Crónicas desde España: Liga Santaballesa, un puente entre Galicia y Cuba
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Por: Lian Roque
En el silencio verde de Santaballa, donde las piedras guardan siglos de memoria, se levanta un edificio que parece respirar historia. Allí, en lo que un día fue una escuela rural fundada por emigrantes gallegos en La Habana en 1907, hoy late un corazón cubano. La Liga Santaballesa de Instrucción, Recreo y Beneficencia nació del empeño de hombres que, desde el Caribe, soñaron con devolver a su tierra natal la luz del conocimiento.

El edificio inaugurado en 1917 fue mucho más que una casa de estudios: fue un símbolo de fraternidad entre dos pueblos unidos por la nostalgia y la esperanza. En sus aulas se enseñaban lectura, escritura, aritmética y geografía, pero también se cultivaba el amor por la tierra y la dignidad del trabajo. Los maestros, rigurosos y vocacionales, adaptaban la enseñanza “a la capacidad mental y física de los alumnos”, mientras los niños alternaban el estudio con las faenas del campo. Entrar hoy en el edificio de Santaballa es sumergirse en el pasado. Cada palabra, cada mueble, cada documento expuesto tiene un profundo significado. Las paredes de piedra, perfectamente conservadas, albergan tres niveles que reproducen la vida de una época que ya pasó. Hay un culto a la Historia, un amor hacia Cuba, un espíritu de resistencia y una solidaridad que se siente en el aire.

Los lazos entre este joven profesor cubano y la Asociación Cultural Liga Santaballesa son más que académicos: son afectivos y simbólicos. Su relación con el presidente Isidro Cillero Prieto y con el señor Valentín Sanjurjo Blanco se cimenta en una visión compartida. Sanjurjo, con su mirada certera, afirmó que en todo Vilalba no existe una asociación con más prestigio ni con mayor compromiso por el rescate de la memoria histórica y los estudios sobre la emigración gallega hacia Cuba.

La principal fortaleza de la actual Asociación Cultural Liga Santaballesa son sus miembros: personas tan plurales como únicas. Desde una médica reconocida hasta una ama de casa o un labrador, un economista, una artista de la plástica, un jubilado, todos aportan su esfuerzo y su amor por Cuba. En cada uno hay un derroche de afecto, una voluntad de mantener viva la historia compartida entre Galicia y la isla caribeña.

La Liga Santaballesa es hoy un símbolo de unión entre dos culturas que se resume en una. Su historia demuestra que la educación puede ser un puente entre generaciones y geografías, y que la historia, cuando se cultiva con amor, se convierte en una forma de resistencia. En Santaballa, cada espacio recuerda que Cuba y Galicia son un corazón que sigue latiendo al mismo ritmo.
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