Coincidencias en el tiempo
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Nunca la mujer cubana había escalado el podio de premiaciones en la historia de los Juegos Olímpicos hasta que, en la cita estival realizada en Ciudad de México, de manera sorpresiva la posta de 4X100 integrada por las difuntas Miguelina Cobián, Marlene Elejalde y Violeta Quesada, además de Fulgencia Romay, se adjudicó el metal de plata.
Las corredoras criollas con tiempo de 43.36 segundos fueron aventajadas solamente por la formidable estafeta estadounidense conformada por Bárbara Farrell, Margarita Balles, Mildrette Netter y Wyomia Tyus, quienes establecieron récord del orbe con crono de 42.88 segundos, el 20 de octubre de 1968.
Cuatro años más tarde, en la cita estival de Munich -entonces República Federal Alemana-, las nuestras volvieron a parar los relojes en 43.36 segundos, aunque en esta ocasión descendieron un escalón al conquistar presea de bronce.
La posta que en la Olimpiada de 1972 entró tercera con idéntica marca a la que cronometraron en la capital azteca la integraron Marlene Elejalde, Carmen Laura Valdés, Fulgencia Romay y Silvia Chivás.
El mundo de las coincidencias en los tiempos en el llamado Deporte Rey resulta fascinante. En los Juegos Panamericanos de Winnipeg, en 1999, la velocista Virgen Benavides entró cuarta en la prueba de los 100 metros planos, con marca de 11.28 segundos.
Un cuatrienio después en la justa continental de Santo Domingo 2003, Benavides repitió su cuarto puesto en la final del hectómetro con el mismo registro.
En el VII Campeonato Mundial de Atletismo al aire libre celebrado en Sevilla, en 1999, el británico Colin Jackson se impuso en la carrera de 110 metros con vallas, con marca de 13.04 segundos, por delante del cubano Anier García que marcó 13.07, en tanto otro criollo, Yoel Hernández, registró 13.30.
Luego, en la octava cita planetaria realizada en Edmonton, Canadá, en 2001, coincidentemente el vencedor, Allen Jonson (Estados Unidos), corrió también la distancia en 13.04; el subcampeón que volvió a ser Anier García logró 13.07.
Entretanto, el villaclareño Yoel Hernández repitió su tiempo de Sevilla, con 13.30, con la diferencia de que en aquella oportunidad ocupó la sexta posición y en el certamen canadiense se adueñó de la cuarta plaza.
Solo en dos carreras finales de los 100 metros planos en los campeonatos mundiales de atletismo al aire libre el ganador no bajó de los 10 segundos y, en ambos casos, los triunfadores marcaron el mismo tiempo.
Así tenemos que, en la confrontación fundacional de estos torneos organizada en Helsinki, Finlandia, en 1983, el fenomenal corredor y saltador estadounidense Carl Lewis se impuso en la llamada prueba reina del atletismo con registro de 10.07 segundos.
Veinte años después, en el noveno certamen realizado en París, Francia, en 2003, el ganador Kim Collins se coronó con idéntica marca.
Pero si de coincidencias en los registros se trata hay que quitarse el sombrero ante el suceso protagonizado por el astro jamaicano Usain Bolt.
En los Juegos Olímpicos de Beijing, el hombre más rápido del universo se erigió como la gran figura del campo y la pista, con récords mundiales en 100 metros planos (9.69) el 16 de agosto; y en 200 metros (19.30) el 20 de agosto de 2008.
Transcurridos 12 meses exactos, Bolt volvió a acaparar la atención en el campeonato mundial celebrado en Berlín, en el cual bajó en 11 centésimas el primado del planeta en el hectómetro, ¡el 16 de agosto!; y también en 11 el de los 200 ¡el 20 de agosto de 2009!.
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