Mileidy y la tirita mágica

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Durante un evento de mujeres creadoras de una empresa constructora, mientras me movía por el escenario buscando la mejor foto, un tropezón con una silla me arrancó de un tirón la correa de una sandalia. Arrastrando el pie, para no llamar la atención, llegué hasta mi puesto al final del plenario, sin embargo, una de las asistentes cayó en cuenta de mi turbamiento y se acercó con una solución en sus manos; no había espacio para la duda, estaba entre mujeres innovadoras. “Tome este cordón, periodista, se lo amarra a la suela y podrá llegar a su casa”, me dijo, y así fue como pude continuar el trabajo y regresar. A la salida tenía que entrevistarla.

“Mi nombre es Mileidy Castillo Águila, trabajo en la Planta de Asfalto cercana al batey Pepito Tey, perteneciente a la Empresa Constructora de Obras de Ingeniería No. 12; durante 13 años he laborado allí, desde que me gradué como técnico en Construcción Civil y he pasado por numerosos puestos de trabajo, en los que he aprendido y preparado. Ahora atiendo el Sistema Integrado de Gestión de la Calidad. Esta empresa está muy próxima al Jardín Botánico de Cienfuegos, por lo que la atención ambiental es fundamental, en tanto plantas como esta son altamente contaminadoras del ambiente, aspecto muy ligado a la Calidad”.

Pero Mileidy no es solo una simple técnica que atiende su tarea. Según cuentan sus superiores, es una mujer multifacética, que ostenta el título de Maestra de Oficio, pues educa, forma y adiestra a los nuevos que llegan al centro.

“Sí, en este momento capacito a una adiestrada, recién graduada de técnico en Construcción Civil, Rosangela González Núñez, a quien le enseño todo lo referente a Sistemas de Calidad; pero también, según plan de adiestramiento, se les educa sobre disciplina, horarios, para que en el futuro sea una trabajadora que cumpla con los requerimientos de la empresa. Ella es casi como una hija a la que llevo de la mano”.

Mileidy también atiende un Círculo de Interés para niños, en la temática medioambiental: “Sí, son niños de la escuela primaria Julio Antonio Mella, de la localidad, a quienes instruimos sobre el sistema de combustión de la fábrica y cómo incide su optimización en el mejoramiento del impacto al entorno, sobre la planificación de los recursos, de qué forma garantizar un desarrollo sostenible, y todo lo relacionado con el medio ambiente, lo que mañana les puede servir en su formación como individuos que conviven en un territorio que tiene esta planta, el Jardín Botánico, y donde el cuidado de la naturaleza es vital”.

Indago por cómo se percató de mi percance y me cuenta que el cordón prestado para la solución de emergencia a mi sandalia rota, es el mismo que usa para curar empachos allá en el batey del otrora central azucarero Pepito Tey, y le espeto una pregunta que no podía faltar: ¿Cómo aprendiste el oficio, porque según el saber popular, eso solo lo hacen personas muy mayores?

“Una prima me dijo que tenía el don, como ella; es algo que viene por tradición familiar, y así ha sucedido, una trasmisión de saberes. Viene mucha gente a curarse los empachos, o las malas digestiones, y repiten, de manera que se sienten bien consultándome. Claro, no sobo el estómago, todo se hace poniendo mucho cuidado y sin interferir con la Medicina; ah, y solo receto cocimientos naturales”, me dice con una amplia sonrisa y regresa con los suyos a la parte recreativa del evento, uno que reunió a las mujeres creadoras de la Construcción en Cienfuegos, mientras yo regreso a la Redacción con mi sandalia amordazada con la tirita mágica de Mileidy, que en lo adelante será mi amuleto.

Mileidy y Rosángela, su adiestrada./Foto: Magalys Chaviano

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