Rescate en el Escambray

El 4 de diciembre de 1958 la Cruz Roja de Cienfuegos realizó el rescate de un joven combatiente rebelde herido que se encontraba en El Jobero, en el Escambray. Contar este hecho es dar a conocer cómo estaba la situación militar y política en las cercanías de Cienfuegos a 27 días de la victoria de la Revolución.

Fue un radioaficionado cienfueguero, “Cuco” Díaz de Villegas, ya fallecido, quien captó en su planta de onda corta, un mensaje que desde un lugar del Escambray solicitaba ayuda de la Cruz Roja para salvar a un joven combatiente del Movimiento 26 de Julio, quemado con fósforo vivo.

La planta transmisora se identificaba como “6 BF”, que luego se supo eran las siglas de “Seis Barbudos Feroces” con que salía al aire. Se pedía ayuda para salvar la vida de un joven de 20 años de edad que requería ayuda médica especializada o fallecería en pocas horas.

El radioaficionado contactó inmediatamente con Roberto Fortún Vargas, jefe de la Cruz Roja de Cienfuegos que inició urgentes gestiones humanitarias, y muy audaces, porque no existían antecedentes de ello, ante las autoridades militares de la ciudad, para acudir a rescatar al herido. Solicitaban un permiso especial para ese fin. Era algo muy difícil en aquel contexto histórico, cuando las fuerzas revolucionarias tenían ya casi tomada la provincia de Las Villas, al arribo de las columnas invasoras al frente de Camilo Cienfuegos y Ernesto Che Guevara. Un cerco de las fuerzas batistianas mantenían cerrados todos los accesos a las montañas del Escambray.

Lo primero que hizo Fortún Vargas fue contactar en secreto, por medio de la planta de radio de onda corta, con la “6 BF” para coordinar las acciones a realizar. Fue una acción valiente, porque era delito contactar con las fuerzas rebeldes por ningún medio. Después de conocer qué hacer, visitó el Estado Mayor del Ejército en la ciudad para plantear la misión humanitaria que iba a realizar, necesitaba una tregua para cruzar las vías cerradas hasta el lugar donde estaba el herido, trasladarlo de regreso y obtener la seguridad de que iban a respetar la vida del combatiente herido y de los miembros de la Cruz Roja que realizarían ese traslado.

Al parecer debido al estado desesperado en que estaban las fuerzas de la tiranía, cerca de su final como bien comprendían, se autorizó ese traslado aunque con muchas limitaciones. Una ambulancia y un camión comando de la Cruz Roja inició la operación al amanecer del 4 de diciembre de 1958. Pese al salvoconducto del Estado Mayor del Ejército de la tiranía, debidamente firmado, acuñado y avisado por radio, la comitiva de la Cruz Roja recibió insultos y registros en cada uno de los puntos donde había una posta militar.   Llegaron a Manicaragua y cuando la comitiva humanitaria tomaba un refrigerio en un comercio de ese poblado en las estribaciones del Escambray, un hombre se les acercó disimuladamente y les indicó que tomaran el camino de Las Veguitas. Al comienzo de esa vía la patrulla del Ejército que los acompañó a la salida de Manicaragua, se detuvo y les dijo: “Ahora ustedes siguen solos, es a su cuenta y riesgo”. La caravana de la Cruz Roja continuó, aliviada de esa compañía tan desagradable.

Transcurrido un tramo del camino, los interceptó un jeep con combatientes rebeldes a bordo. El jefe se identificó como el Capitán Roger Rodríguez, del Ejército Rebelde, encargado de la entrega del herido. El joven herido era llamado “Pluto”, pero su nombre verdadero es Antonio Piedra Bermúdez, natural de Santa Clara, quien durante un reciente ataque a Manicaragua fue alcanzado por un proyectil del enemigo que impactó en un frasco de fósforo vivo que el combatiente llevaba a la cintura y lo convirtió en una antorcha humana. Todo su cuerpo era una llaga dolorosa. Cada vez que trataban de apagarlo, las llamas volvían segundos después de extinguidas. Apenas le quedaban horas de vida, si lograba salvarse.

El regreso fue aún más hostigado en cada posta batistiana, y los médicos y sanitarios de la Cruz Roja recibían los más groseros insultos, registros y amenazas. Incluso los sobrevoló una avioneta militar peligrosamente.

Al llegar a Cienfuegos, ingresaron al lesionado en la clínica Moderna de la Calzada de Dolores donde permaneció custodiado por la Cruz Roja y por muchos revolucionarios del pueblo que acogió al herido como a uno de sus hijos, dispuestos a defenderlo como tal. Así fue protegido hasta el triunfo de la Revolución.

El joven sobrevivió. Su familia lo trasladó, ya en enero de 1959, hacia su natal Santa Clara, pero no hemos conocido más sobre su existencia. Pero la misión de la Cruz Roja local hizo historia, creó un antecedente, una experiencia memorable que sentó precedentes en la historia de la Cruz Roja Internacional, para actuar en los conflictos en países latinoamericanos donde se sucedían los golpes de Estado militares en aquellos tiempos, para derrocar gobiernos progresistas. La Cruz Roja de Cienfuegos por esa y otras actuaciones humanitarias, como fue la del 5 de septiembre de 1957 en que salvaron numerosas vidas de combatientes, recibió reconocimientos, y su jefe Fortún Vargas fue ascendido.

Andrés García Suárez

Periodista, historiador e investigador cienfueguero. Fue fundador de 5 de Septiembre, donde se desempeñó como subdirector hasta su jubilación.

4 Comentarios en “Rescate en el Escambray

  • el 6 diciembre, 2019 a las 12:08 pm
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    me duele mucho leer esta historia ,mi papa Rafael Perez Perez lucho con el en el escambray

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  • el 17 agosto, 2018 a las 12:57 pm
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    Buen dia
    Soy el nieto de Antonio, el joven que fue rescatado por la cruz roja. Mi abuelo fallecio a finales del 2017 cerca de cumplir los 80. Me alegra el hecho de que se publique la historia de como sobrevivio en el Escambray. aunque se dice que no se supo mas de El, su rescate solo fue el inicio de la trayectoria del conocido Comandante Piedra, quien entre otras actividades, tuvo un papel protagonico en la organizacion de combatientes de Villa Clara. Independientemente de los cargos que ocupo, vivio humildemente, fiel a las conquistas de la Revolucion Cubana.
    Quiero agradecer ademas al Director del Hospital Militar de Santa Clara, conjuntamente con su equipo de medicos y enfermeras, especialmente en las salas de Cirujia e Intensiva, por la entrega y los cuidados que tuvieron para con mi abuelo, del cual me siento orgulloso de ser nieto.
    Saludos

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  • el 4 diciembre, 2017 a las 6:52 pm
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    Bueno muy bueno, el artículo porque muchos no conocen como los miembros de la cruz roja han expuesto sus vidas, como también en playa girón donde participó
    la cruz roja de Cienfuegos y que se ha dicho bien poco, y como fueron bombardeados en girón por la aviación yanqui, son héroes, muchos anónimos.

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  • el 4 diciembre, 2017 a las 6:09 pm
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    Andrés: Soy esa persona que te ha contactado en varias oportunidades y compartimos creo que en 1957 o 1958 en el liceo de Yaguaramas una fiesta. Soy radioaficionado y sé de la cantidad de veces que esta institución ha participado en rescates y avisos de serios poroblemas. El que me viene a la mente ahora fue cuando la intoxicación de Manguito, prov de Matanzas, pero ha habido muchos más y sería bueno que se contaran esas historias en algo que puede llamarse como «Historias de radioaficionados», que son muchas. No conocía esa y fue realmente algo heroico por parte de todos los que participaron. Te abrazo.

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