Los chinos culíes de Cienfuegos

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Cienfuegos fue uno de los destinos de la emigración laboral china a Cuba a mediados del siglo XIX. Así lo atestigua un anuncio publicado en el periódico local El Fomento, a principios de 1868.

Hacía unos 20 años que, de manera esporádica primero y con más frecuencia después, arribaban a la ínsula los llamados chinos culíes, víctimas de un amañado contrato que los condenaba a trabajar como esclavos en las más duras faenas, lo que hoy clasificaría bajo la denominación de “tráfico humano”.

Los asiáticos fueron especialmente requeridos para labores agrícolas. Ante la abolición de la trata negrera, los esclavistas de la isla comenzaron a utilizar a los culíes como nuevas máquinas de trabajo, a las que eufemísticamente llamaban colonos contratados”. Cuando llegaban a Cuba, los infelices inmigrantes eran llevados a un denominado depósito a donde iban a buscarlos sus futuros dueños.

En este entorno de la intersección de la calle de San Fernando con el Paseo de Arango estuvo ubicado el depósito de chinos culíes en Cienfuegos./ Foto: Omar George

A finales de la década de los años sesenta del siglo diecinueve, el local destinado a estos menesteres en Cienfuegos parece que estuvo ubicado en un área delimitada por la actual intersección de las calles de San Fernando y Arango, según la referencia dada por este anuncio publicado en “El Fomento”.

 

Otros términos de esta publicidad nos dan una idea de cuál era el verdadero estatus de estos falsos jornaleros, vendidos como mercancías en pueblos y ciudades de Cuba.

La trata amarilla se extendió hasta el último tercio del siglo XIX. Lo suficiente para que más de 100 mil ciudadanos chinos entraran a Cuba en un período de veinte años. Una parte de ellos tuvo a Cienfuegos como destino, para fundirse en el crisol de la identidad local y la nacionalidad cubana.

1 Comentario

  1. Contrata de jornalero chino (en español por la otra cara), firmada en La Habana, 20 de julio de 1858.
    Durante la segunda mitad del siglo XIX países asiáticos como China e India sufrían de condiciones de vida muy pobres y de grandes hambrunas. China debido a los malos gobernantes e India debido a la mala administración inglesa. Es por eso que entre 1847 y 1874, de 250 000 a 500 000 chinos e indios emigraron con este tipo de contratos, o fueron llevados a la fuerza. El canal habitual era a través de las Filipinas y México. Estos trabajadores se convirtieron en culíes, fueron llevados a Perú, Chile, Costa Rica, Hawái, la Guayana Británica, Guayana, Malasia, las Indias Neerlandesas, Sudáfrica, Rodesia, Cuba, República Dominicana y Estados Unidos. Mayormente[cita requerida] a Perú por la explotación de las islas guaneras, ya que faltaba mano de obra.

    Los culíes sufrían de maltratos y otros abusos que incluían la falta de respeto a los derechos humanos. Por ello los gobiernos de donde provenían intentaron mejorar su condición tratando de limitar los contratos forzosos y los fraudes, así como garantizar un mínimo de seguridad para sus ciudadanos, pero no tuvieron mucho éxito.

    Gran Bretaña intentó legislar la contratación de culíes para evitar abusos como los secuestros, la masificación en los buques y la falta de alimentos durante los viajes. El trato que se daba a estos trabajadores en los buques portugueses era inhumano.
    Además de la preocupación de tipo humanitario, los sindicatos también presionaron para que se legislasen los contratos de este tipo de trabajadores. La contratación de culíes fue abolida en la India en 1917 y la Ley de Emigración India de 1922 prohibió la salida de sus ciudadanos sin cualificación profesional. En 1873 las autoridades chinas impedían este tipo de migración, excepto a Gran Bretaña, y en 1874 se prohibió en Macao, centro comercial de Portugal. En América Latina se utilizaron en las haciendas y plantaciones a trabajadores peones y jornaleros con similares condiciones de explotación, las cuales fueron mejorando con gran lentitud en el transcurso del siglo XX.

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