Una mujer entre líneas de alto voltaje
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Mileidys García Tornés trabaja como especialista en redes eléctricas y sistemas. Graduada en una época donde casi no existían ingenieras eléctricas en Cienfuegos, lleva más de treinta años de labor en la Empresa Eléctrica de la provincia.
Desde joven mostró interés por aportar al desarrollo del país y mostro el valor de asumir grandes retos sin importar lo complicada que fueran las circunstancias. Después de terminar el duodécimo grado le ofrecieron la oportunidad de realizar una prueba de aptitud, no muy común en aquellos tiempos, para tener la oportunidad de integrar un contingente nuclear y estudiar la carrera de Ingeniería Económica Energética Nuclear en la Unión Soviética.
Desde el inicio enfrentó una fuerte preparación y luego de realizar un examen exigente solo ella logró aprobarlo entre todas las personas que se presentaron. Luego pasó casi cuatro meses de estudio intensivo para poder comenzar la universidad.
La etapa de estudio resultó muy dura debido a que tuvo que educarse en asignaturas complejas como reactores nucleares y turbinas. Aunque fue provechoso, ya que dentro de la carrera también cursó una materia relacionada con redes eléctricas y sistemas, área donde luego desarrolló su vida laboral.
Mileidys escogió esta carrera por necesidad del país. Al principio soñaba con estudiar Sistemas Automatizados de Procesos Tecnológicos, pero decidió dar un paso al frente cuando surgió la necesidad. Asumió esa decisión con honra y alegría, y logró desarrollarse plenamente.

En la Unión Soviética vivió hermosas experiencias, y también muchas dificultades. Enfrentó el clima, la soledad y la nostalgia por Cuba. El idioma ruso también le creó muchos problemas. En Cuba recibió solo un mes de preparación, lo cual apenas le sirvió para los primeros días. En las aulas casi no entendía nada. Solo reconocía el saludo de “buenos días”. Por eso escribía todo, traducía y luego estudiaba. Muchas veces terminaba de estudiar a las dos o tres de la madrugada.
Sus padres sintieron mucha alegría y también tristeza. Solo podían verla cada dos años. Aun así, la apoyaron siempre. Le enviaban pequeños paquetes para ayudarla, porque el dinero no siempre alcanzaba. Ellos se sintieron muy orgullosos cuando logró graduarse como ingeniera en 1989.
Al graduarse, le ofrecieron trabajar en el Poder Popular en la Comisión de Energía o en la Empresa Eléctrica. Ella decidió empezar desde la base y escogió la Empresa Eléctrica. Quiso conocer el trabajo real antes de asumir responsabilidades mayores. Se vinculó a las brigadas y realizó las mismas labores que los linieros. Usó casco, fue a las líneas y a las subestaciones, y compartió sus experiencias. “La idea que yo tenía era que cómo yo siendo ingeniera iba a llegar a un lugar alto sin haber pasado por la base, yo quería conocer realmente lo que se hacía en la base”.
Ese aprendizaje le permitió entender mejor el esfuerzo de los linieros. Más tarde, desde el buró, pudo planificar con mayor conciencia. Actualmente informa a la provincia sobre las acciones de las brigadas. Atiende el trabajo en torres metálicas y realiza visitas para revisar su estado, la limpieza y posibles problemas. También trabaja en la tala, la poda y el desbroce de las líneas de alto voltaje. Estas tareas resultan vitales para el mantenimiento. Las líneas se encuentran monte adentro y muchas veces el marabú dificulta el acceso. Para resolverlo, la empresa recibe apoyo de la cooperativa Manzanares, la cual realiza el trabajo con calidad y productividad.
Al inicio, algunas personas tuvieron ciertos tabúes por su condición de mujer, pero la mayor parte de sus compañeros siempre la trataron con respeto. Los jefes de brigada la cuidaron mucho y la ayudaron a crecer profesionalmente. Gracias a ellos ganó experiencia y confianza.
Siempre fue siente respetada y querida en su colectivo. Sus compañeros evitan asignarle trabajos que requieren gran fuerza física, pero nunca falta en las visitas y recorridos que requieren su presencia. El rechazo ni discriminación no han sido sentimientos que ha tenido que soportar en su centro de trabajo. En el presente, Mileidys se siente orgullosa de su labor. Ama su trabajo y lo seguirá realizando con dignidad mientras tenga fuerzas.
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