Crónicas desde España: en Lugo, murallas que dialogan con el pasado

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Por: Lian Roque Roque*

Nuestro recorrido por tierras gallegas nos llevó esta vez a una ciudad que se reafirma como capital municipal: Lugo. El camino hacia ella estaba marcado por la vegetación que anuncia la llegada del verano, un preludio natural que nos preparaba para descubrir una ciudad bella y cargada de memoria.

Los hermanos Valentín y José Antonio Sanjurjo Blanco continúan siendo nuestros guías, conocedores de cada rincón y cada secreto de esta tierra. Gracias a ellos, cada paso se convirtió en una lección viva de historia y paisaje.

A la entrada de la ciudad, por una de las calles que desembocan en los edificios típicos de techos a dos aguas, encontramos una maravilla arquitectónica: un puente romano que sostiene las vías del ferrocarril. Sus arcos y piedras perfectamente ensambladas son el anuncio de que en Lugo los tesoros se revelan desde el primer instante.

Al adentrarnos, el principal tesoro arquitectónico e histórico se alzó imponente la muralla romana. Construida entre los siglos III y IV d.C., rodea el centro histórico con más de 2,2 km de perímetro, 71 torreones aún en pie y muros de hasta 12 metros de altura. Fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 2000, como la única muralla romana completa que se conserva en el mundo.

Para alguien que solo había estudiado la antigua Roma desde los textos escolares cubanos o visualizando algún que otro material por la televisión o Internet, contemplar estas murallas fue un asombro indescriptible: muros alineados, torreones semicirculares casi perfectos, piedras que guardan siglos de historia. La leyenda dice que fueron levantados para proteger un bosque, no una ciudad. Sea mito o verdad, cada piedra es un baluarte, una barrera infranqueable. Los lucenses viven orgullosos de su muralla, protegida con esmero frente a la humedad y la vegetación. Supimos incluso de los centinelas en el estrecho de Gibraltar que vigilan las aves migratorias que cada año visitan estos muros legendarios.

Supimos que la muralla cuenta con diez puertas, cinco de ellas romanas, como la Puerta Miñá, la más antigua. Cada portón guarda iconografía diversa, símbolos que narran la evolución de la ciudad desde su fundación como Lucus Augusti en el año 13 a.C., hasta su papel como capital administrativa de la Gallaecia romana.

Caminar sobre el adarve, el paseo superior de la muralla, fue un regalo de la vida, aun bajo una amenaza de lluvia vespertina puede transitarlo. Un muro relleno de arena fina, construido para proteger un bosque y que terminó abrazando una ciudad. Desde allí, observar Lugo es dialogar con el pasado sin intermediarios. El tránsito de locales y foráneos sobre la muralla se convierte en metáfora de comunidad: un ejemplo de que los muros, aunque gruesos, pueden unir valores.


*Jefe del Departamento de Filosofía e Historia de la Universidad de las Ciencias Médicas de Cienfuegos. Se encuentra en España en una estancia formativa, a partir de los convenios entre la Universidad de las Ciencias Médicas Raúl Dorticós Torrado y la Universidad de Granada.

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5 de Septiembre

El periódico de Cienfuegos. Fundado en 1980 y en la red desde Junio de 1998.

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