Los primeros 100 años del Club Cienfuegos (+Fotos)

Pablo Donato Carbonell, arquitecto de edificaciones emblemáticas en el centro sur de Cuba como el Chalet de Valle y el Palacio Ferrer, solo tenía dos hectáreas de terreno en el litoral de la zona residencial de Punta Gorda para erigir el Cienfuegos Yacht Club. Una obra monumental que sería la sede de la sociedad deportiva cienfueguera para la segunda década del siglo XX, sin que mediaran competencias intermedias.

En los dibujos iniciales de la edificación solo aparecen las líneas de dos niveles y cuatro torres, dos de ellas rematadas con cúpulas.  Del papel a la cinta inaugural solo pasaron aproximadamente dos años y tuvo un costo inicial superior a los 75 mil pesos, cifra para nada pequeña en la época, según afirman historiadores de la ciudad.

Al transcurrir unos años se le añadieron dos terrazas laterales que daban vista al mar y en 1953 se le realizaron mejoras estéticas como la implantación de ventanas calobares en el lobby y en el bar que era llamado “La Lobera”, además se constituyó una planta hasta el mar, cuyos pisos eran hechos con baldosas. También se colocaron jardines que mejoraron la vista.

Luego de ello se convirtió en un lujoso palacio de recreo, donde los deportes náuticos, y en especial el remo, pasó a ser algo más que prácticas usuales y se sostuvo bajo la manta patrimonial de una urbe con esplendor económico en la Cuba republicana.

Foto de 1960, los cienfuegueros visitando la instalación. /Foto: Oficina del Conservador

Antes del triunfo del proceso revolucionario, en 1959, fue espacio de la sociedad acomodada, la cual acudía por tentadoras ofertas de bailes, almuerzos, fiestas sociales, y actividades marítimas. Cuando la emancipación popular cortó los hilos de la seudorepública cambia el nombre  a Círculo Social Obrero, y también muta su uso, mucho más inclusivo y proletario.

En el año 1982 fue renovado y acaparó titulares como sede de los XIV Juegos Centroamericanos y del Caribe, un mega evento recreado en la prensa local de la época.

A principios de los noventa la edificación parecía morir, un profundo deterioro constructivo marchitaba su existencia. Sin embargo, la Corporación Cubanacán, del Ministerio del Turismo en Cuba, en alianza con estrategias gubernamentales revivió el tejido necrosado bajo el nombre de Club Cienfuegos. Hubo reinauguración en 1998, con bombos y platillos, a lo cubano y con orquestas de gran formato.

Luego  en 2002 pasaría a la Sucursal Palmares, la de mayor red extrahotelera en Cienfuegos y otra historia comenzó a cocinarse entre sus cúpulas.

El Club Cienfuegos hoy, centenario con buena vibra./Foto: Cortesía de la Oficina del Conservador
CENTENERIO DE UNA EDIFICACIÓN ICÓNICA

Hoy el edificio central dispone de restaurante, un área de espectáculos o centro cultural para grupos de pequeños formatos, sala de billar, snack bar, terraza mirador, galería y tienda de artículos deportivos y náuticos. En la parte exterior hay áreas para juegos, renta de autos y motos, piscina, cancha de tenis y la playa. Una variedad de espacios que garantiza el disfrute de los visitantes, de una forma u otra.

“No siempre se cumplen cien años y menos con la vitalidad de este inmueble. Todo el pueblo de Cienfuegos conoce de este cumpleaños (…) Este lugar junto al Hotel Jagua son claves en el prestigio arquitectónico de esta zona sur de la urbe”, dijo Irán Millán Cuétera, Conservador de la ciudad de Cienfuegos.

Al centenario la instalación turística llega con un amplio programa de actividades, muchas de ellas, en compañía de los cienfuegueros. Un recorrido visual nos acerca a estas jornadas de celebraciones noticiosas:

Ante el impacto de la Covid-19 los precios de las opciones gastronómicas descendieron notablemente, ahora mucho más asequible al salario medio de los trabajadores de Cienfuegos. Una agenda llena de nuevas opciones y luces tiene sede en el Club Cienfuegos, una joya arquitectónica que tiene unas vistas increíbles y de un servicio de exclencia.

En coautoría con Roberto Alfonso Lara.

Zulariam Pérez Martí

Zulariam Pérez Martí

Periodista graduada en la Universidad Marta Abreu de Las Villas.

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