cubano universal como Martí, un martiano raigal, un convencido de que “Un principio justo desde el fondo de una cueva puede más que un ejército”. Por eso luchó; por eso continúa vivo, guiándonos en estos tiempos en que el “gigante de siete leguas” pretende engullirnos.
Martí entregó su vida por Cuba libre y Fidel jamás permitió que el imperio yanqui pusiera su bota en Cuba. Nosotros tenemos el deber de continuar la lucha, asidos a Martí y Fidel, a sus ideas, a sus sobrevidas.
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