«Sin historia estaríamos desarmados»

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José Luis Méndez Méndez es el Premio Nacional de Historia 2026; él ha dedicado buena parte de su vida a investigar los actos de crueldad orquestados y financiados por un imperio contra un pequeño e irredento país

José Luis Méndez Méndez habla pausado y directo, con el rigor propio de quien ha estudiado mucho un tema. Pero esa larga dedicación, desde el prisma científico, no ha disminuido su entusiasmo por esclarecer, reflexionar y comunicar acerca de sucesos que mucho tienen que ver con la Patria y con quienes, sobre sus hombros, la han sostenido y aún lo hacen, pese a las asechanzas.

En su hogar recibió a Granma, a propósito del Premio Nacional de Historia 2026, que le fuera otorgado hace unos días, en virtud de «la integralidad de su obra investigativa y su excepcional impacto práctico y social, el magisterio formador y el amplio reconocimiento institucional que la respalda, así como la extraordinaria y prolongada consagración, por más de 40 años, al estudio, reconstrucción y defensa de la memoria histórica de Cuba frente a las agresiones imperialistas».

Desde el 2003 hasta hoy, Méndez ha publicado 30 libros, y son muchos los que proyecta; una producción intelectual que, junto a centenares de artículos, el jurado –que falló a su favor por unanimidad entre 11 nominados– valoró como «aporte cardinal a la historiografía nacional», un corpus teórico para la denuncia y comprensión de la política agresiva y sistemática del Gobierno de Estados Unidos contra la Isla, que abarca un análisis histórico de más de 65 años.

«Para mí es un honor tremendo. Entre los nominados hay personas de las que digo “cuando sea grande quiero ser como ellas”. Es un compromiso también, y un reconocimiento no solamente a mí, porque detrás de esos resultados hay cientos de personas. Además, recibirlo en el 2026, en ocasión del centenario del Comandante en Jefe, resulta doblemente gratificante».

HACIA LA INVESTIGACIÓN

Nació en La Habana, en 1948, hijo de un ama de casa y de un planchador, en un ambiente que califica, no como precario, pero sí difícil, humilde, de subsistencia. Él es el primer graduado universitario de su familia.

«Mi padre era miembro del Movimiento 26 de Julio. Inmediatamente después de que triunfa la Revolución, yo tenía diez años en ese momento, me integro con él en actividades como la toma de la estación de policía del Cerro, y contra la lacra, el juego prohibido…

«Luego vinieron los comandos y patrullas juveniles, la Asociación de Jóvenes Rebeldes, la Unión de Jóvenes Comunistas, y me fui integrando. En 1961 partí a alfabetizar, al Escambray, y seguí estudiando».

No obstante, aquel que seguía siendo un niño, y con solo sexto grado aprobado, tenía un sueño mayor: ser piloto. Pero la aviación dejó de ser un horizonte cuando la falta de escolaridad se interpuso. «Terminé graduándome, a los 14 años, de obrero calificado en electricidad en la escuela tecnológica de Pinar del Río».

Fue entonces cuando lo eligieron para estudiar en la Unión Soviética, donde se hizo ingeniero eléctrico. Y al regresar, en el año 67, «cambié totalmente, matriculé Derecho en la Universidad de La Habana, y lo terminé en el 76». Desde ese momento inició el vínculo con las investigaciones sobre las agresiones contra Cuba, que comenzaron –y es enfático al afirmarlo– antes de 1959.

«Estados Unidos hizo lo imposible para que no triunfara la Revolución cubana, y después actuó contra ella inmediatamente. No fue, como a veces se escribe, resultado de la radicalización del proceso revolucionario. Ha sido una continuidad histórica que nos acompaña hasta nuestros días».

A finales de la década del 90, Méndez hizo una maestría en Ciencias Políticas, se doctoró, y comenzó a dedicarse profesionalmente a la investigación. En 2019 terminó el doctorado en Ciencias.

«Tuve la oportunidad de aplicar algunas investigaciones para el rescate de compañeros desaparecidos». Sobre ese aporte se basó también el otorgamiento del Premio, pues permitió «localizar, identificar y repatriar los restos de compatriotas desaparecidos en Argentina y otros países de América a sus lugares de origen».

Ejemplifica con el caso del jefe de la escolta del Che, Hermes Peña Torres, quien fuera «segundo jefe de la guerrilla de José Ricardo Masetti, en Salta. Había quedado desaparecido el 19 de abril de 1964; y, después de tantos años, en el principio de que la Revolución no abandona a nadie, se aprovecharon las condiciones favorables que había en Argentina con la ascensión al poder de Néstor Kirchner.

«También, los restos de Jesús Cejas y Crescencio Galañena, que fueron secuestrados el 9 de agosto de 1976 en el marco de la Operación Cóndor. Lograron recuperarse uno en 2012, y otro en 2013. Estaban fundidos en cemento, en tanques.

«Encontramos, además, a Hugo Irurzún –un argentino que participó en el ajusticiamiento de Somoza en Nicaragua– en un cementerio en Paraguay, fue un efecto colateral de la investigación».

SABER DE DÓNDE VENIMOS

José Luis está convencido de que la investigación histórica permite interpretar el pasado, explicar el presente y, sobre todo, tener una visión del futuro: «La Historia nos acompaña» aquel que no aprende de ella, dice, está obligado a repetir sus errores.

Asimismo, aporta valores que nos defienden: «saber de dónde vinimos, dónde estamos, y para dónde vamos es importante. Ahora mismo, si no tienes filtro histórico, asimilas cualquier tipo de información en las redes sociales.

«El desmontaje del socialismo es el desmontaje de la historia. Así pasó en la Unión Soviética. Tratan de entresacar, buscar las manchas del Sol y destacar aquello que pueda dividirnos.

«Y el efecto es que, si no tienes la historia para defenderte, te quedes desarmado: tienes temor a negar algo que sea una potencial realidad, o careces de argumentos para rebatir lo que sabes falso».

En el contexto de los días que corren, asegura que «nadie en su sano juicio puede pensar que Cuba sea una amenaza; por la historia que tiene de internacionalismo, de participación en movimientos de liberación, de ayuda y cooperación internacional en distintas partes del mundo, particularmente en lo que respecta a la Medicina».

De las agresiones de Estados Unidos a Cuba, ¿cuáles lo han impresionado más?

–El bloqueo, como parte de la guerra económica que se nos hace, y que busca la asfixia total. También, la Operación Peter Pan, una acción muy criminal de manipulación, que aisló a más de 14 000 niños de sus familias.

«El derrumbe en pleno vuelo de un avión civil cubano. El dengue hemorrágico, y toda la guerra biológica… Hay que precisar que el terrorismo que nosotros hemos sufrido durante todos estos años es el concebido, organizado, dirigido, y armado desde Estados Unidos. Hay muy pocos casos de terrorismo gestado en otros lugares del mundo que hayan afectado a nuestro país», esclarece.

«Ya el 17 de marzo de 1960 se aprobaba el plan de agresiones contra Cuba de Eisenhower. El 21 de octubre anterior había sido bombardeada la ciudad de La Habana; no se había

declarado el carácter socialista de la Revolución, no se habían intervenido las empresas norteamericanas, y un avión b-25 salió de Estados Unidos, con dos traidores a bordo, y dejó 48 heridos y varios muertos».

Méndez explica que, continuamente, todas las administraciones norteamericanas, tanto demócratas como republicanas, han combinado el terror con la subversión.

«Terminó Girón y vino la operación Mangosta, luego la operación Múltiple Vía; después cambió la modalidad: filosofía de la guerra por los caminos del mundo, 475 agresiones contra las representaciones cubanas en el exterior, asesinato, secuestro, intento de secuestro…».

–¿Por qué la resistencia del pueblo cubano ante todas esas agresiones?

–Por nuestras características culturales y la educación que nos ha dado la Revolución. Por la inspiración de Martí. Por el legado de Fidel, que debe ser utilizado más, ahí están las respuestas a todas las preguntas que nos podamos hacer.

«Estamos curtidos. La capacidad de resistir y vencer nos la han dado precisamente el esfuerzo, el sacrificio, la sangre… como la de los 32 cubanos que murieron en Venezuela

«Por eso lo que pasó el día 15 de enero, miles bajo los aguaceros; la gente estoicamente esperando para rendirles homenaje, era para haber abandonado y no abandonaban. Fue tremendo eso, horas y horas. Yo llegué a las nueve de la mañana y pasé como a las siete de la noche.

«Entonces ahí está la respuesta; y es el mismo cubano que se lamenta, que critica…».

En el mundo que estamos viviendo, alerta Méndez, ante el peligro debe estar la unidad, y cuanto podamos hacer en el esclarecimiento político de los hechos, y de lo que ha sido.

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Granma

Órgano oficial del Comité Central del Partido Comunista de Cuba. Fundado el 3 de octubre de 1965. Disponible en la web como diario desde julio de 1997.

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