Federadas cubanas también al cuidado de la niñez

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Con una labor sistemática, la Federación de Mujeres Cubadas erige diques contra la automedicación y construye redes de protección para la integridad de los más jóvenes.

En el mapa del cuidado en Cuba, hay un nombre que traza los caminos, une los puntos y sostiene el entramado: la Federación de Mujeres Cubanas (FMC). Por más de seis décadas, su trabajo ha sido el andamiaje sobre el que se levanta la protección de nuestra niñez y juventud, abordando con igual determinación los peligros de la automedicación y la urgente necesidad de espacios seguros.

Frente al riesgo silencioso de la automedicación, la FMC no es un espectador. Es una primera línea de defensa. Sus activistas sanitarias, integradas en el sistema de salud pública, son voces autorizadas y de confianza en la comunidad. Desde el consultorio del médico de la familia hasta las charlas educativas en los barrios, ellas son las pedagogas incansables que explican, con paciencia de madre, el peligro de un jarabe mal administrado. Su consigna es clara: la salud es un logro de la Revolución que no puede comprometerse con prácticas riesgosas. Convierten la prevención en un acto de amor patriótico y familiar.

Pero su protagonismo no se detiene en la puerta del botiquín. La Federación tiene el pulso de la comunidad y es la arquitecta principal de esos espacios de integridad que nuestros niños y adolescentes necesitan. ¿Dónde pueden estar seguros? En todos los lugares donde la FMC ha puesto su sello de cuidado:

  • En los Círculos Infantiles que fundaron, donde la primera infancia recibe cuidado y educación.
  • En las escuelas y comunidades, donde sus talleres sobre valores, sexualidad responsable y prevención de adicciones son faros para los adolescentes.
  • En la vigilancia del barrio, donde su trabajo conjunto con los CDR teje una red de protección contra cualquier amenaza a la integridad física o moral de un joven.
  • En la promoción de la cultura y el deporte, impulsando a los más pequeños a ocupar su tiempo libre en actividades que enriquecen el alma y fortalecen el cuerpo.

La FMC entiende que cuidar no es solo prohibir, es también guiar. Por eso, su aporte es fundamental para crear una sociedad donde los niños no solo estén “supervisados”, sino acompañados, comprendidos y encaminados. Su labor sistemática convierte la teoría del cuidado en una práctica cotidiana y tangible.

El cuidado de las nuevas generaciones es, en Cuba, una obra colectiva. Y en el corazón de esa obra, con su capacidad de movilización, su compromiso inquebrantable y su mirada maternal y revolucionaria, está la Federación de Mujeres Cubanas. Son el hilo conductor que asegura que el futuro, ese que hoy son nuestros niños, crezca sano, seguro y con la moral firme. Su protagonismo no es solo un aporte; es la columna vertebral de este importante proceso.

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